Así funciona el BlaBlaCar de los veleros para viajar más barato este verano

La plataforma Sailwiz ofrece la oportunidad de navegar en barcos compartidos por cientos de destinos y a un precio mucho más económico que el del alquiler tradicional

Una mujer se despereza en uno de los veleros de Sailwiz, el blablacar del mar / SAILWIZ
Una mujer se despereza en uno de los veleros de Sailwiz, el blablacar del mar / SAILWIZ

Ocho días y siete noches, con sus respectivos e idílicos despertares, con la travesía desde la península incluida, navegando en velero por las aguas cristalinas de Ibiza y Formentera, fondeando en calas de ensueño, puede resultar bastante más económico que alquilar una habitación de hotel en cualquiera de las Baleares, donde el precio medio supera los 200 euros al día en agosto, según el informe The Hotel Pricing Outlook. Así funciona Sailwiz, el BlaBlaCar de los veleros, una opción para viajar más barato este verano.

Uno de los veleros que trabajan con la plataforma
Uno de los veleros que trabajan con la plataforma 

“Es como el antiguo autoestop, con los peligros que conlleva, aunque ahora puedes ver los perfiles de los patrones y las valoraciones de los usuarios, lo cual permite minimizar el riesgo”, expone a Consumidor Global el vicedecano de turismo de la IQS School of Management, Ricard Santomà, sobre Sailwiz, una plataforma que convierte el turismo náutico en una alternativa mucho más asequible. “Permite disfrutar de la navegación en velero por un tercio de lo que te costaría en una página de alquiler al uso”, añade este experto.

El BlaBlaCar de los veleros

Al igual que en la popular aplicación para compartir coche, en Sailwiz se ofertan más de 1.600 planes --rutas, travesías, regatas, cursos y otras maneras de pasar las vacaciones en el mar-- en alrededor de 1.000 barcos. Asimismo, los patrones, que son los que organizan la experiencia, cuentan con mejores o peores notas en función de las valoraciones de los usuarios.

 

La mayoría de las embarcaciones son veleros y catamaranes, y la diferencia fundamental con el alquiler de barcos tradicional “es la posibilidad de hacer una reserva plaza a plaza y de una forma mucho más sencilla”, explica el CEO de Sailwiz, Álvaro García, quien asegura que el precio también es clave a la hora de decantarse por esta forma de navegar.

El mar no es sólo para ricos

Alquilar una semana el velero Beneteau Oceanis 383, con capacidad para 6 personas, sale a 10.000 euros, o lo que es lo mismo, más de 1.600 euros por barba, en Charteralia Ibiza. En la página Click & Boat arriendan el Atlantic 44 (para 8 personas) por 9.120 euros a la semana. Una salida de un día, con pernoctación incluida, en el velero Dufour 425, de 6 personas, cuesta 2.200 euros (370 euros por cabeza).

Una mujer con el timón en las manos / SAILWIZ
Una mujer con el timón en las manos / SAILWIZ

Por suerte, surcar las olas en un velero “ya no es sólo para ricos”, apunta García, quien explica que por menos de 100 euros al día es posible elegir entre cientos de veleros y navegar por Baleares. En efecto, Sailwiz ofrece centenares de rutas por Menorca, Mallorca, Ibiza y Formentera --entre otros muchos destinos de España, Italia, Grecia, Croacia y Turquía--, a unos precios muy competitivos. Unas tarifas que favorecen el que “deje de ser un tipo de turismo tan elitista y permite el acceso a un nuevo público”, explica Santomà.

El plan estrella

Sailwiz no es sólo un rent a boat compartido. La navegación es el punto de unión, pero “ofrecen un producto turístico con un elemento diferenciador como es la tematización: yoga, pesca, catas, buceo, cursos, senderismo, viajes para solteros y un largo etcétera”, apunta el profesor de turismo.

Cuatro personas contemplan el mar / SAILWIZ
Cuatro personas contemplan el mar / SAILWIZ

Hay planes de todo tipo, pero “el que más éxito tiene son las flotillas para singles”, reconoce el CEO de la compañía, quien añade que Ibiza, Formentera y Menorca son los destinos más demandados. Por otro lado, la mayoría de usuarios son personas que viajan solas o en pareja y tienen entre 35 y 55 años. Aunque también ofrecen la posibilidad de cruzar el Atlántico en noviembre, previo pago de entre 1.500 y 6.000 euros, “nuestro próximo paso es ampliar destinos en Caribe y Tailandia, entre otros”, adelanta García.

Las plazas vuelan

Al echar un vistazo en su página web, el consumidor se percatará de que para la primera quincena de agosto quedan plazas contadas. Sin embargo, de cara a la segunda quincena y al mes de septiembre “todavía hay muchos planes con disponibilidad. Nuestro producto es muy last minute”, explica García. Según él, muchos clientes entran un jueves en la web, ven un plan y el sábado zarpan.

“El problema es que hay más demanda que oferta”, expone a Consumidor Global el patrón de una empresa de chárteres que opera en Ibiza y Formentera, Daniel Bigas, quien asegura que ellos no trabajan con Sailwiz porque no necesitan buscar otras fuentes que les traigan clientes y porque “tratamos con un target de un nivel adquisitivo más elevado”.

Una experiencia maravillosa u horrible

Compartir una semana en un velero con desconocidos “puede ser una experiencia maravillosa o muy complicada”, advierte Santomà, quien explica que una cosa es compartir cinco horas en un coche y otra muy distinta convivir cinco días en un barco, donde los espacios son muy reducidos. “La convivencia fue muy bien. Hacía años que no me subía a un barco y estuve muy torpe, pero tanto Juan, el patrón, como el resto de tripulantes, fueron muy amables y tuvieron mucha paciencia conmigo”, se sincera José Olivares, que hizo una ruta de siete días por Mallorca (700 euros) a principios de julio, en declaraciones a este medio.

Un grupo en un velero de Sailwiz
Un grupo en un velero de Sailwiz 

Aunque la inmensa mayoría de opiniones son positivas, también los hay que desembarcan decepcionados. “Jamás volvería a repetir una experiencia con Marc, el coordinador”, apunta Mercè, que hizo una travesía, algo accidentada, de Garraf a Menorca en julio de 2021. Según esta usuaria, la predicción meteorológica era mala, pero, aun así, Marc decidió zarpar. Durante la travesía, el viento rompió las velas “y puso en peligro a todo el pasaje”, se queja Mercè, quien añade que, tras reparar las velas, después de que la mitad del pasaje abandonase el barco, “Marc y su amiguita siguieron su viaje, como tortolitos, encerrados en su camarote”. Unas semanas después, Sailwiz consiguió que el patrón devolviese el importe a los clientes descontentos.

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