El error de 'humanizar' la comida de las mascotas: del veganismo a las recetas caseras

La buena nutrición para los perros y gatos es fundamental y este tipo de prácticas puede causarles enfermedades graves si no se supervisan de forma adecuada

Dos gatos comen pienso comercial para felinos / PIXABAY
Dos gatos comen pienso comercial para felinos / PIXABAY

La edad, la raza, el tamaño, el nivel de actividad o si están esterilizados o no son sólo algunos de los factores a tener en cuenta a la hora de elegir la comida más adecuada para un perro o un gato. Si llevar una alimentación saludable ya es complicado para los humanos --la OMS calcula que 1.900 millones de personas tienen sobrepeso--, uno de los errores más comunes es trasladar algunos  malos hábitos nutricionales a las mascotas. De hecho, estas prácticas las exponen al riesgo de desarrollar enfermedades graves e irreversibles, según advierten los expertos consultados por Consumidor Global.

Los perros mueven la cola con energía y los gatos ronronean de placer al recibir su ración de comida diaria o cuando se les premia con algún alimento especial. La felicidad de los dueños ante esa estampa provoca que, en ocasiones, pierdan la perspectiva de las necesidades nutricionales reales de sus mascotas. El descontrol en  las cantidades y desatender los consejos de los veterinarios son algunos de los problemas más habituales. Sin embargo, hay cuestiones que van más allá, como someter a los perros y a los gatos a las elecciones alimenticias que los propietarios adoptan por motivos éticos o de su propia conciencia, como el vegetarianismo o el veganismo. La elaboración de comida casera o suministrar a los animales de compañía productos sin gluten también son tendencias que entrañan riesgos. “Humanizar la nutrición de las mascotas es un grave error”, asevera a este medio Luis Alberto Calvo, presidente de la Organización Colegial Veterinaria Española (OCV).

Los gatos no pueden ser veganos

En internet puede encontrarse de todo y algunos fabricantes atribuyen a sus productos cualidades que carecen de sentido. Uno de esos reclamos comerciales es el supuesto beneficio de que el pienso esté libre de gluten. “La enfermedad celíaca en los animales de compañía, a día de hoy, no está descrita como tal. Sólo existe algo parecido en la raza de perros Setter irlandés y en algunas variedades de Terrier, pero no es celiaquía en sí”, afirma Roberto Elices-Mínguez, doctor en nutrición animal y profesor de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). No obstante, tanto perros como gatos pueden tener intolerancias alimentarias a otro tipo de proteínas que se encuentran en el huevo, el cordero, el pollo o los lácteos, pero no al gluten, recalca el experto.

Alimento para gato adulto completo y equilibrado, elaborado con ingredientes 100 % vegetales (veganos) en formato de 2 kilos y 12,5 kilos”, reza la descripción de un producto que explota el gancho de ser un alimento vegano para felinos domésticos. El coste de este pienso es de 15 euros en su formato más pequeño y de 48 euros en el grande. Es decir, su precio está muy por encima del pienso normal que se puede encontrar en cualquier supermercado y que carece de esa supuesta ventaja. El problema principal es que “los gatos son carnívoros obligados, por definición, y no pueden nutrirse con dietas vegetarianas ni veganas. No se debe jugar con eso”, advierte de forma tajante Calvo, de la OCV. En cambio, los perros son omnívoros y sí que pueden recibir todos los nutrientes que necesitan a través de una dieta vegetariana o vegana. Sin embargo, éstas deben estar equilibradas y eso es algo difícil de conseguir, subraya este veterinario. “Hay que administrarlas con mucho cuidado y responsabilidad. La falta de vitaminas o de determinados aminoácidos que se encuentran con más facilidad en la carne puede suponer que desarrollen enfermedades como diabetes o lipidosis hepática --hígado graso--”, argumenta.

Los riesgos de la comida casera

Para algunos dueños de mascotas, proporcionarles comidas preparadas en casa es una idea atractiva. Aunque parezca sencillo, la realidad es diferente y, a menos que haya desarrollado un plan de alimentación con un veterinario especializado, “existe un gran riesgo de que no se les proporcione la nutrición necesaria”, asegura a Consumidor Global Pablo Hervás, director técnico de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (Anfaac). En la misma línea se manifiestan Calvo y Elices-Mínguez, quienes recuerdan que muchos propietarios de mascotas desatienden los consejos de los especialistas. “Lo de cocinar en casa a las mascotas está de moda y me han pedido muchas veces que elabore menús de este tipo. No hay ningún problema, pero les digo que me firmen por escrito que van a cumplir todas las pautas. El motivo es porque cuando no las siguen y aparece una deficiencia se culpa al veterinario”, subraya el profesor de la UCM.

Un perro delante de un cuenco de comida / PIXABAY
Un perro delante de un cuenco de comida

De hecho, un estudio de la Universidad de California analizó 200 recetas diferentes de alimentos para perros preparados en casa. Se seleccionaron de sitios web, libros de texto de veterinaria y sobre el cuidado de mascotas. El resultado reveló que el 95 % de las mismas eran deficientes en al menos un nutriente esencial y el 84 % carecían de varios nutrientes necesarios. “Aunque no es imposible proporcionar una dieta nutricionalmente equilibrada en casa, estos resultados muestran que es una tarea complicada con muy poco margen de error. El control de las calorías también puede ser difícil”, argumenta Hervás. No obstante, cuando esta práctica se realiza de forma ocasional no tiene por qué haber mayor problema. A pesar de ello, se debe tener en cuenta que determinados alimentos pueden ser tóxicos para las mascotas. Por ejemplo: las cebollas, el ajo, las pasas, las uvas, el chocolate, el aguacate, ciertas nueces y los alimentos endulzados con xilitol, entre otros.

La dieta BARF

Otra de las dietas que se han puesto de moda en los últimos tiempos es la conocida como BARF, acrónimo en inglés de alimentación cruda biológicamente adecuada. Ésta consiste en alimentar a perros y gatos con comida cruda debido a que se supone que su organismo asimila mejor estos alimentos. “Mucho cuidado con ella. No está controlada y presenta más inconvenientes que ventajas”, advierte Calvo, quien considera que muchas tendencias de este tipo se deben a un exceso de gurús en internet. En este contexto, tanto el presidente de la OCV como Elices-Mínguez subrayan que los piensos que se comercializan en tiendas especializadas y supermercados cumplen con las normativas vigentes y es la apuesta más segura, además de la más cómoda.

Ahora bien, ¿cómo puede un usuario diferenciar la calidad de estos productos? Lo cierto es que no hay unas pautas claras. “Cuando ves algo en el supermercado que tiene una marca extraña y es muy barato, desconfías. Con los piensos es igual. Hay algunos de gamas premium que son buenos, pero también muy caros. Se debe acudir a marcas de confianza e invertir en función de las posibilidades de cada uno”, recomienda Calvo. En ese sentido, desde Anfaac señalan la importancia de  fijarse en el aporte de proteínas, carbohidratos y otros nutrientes necesarios para su crecimiento, reparación de tejidos o para su reproducción. Además, deben tener una cantidad de grasa adecuada para generar energía y obtener los ácidos grasos esenciales.

¿Cuánto cuesta alimentar a la mascota?

En el mercado hay una amplia variedad de precios, formatos y  tipos de alimentos. Así, por ejemplo, el coste de los piensos vegetarianos para perros no está al alcance de cualquier bolsillo. El precio de los sacos de 15 kilos se mueve en una horquilla de entre los 40 y los 75 euros, mientras que los habituales y de las gamas más premium no llegan, por lo general, a los 50 euros. Sin embargo, existen opciones más baratas, como las marcas blancas de algunos supermercados, que rondan los 15 euros.  

Así, por ejemplo, algunas firmas  de Affinity Petcare --Última, Brekkies, Advance y Libra-- son de las más  caras que se pueden encontrar de forma habitual en las grandes cadenas. El precio del kilo de pienso para perros medianos de alguna de esas enseñas ronda entre los 2,5 y los 4 euros. En cambio, el kilo de otras marcas como Compy --de Mercadona-- para canes similares no llega al euro, un precio similar a la de AS --de Dia--. Lejos de lo que pueda parecer, las marcas blancas de supermercados no son de mala calidad, como lo demuestran varios  rankings, que dejan fuera de los primeros puestos a marcas con más pedigrí y precios más elevados.

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