“Préstamo Rápido en 3 Clics”. “Aprobación Inmediata - Préstamos Hasta 5.000 euros - Dinero al Instante”. “Sin nómina y sin aval - Transferencia en 6 Minutos”. “Préstamos de 500 euros: rápido y sin complicaciones”. Estos son algunos de los resultados que un internauta obtiene al buscar en Google préstamos rápidos de cantidades moderadas que, no obstante, pueden ser la puerta de entrada a una espiral oscura de endeudamiento a la que cada vez se exponen más familias.
Así lo reflejan los datos del Banco de España, que muestran que los créditos de las familias destinados al consumo crecieron el pasado mes de enero un 10,4% en tasa interanual, hasta los 115.604 millones de euros. Este dato sugiere que el colchón que las familias construyeron durante la pandemia está totalmente destruido, tras una gota malaya inflacionaria que, si bien se ha moderado en los últimos tiempos, ha obligado a recalibrar el presupuesto del hogar.
El crédito ya se destina a sostener el consumo
El crecimiento interanual a doble dígito obliga, si no a encender las alarmas, sí a permanecer atentos. “No implica automáticamente una ‘burbuja’, pero sí puede indicar que más hogares están usando crédito para sostener consumo o absorber imprevistos. La pregunta clave no es cuánto crece, sino en qué productos crece: no es lo mismo un préstamo personal bancario que un microcrédito de alto coste o una tarjeta revolving” explica a este medio Pablo Vega, experto en finanzas de Roams.
En este sentido, si este incremento se concentra en préstamos personales bancarios normales, podría leerse como una “normalización tras un periodo de tipos altos”, argumenta Vega. De hecho, prosigue, el Banco de España publica que la TAE media de nuevas operaciones de crédito al consumo está en niveles contenidos —por ejemplo, 7,41% en diciembre de 2025—, lo cual no encaja con un escenario generalizado de “crédito abusivo”.
“La deuda puede alargarse más de lo esperado”
No obstante, si el aumento se concentra en microcréditos y créditos rápidos o en tarjetas revolving, el riesgo es mucho mayor. “Ahí el problema no es solo el interés, sino que la deuda puede alargarse más de lo esperado y acabar generando un efecto bola de nieve, donde se paga durante meses (o años) encadenando financiación”, advierte Vega.
A pesar de que los datos macroeconómicos son positivos en España, la alimentación ha subido casi un 40% en los últimos cinco años, el precio de los coches se ha disparado y el de la vivienda es casi inaccesible para buena parte de la población. Así, de acuerdo con el estudio Intención de pedir un aumento de sueldo de InfoJobs, el poder adquisitivo de dos de cada tres trabajadores se ha mantenido estable o ha menguado en los últimos dos años.
Un salvavidas que habla de la fragilidad financiera
Vega reconoce que, en determinados hogares, el crédito se convierte en un salvavidas cuando aparecen gastos extraordinarios, como por ejemplo un problema con el coche, una factura elevada en el dentista o una avería en casa. “Eso no es el reflejo de que haya una burbuja, pero sí fragilidad financiera”, expone.
Según el IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, el 45% de la población que vive en régimen de alquiler se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social, la cifra más alta de la UE. El resumen del documento incluye frases contundentes igualmente heladoras, como que “el alquiler se ha convertido en una trampa de pobreza” o “la precariedad laboral se ha convertido en la nueva normalidad, afectando a casi la mitad (47,5%) de la población activa”.
Cuál es el perfil del consumidor
Vega explica que el perfil de consumidor que solicita el crédito al consumo se puede dividir en dos tipos: el que pide un préstamo personal para un gasto concreto y el que entra en crédito rápido o revolving por falta de colchón. El primero tiene “ingresos relativamente estables, financiación para el coche, reformas o un gasto concreto. Suele comparar, y el precio depende bastante del perfil de riesgo”.
En cambio, el consumidor que tiene “tensión de liquidez” cae en productos “de alta fricción”. Son, bajo el punto de vista del experto de Roams, personas que no tienen margen de ahorro y usan el crédito para tapar imprevistos o llegar a fin de mes. Al respecto, un informe de Triodos Bank mostró que un 20% de los españoles nunca o casi nunca logra reservar parte de su salario para el ahorro.
‘Compra ahora, paga después’
En estos casos prima la urgencia “y suele haber menos margen para absorber cualquier desviación”. Es este segundo perfil, naturalmente, el que más preocupa. Además, Vega añade un elemento inquietante: “Se está extendiendo la lógica de ‘compra ahora, paga después’: el aplazamiento se ha normalizado y se usa más allá de campañas puntuales, como verano o Navidad. No siempre es problemático, pero sí ensancha el uso del crédito como hábito”.
Un estudio de Fintonic ayuda a definir el perfil. El análisis, con datos agregados de 300.000 usuarios, refleja que más del 83% de las personas que contratan microcréditos son jóvenes o perfiles con menor capacidad financiera para cubrir periodos de liquidez hasta la siguiente entrada de ingresos. Son, por tanto, los más expuestos a un retraso que encadene pagos y tensiones en el presupuesto mensual.
La propuesta del Gobierno
El Gobierno sabe que es un tema espinoso. Por eso, a principios de febrero aprobó el Anteproyecto de Ley que regula los créditos al consumo, entre los que se encuentran los microcréditos, las tarjetas revolving o los préstamos rápidos en plataformas digitales. El Ejecutivo cree que “es necesario reforzar la protección de los consumidores, sobre todo de los más vulnerables, pero también dar seguridad jurídica a los operadores para garantizar unas reglas homogéneas y predecibles”.
Por ello, se introducirán medidas de limitación de costes para prevenir el sobreendeudamiento: la TAE no podrá superar un determinado nivel de tipo de interés máximo, que de momento se establecerá en el 22%. Además, solo podrán conceder préstamos al consumo las entidades registradas y supervisadas por el Banco de España, a quienes se exigirá la consulta del historial crediticio del cliente. Esta medida pretende acabar con la carta blanca existente hasta ahora.
Amenaza a la viabilidad del modelo
Por su parte, la Asociación Española de Micropréstamos (Aemip) ha propuesto al Ministerio de Economía, Comercio y Empresa utilizar un enfoque inspirado en el modelo británico para regular los límites de este tipo de créditos de alto coste, puesto que el propuesto por el Gobierno podría hacer "inviable" el modelo de micropréstamo regulado.
En líneas generales, la asociación valora positivamente este impulso regulatorio y agradece que el anteproyecto reconozca al sector del micropréstamo como un "actor profesional a considerar en el sistema financiero". No obstante, a Aemip no le convence la propuesta de la duración mínima de tres meses que el anteproyecto contempla para estos microcréditos.
El problema de los plazos
Dado que el micropréstamo en una herramienta financiera que se usa para cubrir “necesidades puntuales de liquidez a muy corto plazo”, la entidad cree que este plazo podría "prolongar innecesariamente" la deuda y "encarecer" el coste total.
La asociación también critica la posible introducción de un periodo mínimo obligatorio de reflexión antes de que el cliente pueda formalizar el contrato del crédito.