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Gonzalo Bernardos pone fecha a la desaparición de Seat

El economista sostiene en un vídeo para Consumidor Global que la crisis de Volkswagen y el avance de los fabricantes chinos en el coche eléctrico podrían acabar con la histórica marca española

Gonzalo Bernardos

Gonzalo Bernardos con la fábrica Seat detrás / Fotomontaje CG

Seat podría tener los días contados. Al menos como marca. El economista Gonzalo Bernardos considera probable que la histórica firma española desaparezca en 2029, aunque eso no implicaría el cierre de sus principales centros de producción en Cataluña.

“Probablemente y, desgraciadamente, la marca Seat desaparecerá en 2029”, afirma Bernardos en un vídeo para Consumidor Global. El economista matiza, sin embargo, que este escenario no supondría la desaparición de las fábricas de Martorell y de la Zona Franca de Barcelona.

Las fábricas de Seat sobrevivirían

La explicación está, según Bernardos, en la competitividad de ambas plantas. El economista considera que las factorías seguirán teniendo sentido industrial aunque los vehículos que salgan de sus líneas de producción dejen de llevar el emblema de Seat.

Por ello, buena parte de los puestos de trabajo podrían mantenerse. No todos. Bernardos advierte de que aquellos empleos vinculados específicamente a la existencia y gestión de la marca perderían su razón de ser si finalmente Seat desaparece.

Bernardos señala la crisis de Volkswagen

Para el economista, el posible final de Seat debe entenderse dentro de un problema mucho mayor: la situación que atraviesa el Grupo Volkswagen. “El grupo alemán tiene muchos coches, pero pocos interesados en ellos”, sentencia Bernardos.

A su juicio, el gigante automovilístico no ha sabido afrontar con suficiente éxito uno de los mayores cambios experimentados por la industria del automóvil en décadas: la transición desde los motores de combustión hacia el vehículo eléctrico.

De dominar la combustión a perder la batalla eléctrica

Volkswagen destacaba precisamente en aquello que ahora está perdiendo peso. Bernardos recuerda que el fabricante alemán era “un crack” desarrollando vehículos con motores de combustión, pero considera que esa ventaja competitiva no se ha trasladado con la misma fuerza al coche eléctrico.

En este nuevo terreno, asegura, “han ganado claramente la partida las empresas chinas”, que durante los últimos años han destinado enormes cantidades de recursos al desarrollo de vehículos eléctricos y de las tecnologías que los rodean.

El avance imparable de las marcas chinas

Bernardos atribuye este éxito a tres grandes factores: el apoyo del Estado chino, una inversión “ingente” por parte de sus fabricantes y una visión estratégica que, a su juicio, no ha tenido el consorcio alemán.

El resultado podría transformar profundamente el reparto del mercado automovilístico mundial. Según el economista, las compañías chinas están en condiciones de quedarse con una parte importante del negocio que históricamente había estado en manos de los fabricantes alemanes. Seat podría convertirse, según su pronóstico, en una de las víctimas más visibles de esta transformación.

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