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La competencia desleal y los riesgos de las gasolineras fantasma

Las estaciones desatendidas comprometen la seguridad del usuario, contribuyen al desempleo y descuidan las necesidades de personas con movilidad reducida

Laura Cortijo

Una mujer en una gasolinera / FREEPIK

Hace tan solo unos años, a la hora de repostar combustible en cualquier gasolinera, los clientes eran recibidos por un dependiente que se ocupaba de llenar el depósito del coche, revisar las ruedas y rellenar el líquido del limpiaparabrisas. Sin embargo, hoy en día en algunas estaciones han optado por prescindir de personal para abaratar costes y nadie atiende al otro lado del mostrador ni para dar los buenos días. De ser así, no queda otra que bajarse del coche, llenar uno mismo el depósito y pagar junto al surtidor. Eso sí, para compensar, el precio del combustible es más económico. La pregunta es, ¿vale la pena optar por repostar en estas gasolineras y ahorrar a final de mes? 

“Las gasolineras desatendidas son una competencia desleal. A pesar de sus bajos precios, existen riesgos para el consumidor”, lamenta Nacho Ravadán, el responsable de comunicación de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), quien diferencia entre las gasolineras low cost de las fantasma. Es decir, los propietarios de las estaciones de bajo coste no trasladan la bajada de los precios en un recorte de personal. Sin embargo, las desatendidas sí lo hacen. 

Diferencia de precio 

A pesar de lo que se pueda creer en un primer momento, la diferencia de precio entre gasolineras no recae en la calidad del carburante, ya que el producto procede de las mismas centrales de carga, es decir, de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH). Además, todos los carburantes pasan, por igual, los mismos controles de calidad. Sin embargo, Emiliano López, el responsable de la gasolinera del área de servicio 40 Pies, recuerda que algunas estaciones optan por usar aditivos para potenciar la lubricación del motor y mejorar el rendimiento del coche. “Pero esto lo notan, sobre todo, los transportistas, que realizan viajes largos de muchos kilómetros”, matiza López. 

En realidad, los principales factores que influyen en la diferencia de precios entre una gasolinera y otra son la ausencia de personal, menos seguridad y la inexistencia de servicios, como cafeterías y baños. Por ello, la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (Aesae) aclara que es el cliente el que debe elegir si quiere pagar más, para que le suministren la gasolina, o ahorrar dinero poniéndosela uno mismo.

La seguridad del cliente 

La proliferación de las gasolineras fantasma preocupa de manera considerable a  organizaciones --CEEES--, sindicatos --UGT--, y al Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidades (CERMI). Todos ellos denuncian la falta de seguridad para los usuarios, ya que en situaciones de emergencia, como un incendio, un derrame o una rotura del surtidor, no hay personal especializado para actuar de forma inmediata. Además, Ravadán subraya que al ahorrarse personal, estas gasolineras contribuyen al desempleo. “Desde septiembre de 2019 (antes de que irrumpiera el Covid en España) hasta mayo de 2020, el empleo en este sector disminuyó más de un 9 %”, matiza. 

En esa misma línea, para CERMI las gasolineras desatendidas suponen una discriminación. Las personas con movilidad reducida se enfrentan a grandes desafíos a la hora de llenar el depósito. “Me siento totalmente incapacitada y avergonzada cuando tengo que pedir ayuda a otro conductor si quiero llenar el depósito del coche porque algunas gasolineras no cuentan con nadie que me pueda ayudar”, lamenta y critica María Díaz, una joven que perdió la movilidad en sus piernas hace unos años. “Pido algo de humanidad a los empresarios de las gasolineras desatendidas”, añade.  

Una gasolinera con varios coches / EP

El efecto de la pandemia

En medio de una pandemia, cumplir con las recomendaciones sanitarias en las gasolineras fantasma se convierte en una misión imposible. La falta de personal repercute en una menor limpieza y desinfección de los surtidores y mangueras. Por contra, el personal de las estaciones de servicio atendidas ofrecen una mayor seguridad higiénica en las instalaciones, dotando de guantes y gel desinfectante a sus clientes. 

Así, los empresarios que siguen, a rajatabla, las medidas y normativas establecidas exigen lo mismo al resto de estaciones, aunque sólo sea para garantizar el cuidado de los usuarios en los tiempos que corren.