Los precios de la electricidad previstos para enero y febrero superarán a los de diciembre por primera vez en seis años. Las estimaciones sitúan el coste por encima de los 150 euros por megavatio hora durante buena parte del invierno.
Tempos Energía calcula que, si el estrecho de Ormuz continúa cerrado y las temperaturas no caen de forma especialmente intensa, la electricidad se moverá entre los 150 y los 170 euros por megavatio hora. Esto supondría más que duplicar los precios registrados durante el mismo periodo del año anterior.
El gas vuelve a marcar el precio
El director general de Tempos Energía, Antonio Aceituno, explica que durante enero y febrero el gas podría cotizar entre 85 y 95 euros por megavatio hora. Europa tendría que afrontar esos meses sin los cargamentos rusos de gas natural licuado y, al mismo tiempo, incrementar las compras para recuperar el nivel de los almacenamientos, especialmente en Alemania.
El escenario empeoraría si el invierno fuese especialmente frío y Ormuz siguiese cerrado. En ese caso, el gas podría superar los 100 euros por megavatio hora y situarse entre 95 y 105 euros, mientras que la electricidad escalaría hasta una horquilla de entre 172 y 189 euros.
La apertura de Ormuz aliviaría la presión
La reapertura del estrecho modificaría rápidamente las expectativas del mercado, aunque sus efectos físicos tardarían más en llegar. Según Aceituno, la noticia podría eliminar buena parte de la prima de riesgo vinculada a la guerra, actualmente estimada en unos 42 euros.
Sin embargo, los metaneros necesitan entre dos y cuatro semanas para llegar hasta Europa. Si una ola de frío se produjera antes de la llegada de esos cargamentos, el gas podría mantenerse entre 68 y 75 euros por megavatio hora y la electricidad entre 129 y 140 euros. Son precios que todavía podrían triplicar los registrados el invierno anterior.
El momento de la reapertura será clave
Si el desbloqueo de Ormuz se anunciase antes de Navidad, los primeros metaneros podrían alcanzar los puertos europeos durante enero. En ese escenario, el gas bajaría hasta una horquilla de entre 51 y 58 euros por megavatio hora.
La electricidad también podría regresar a niveles similares a los observados en enero y febrero de 2025, entre 101 y 112 euros por megavatio hora. Si la apertura se retrasase hasta comienzos de 2027, esta normalización no llegaría previsiblemente hasta febrero.
Tres factores marcarán 2027
Actualmente, el mercado ya descuenta parte de estas tensiones. Según Tempos Energía, la electricidad para noviembre cotiza en 145,10 euros por megavatio hora y la de diciembre en 144,30 euros. A ello se suma un tráfico por Ormuz reducido aproximadamente al 20%, unas reservas europeas de gas once puntos por debajo de las del año pasado y una competencia creciente entre Europa y Asia por los cargamentos disponibles.
El invierno estará condicionado además por tres grandes factores. El primero llegará el 1 de enero de 2027, cuando la Unión Europea dejará de recibir gas natural licuado procedente de Rusia.
Europa pierde el gas ruso
Aceituno recuerda que no se trata de una fuente residual. Entre enero y septiembre llegaron a Europa más de 12 millones de toneladas de GNL ruso, alrededor de un 60% más que durante el mismo periodo del año anterior.
La desaparición de ese suministro obligará a Europa a buscar alternativas precisamente durante los meses de mayor consumo. El continente tendrá que competir con Asia en las mismas subastas internacionales por cada cargamento disponible.
Alemania preocupa por sus reservas
El segundo foco está en los almacenamientos. A finales de septiembre, Alemania, el mayor consumidor de gas de Europa, tenía sus depósitos aproximadamente al 58% de capacidad, 27,6 puntos por debajo de su media de los últimos cinco años.
Expertos de la comercializadora francesa GazelEnergie han advertido de que, si el invierno resulta frío, las reservas alemanas podrían agotarse a comienzos de febrero. Aceituno señala que el impacto sobre el mercado no aparecería cuando los depósitos quedasen vacíos, sino antes, cuando los operadores comenzasen a comprar gas para evitar llegar a esa situación.
El frío, la tercera amenaza
El tercer elemento será la meteorología. El análisis de Tempos Energía recoge las previsiones del meteorólogo de Atmospheric G2 Mark Stephens-Row, que observa señales tempranas de un posible debilitamiento del vórtice polar a medida que avance diciembre y llegue enero.
Un episodio de frío intenso coincidiría así con una Europa ya privada del gas ruso y con unas reservas alemanas más reducidas. La combinación de estos factores podría intensificar todavía más la presión sobre el mercado energético.
La luz vuelve a niveles de 2022
Para Aceituno, los precios actuales vuelven a acercarse a los niveles propios de una crisis energética después de ocho meses consecutivos de subidas. Octubre comenzó con la electricidad alrededor de los 165 euros por megavatio hora, una cifra comparable a los últimos niveles registrados durante la crisis energética de 2022.
Incluso las horas tradicionalmente más baratas han perdido buena parte de su atractivo. A las 13.00 horas, por ejemplo, el precio ronda los 76 euros por megavatio hora, aproximadamente tres veces más que durante septiembre.
El mediodía deja de ser barato
Las horas centrales del día ya no ofrecen el mismo ahorro que durante los meses anteriores. La menor producción solar propia del otoño se combina con unos ciclos combinados más caros.
Como consecuencia, trasladar el consumo eléctrico hacia las horas de mayor radiación solar genera ahora un ahorro mucho menor que hace apenas unas semanas.
El petróleo también sigue bajo presión
Las tensiones energéticas también se trasladan al mercado del crudo. El Brent afronta los próximos meses alrededor de los 113,96 dólares por barril, después de cerrar septiembre con una media de 114,08 dólares, su nivel mensual más alto desde junio de 2022.
Desde febrero, cuando comenzó la guerra, los inventarios mundiales se han reducido en más de 500 millones de barriles. La preocupación del mercado ya no está únicamente en cuándo regresará el suministro perdido, sino en cuánto tardará en notarse realmente la recuperación de esos barriles.
El mercado mide la falta de suministro
Tempos Energía identifica un desajuste creciente entre los flujos internacionales y el nivel de las reservas. En este contexto, la consultora considera que el precio actual no refleja únicamente lo que ocurre físicamente en el estrecho de Ormuz, sino el vacío de suministro que su cierre ha generado.
Las elecciones estadounidenses de mitad de mandato también pueden marcar un punto de inflexión. Donald Trump ha vinculado a ese calendario parte de sus decisiones respecto a Irán, lo que introduce una nueva variable política en las expectativas del mercado.
Los inventarios continúan cayendo
Barclays también ha advertido de que las reservas mundiales siguen descendiendo y que los contratos de entrega más inmediata continúan cotizando con prima. Mientras esta situación se mantenga, prácticamente cualquier barril disponible encuentra comprador antes de que el precio tenga margen para caer.
A esta situación se añaden otros elementos. China reducirá previsiblemente sus importaciones durante el último trimestre del año y el G7 prepara la liberación de reservas de diésel coincidiendo con el inicio del invierno.
El diésel añade otra incógnita
La liberación de combustible se produce además en un momento especialmente delicado. Rusia y China han restringido sus exportaciones, mientras las refinerías europeas y estadounidenses funcionan a elevada capacidad después de haber aplazado parte de sus trabajos de mantenimiento.
Con este escenario, Tempos Energía contempla tres posibles evoluciones para el precio del petróleo durante los próximos meses.
Tres escenarios para el Brent
El escenario central sitúa el barril entre 95 y 115 dólares. Este supuesto contempla una guerra estancada, unos flujos del Golfo similares a los existentes antes del conflicto y la llegada progresiva de los barriles comprometidos por el G7.
En este contexto, una menor demanda permitiría moderar los precios, aunque la caída sería limitada porque buena parte del crudo adicional se utilizaría primero para reconstruir los inventarios antes de trasladarse a precios más bajos.
Del Brent a 145 dólares a una fuerte corrección
El escenario más alcista situaría el Brent entre los 125 y los 145 dólares por barril, niveles que convertirían al crudo en el más caro desde 2008.
En el extremo contrario, Tempos Energía contempla una caída hasta los 80-95 dólares. Para llegar a ese escenario sería necesario un alto el fuego verificable, que el G7 materializase los suministros prometidos y que la demanda internacional continuase debilitándose.
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