La miel solo es miel cuando es solo miel. Parece una perogrullada o un trabalenguas absurdo, pero en un escenario de etiquetas engañosas y jarabes disfrazados, es necesario recordarlo. Por ello, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Federación de Consumidores y Usuarios CECU han organizado este martes catas de miel en toda España para denunciar el “fraude” en el sector y reclamar precios justos para los apicultores.
COAG destaca que el 51% de las mieles analizadas en fronteras españolas son sospechosas de fraude. Esto no representa ningún riesgo para la salud, pero “es un fraude para el consumidor y en el etiquetado, porque cuando estas mezclas de mieles contienen azúcares añadidos, en base a jarabes de glucosa o siropes, deberían etiquetarse como edulcorantes. Los hay en el mercado”, explica Pedro Loscertales, responsable de apicultura de la entidad, a Consumidor Global.
Jarabes procesados elaborados por la industria
“La miel es un producto que producen única y exclusivamente las abejas. El resto son jarabes procesados y elaborados por la industria a partir de azúcar de caña, almidones de maíz y arroz”, remarca este experto.
En muchas ocasiones, el consumidor solo presta atención al precio y no revisa la composición de la miel que compra. Al respecto, Loscertales apunta que a los apicultores les cuesta 5,50 euros producir 1 kg de miel, mientras que la industria paga al sector 3,37€/kg. “Y la miel low cost, que viene de otros países, está entrando en nuestros puertos por 1,80 euros/kg. Así que el papel que juega la distribución es el de ganar mucho dinero”, narra.
Huir de las mezclas
El experto de COAG ofrece el siguiente consejo a los consumidores: “Les diría, en primer lugar, que busquen miel directamente del apicultor. Después aconsejaría que, cuando lleguen al lineal del supermercado y vean que el bote de miel que tienen en las manos contiene miel de España, de Ucrania, de Cuba y de México… no la cojan. Que huyan de las mezclas. No entendemos esas prácticas”.
Loscertales destaca asimismo que la caída del consumo de miel en los hogares (un 7,1% menos en volumen en 2024) no se ha frenado con el abaratamiento del precio medio. "El problema no es el precio de la miel de calidad: es que el sistema ha normalizado que los lineales se llenen de producto mezclado y de dudoso origen y se destruya valor en toda la cadena de la miel", subraya.