Repita conmigo: colage-no
A pesar de toda la literatura científica publicada y del enorme negocio detrás de ellos, los suplementos de colágeno no han demostrado ser eficaces en ningún contexto
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Salvo en situaciones de inanición, en las que algo es mejor que nada, los suplementos de colágeno no funcionan. De hecho, el proceso fisiológico detrás de su metabolización es incompatible con su eficacia. Ni para reducir los signos del envejecimiento, ni para reducir el dolor de una lesión o el tiempo de su recuperación. Para nada. Salvo, otra vez, que ese suplemento de colágeno sea lo único que puedes ingerir. A falta de pan, buenas son tortas.
Comemos proteínas y absorbemos aminoácidos
En realidad, comemos alimentos que tienen proteínas que están formados por aminoácidos. Para aprovechar las famosas proteínas tenemos que trocearlas en sus componentes constitucionales. Si las proteínas fuesen casas, los aminoácidos serían sus ladrillos. Y aquí va un dato importante: comemos proteínas (casas) pero solo podemos absorber aminoácidos uno a uno (los ladrillos). Es decir, al comer pollo, no absorbemos las proteínas del pollo, sino los aminoácidos que las constituyen. Pasa lo mismo con las proteínas de cualquier otro tipo: de la carne, del pescado, de las legumbres, del trigo, etc. (sí, hay muchas más proteínas que las que crees): tenemos que digerir las proteínas, sea cual sea su origen, para absorber sus aminoácidos. Y esto es bueno. Muy requetebueno. Me refiero a que si absorbiéramos las proteínas (y no los aminoácidos) de los alimentos que comemos, terminaríamos teniendo, solo, las proteínas del pollo, del cerdo o del rodaballo.
En su lugar, usamos los ladrillos (aminoácidos) de otras casas (proteínas) para formar nuestras propias proteínas. Casas humanas. De otra forma, además, tendríamos un problema mayúsculo con las alergias.
El colágeno es una proteína
Sí, y como en esto no hay excepciones... comemos colágeno y absorbemos los aminoácidos constituyentes del colágeno. Ahora, ¿te imaginas que, con los aminoácidos de las proteínas, una vez troceados y absorbidos, a esos aminoácidos les diera por volver a unirse, como antes, y formar, otra vez las proteínas del pollo en nuestro interior? No, ¿verdad? Pues si eso no pasa con los aminoácidos del pollo, ni con ningún otro aminoácido de ninguna proteína, tampoco esperes que pase con el colágeno y sus aminoácidos. Tomar colágeno para tener más colágeno (en las arrugas o en una lesión) es tan razonable desde un punto de vista fisiológico como dar de comer pelo a un calvo para que recupere la melena.
Y además es una proteína bastante vulgar
Resulta que de todos los ladrillos que hay (aminoácidos) hay algunos que son vulgares o del montón y otros especiales o selectos. Los primeros podemos sintetizarlos si nos hacen falta y por eso se llaman aminoácidos no esenciales. Los segundos son especiales ya que no tenemos capacidad de síntesis de esos ladrillos y por eso han de estar en las proteínas que incluimos con los alimentos. Se llaman aminoácidos esenciales. Pues bien, la proteína que conocemos como colágeno está formada solo por tres aminoácidos repetidos una y otra vez en una concatenación casi infinita. Y resulta que ninguno de esos tres aminoácidos es esencial. Es decir, que si tuviésemos necesidad de fabricar más colágeno, pues lo fabricaríamos y arreglado.
Dar de lo que no se tiene no es la solución en estos casos
¿Sabías que la infancia es, sin lugar a dudas y debido al crecimiento y formación de nuevas estructuras, el momento del ciclo vital en el que más colágeno hace falta? ¿Ta has planteado alguna vez, por qué los suplementos de colágeno no se prescriben nunca a los niños?
Es posible que todo llegue (nunca se debe subestimar el alcance de una tontada cuando solo hay un interés económico detrás) pero los niños fabrican su colágeno con los aminoácidos de cualquier otra cosa que coman. Esa capacidad se reduce y enlentece con el paso de los años. Entonces, cuando llegan las arrugas y las lesiones, no es que falte colágeno, ya que puedes comer igual o mejor que un niño. Lo que pasa es que faltan las estructuras que lo fabrican. Materiales hay, los aminoácidos (ladrillos), pero faltan las células características y/o vías de síntesis (albañiles y grúas) para usarlos. Dar más ladrillos no le va a ayudar a nadie.
Pero, hay muchos estudios que bendicen la eficacia de los suplementos de colágeno, ¿no?
Sí, es cierto, los hay. Pero déjame que te cuente un detalle “sin importancia”: Las publicaciones científicas que concluyen que los suplementos de colágeno son eficaces reúnen una de estas dos características o las dos a la vez: o están financiados por laboratorios que comercializan colágeno, o son de una calidad metodológica regulera (o directamente mala).
No lo digo yo, lo dicen en este estudio y se concluye: 1º que solo encuentran eficacia los estudios que están patrocinados o financiados por la industria del colágeno. Los que están libres de dichos conflictos de interés no encuentran esa eficacia por ningún lado. 2º Que los estudios de alta calidad metodológica no encuentran eficacia y los que son una basurilla metodológica sí. 3º Que, probablemente, el conjunto, lo más visible, de las publicaciones científicas sobre la eficacia de los suplementos de colágeno sea que este “funciona”, pero que se deba a que los laboratorios inundan la literatura científica con sus estudios financiados y de escasa calidad metodológica. Es decir, hay muchos más estudios financiados que no financiados y, por eso, se da la falsa lectura de que funcionan. Los interesados invierten muchos recursos en “estudios” que luego utilizan como apoyo a su publicidad y el ruido atronador de sus conclusiones, silencia la realidad, que queda marginada.
Por ejemplo, este estudio que, sobre el papel, pudiera parecer una maravilla por sus características (un metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados con placebo sobre la eficacia del colágeno) concluye que estos suplementos son súper eficaces. Pero resultó que metodológicamente hablando era bastante... malísimo (enlace).
Consejos para casa
- Los factores que más complican la formación de colágeno son: la edad, los hábitos tóxicos (sobre todo el tabaquismo), y el estrés. Unos factores los puedes controlar y otros no.
- Tanto la evidencia científica de alto nivel, como las bases de la fisiología humana indican que los suplementos de colágeno no sirven para nada.
- Se emplean grandes dosis de márquetin para suplir la evidencia científica a la hora de vender suplementos de colágeno. Y a la vista está que, tristemente, eso sí funciona.