Todo lo que creías saber sobre la sal rosa del Himalaya y que no es cierto

La llamada sal del Himalaya no viene de tal cordillera, no es más saludable, no tiene propiedades místicas ni su precio desorbitado está justificado

Fotomontaje de la sal rosa del Himalaya
Fotomontaje de la sal rosa del Himalaya

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La sal del Himalaya no viene de la cordillera del Himalaya, pero tampoco es que se extraiga de otro continente. La mayor parte de la sal con esta denominación procede de la “Salt Range” (o cordillera de la sal) situada en el norte de Pakistán. La mina de Khewra, una de las más productivas, se encuentra a 144 km en línea recta de las primeras estribaciones del macizo himalayo, y a unos 330 km, también en línea recta, de la primera cumbre por encima de los 8.000 m., el Nanga Parbat. Pero el nombre “sal del Himalaya” suena mucho mejor que el de “sal pakistaní”.

Es, en esencia, sal

Del 96 al 99 % de la sal del Himalaya es igual que cualquier otra sal, es decir, cloruro sódico. Así lo indican la mayor parte de todos los análisis realizados en diversas muestras de esta sal. El resto, hasta el 100 %, es humedad, impurezas y minerales traza. Su color rosado e incluso rojizo se debe a las trazas de óxidos de hierro. Cuanto más óxido de hierro y ciertas impurezas del sedimento acompañante, más intenso será el color.

En algunos escritos se le atribuye a esta sal el aportar hasta 84 minerales. Suponiendo que sea cierto, hay que tener en cuenta que la mayor parte de esos 84 minerales no son esenciales, es decir, no los necesitamos para nada. Y de los que sí necesitamos, hemos de saber que se encuentran en cantidades insignificantes, de forma que si quisiéramos hacer acopio de ellos a partir de la sal –de cualquier sal– tendríamos que tomar mucha. Entonces, el supuesto beneficio se lo cobra el sodio con intereses (tensión arterial, riesgo cardiovascular, etc.). Y ahí la evidencia es sólida: la OMS recomienda no superar los 5 g de sal/día (2 g de sodio) en adultos.

No es sal yodada

Este dato es importante: muchas sales “especiales” (marina, kosher, rosa, etc.) no suelen estar yodadas. Lo dice explícitamente la ficha del NIH Office of Dietary Supplements: las sales tipo “Himalayan” normalmente no aportan yodo salvo que lo indiquen en la etiqueta (y porque se lo han añadido a posteriori). Recordemos que otra de las recomendaciones más universales en el panorama de la salud y de los alimentos, coincide en que la sal que usemos a diario sea sal yodada.

¿Y qué pasa si se sustituye la sal yodada por sal rosa como “sal de diario”? Que se puede reducir el aporte de yodo sin ser consciente. Hay alertas profesionales en esa línea, por ejemplo, un informe del Royal Australian College of General Practitioners comentando los bajos niveles de yodo en personas que optaban por sales rosas en lugar de sal yodada.

Es tan natural como cualquier otra sal-gema

La sal rosa se vende a menudo como “sin refinar” y “más pura”. Sin embargo, cuando se analiza en laboratorio, aparece una realidad menos instagramable: hay una variabilidad importante entre las muestras analizadas y, en algunos estudios, aparece contaminación en ciertas muestras. De nuevo en Australia, un análisis de 31 sales rosas encontró una gran variación de minerales y señaló que una de las muestras tenía una cantidad de plomo por encima del máximo permitido. Otro trabajo analizó distintas sales gourmet (incluida la sal rosa del Himalaya) y encontró elementos con cierto potencial benéfico, pero también otros con cierto potencial de toxicidad.

No se afirma que la sal rosa del Himalaya sea tóxica. Pero hay que tener en cuenta que no hay un motivo razonable para pagar un plus por una supuesta superioridad cuando la composición puede ser variable, en especial cuando no siempre está mejor controlada que la sal común.

Una sal muy pija

Estas sales “premium” se comercializan con un precio exorbitado frente a la sal común. Un sobreprecio que podría, llegado el caso, explicarse en base a cuestiones gastronómicas ligadas a su textura, tamaño de grano, y aspecto. Pero el problema es cuando el sobreprecio se justifica por la salud. Esta sal, ni ninguna otra, desintoxica, alcaliniza, aporta minerales esenciales, ni alinea los chacras. Esa parte, como muchas otras con esta sal, es solo marketing.

Respetar las normas europeas

Si se quiere adquirir sal rosa del Himalaya en nuestro contexto, hay que recordar que, ya sea un producto de dentro o de fuera de nuestras fronteras, las declaraciones nutricionales y de salud que incluya estarán (o deberían estar) reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006. Esta normativa solo permite alegaciones bajo condiciones específicas y con base científica. Y no hay ni una sola de estas alegaciones permitidas para la sal rosa del Himalaya.

¿Caduca esta sal?

La sal que se comercializa como del Himalaya, procedente en su mayor parte de “Salt Range”, se formó hace unos 545 millones de años. Es una sal muy, pero que muy antigua.

En la UE, la sal de cocina ni tan siquiera está obligada a llevar la indicación de “consumo preferente” (mucho menos “fecha de caducidad”). Sin embargo, pese a no estar obligados, algunos fabricantes sí que incluyen este dato por dos posibles razones:

  • Para cubrir ciertos aspectos de calidad, no de seguridad: La sal no se estropea como un yogur, pero puede apelmazarse por humedad, coger olores, etc. Poner una fecha permite informar de hasta cuándo se garantiza que la sal estará como recién comprada.
  • Si estuviésemos ante una sal yodada, el yodo añadido puede disminuir durante almacenamiento. El yodo se sublima con facilidad. Esto da una razón práctica para poner una fecha: hasta ese momento se garantiza la presencia del yodo que se declara en la etiqueta.

No gana enteros por usar un molinillo 

Ninguna sal tiene elementos volátiles que merezca la pena preservar para que se liberen en el momento de su adición. Esto sí pasa, por ejemplo, con la pimienta, que es mejor tenerla en grano y usar un molinillo en el momento de añadirla al plato para que se liberen sus compuestos aromáticos.

Usar un molinillo para poner sal del himalaya solo tiene sentido cuando el molinillo es trasparente y alguien quiere presumir de que tiene sal rosa. No tiene ninguna otra ventaja.