Multa al Grupo Arzábal: polémica por su penalización abusiva al cancelar una reserva

La Comunidad sanciona de forma irrisoria a uno de los gigantes de la hostelería madrileña por imponer cláusulas injustas a los clientes que cancelaban sus mesas con menos de 24 horas de antelación

Una mesa preparada para comer en el nuevo restaurante del Santiago Bernabéu / GRUPO ARZÁBAL
Una mesa preparada para comer en el nuevo restaurante del Santiago Bernabéu / GRUPO ARZÁBAL

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La Dirección General de Comercio, Consumo y Servicios de la Comunidad de Madrid ha impuesto una sanción firme al Grupo Arzábal por su política de penalizaciones económicas a los comensales que no acudían a su cita.

Pero, para entender el impacto de esta noticia, es necesario dimensionar a quién va dirigida la sanción.

El peso del Grupo Arzábal en la gastronomía madrileña

El Grupo Arzábal no es un actor menor en la capital; es un auténtico imperio gastronómico fundado y liderado por los reconocidos chefs Álvaro Castellanos e Iván Morales.

Con más de 15 años de historia revolucionando el concepto de la taberna madrileña, el grupo cuenta con algunos de los locales más codiciados de la ciudad. La infracción se detectó específicamente en las políticas web de dos de sus buques insignia:

  • Arzábal Retiro: el local original y con alma de bistró que los catapultó a la fama.
  • El Jardín de Arzábal: su espectacular y exclusivo espacio situado en el Museo Reina Sofía.

A estos espacios se suma hoy un imparable crecimiento, que abarca desde sus cotizados puestos en el Mercado de San Miguel y la T4 del Aeropuerto de Barajas, hasta su reciente y monumental apertura: Arzábal Bernabéu, integrado en el renovado estadio del Real Madrid.

El Jardín de Arzábal / GRUPO ARZÁBAL
El Jardín de Arzábal / GRUPO ARZÁBAL

El motivo de la sanción: penalizaciones sin cuantificar

El origen del expediente administrativo, que se remonta a una denuncia inicial de 2021, radica en la opacidad y desequilibrio de las normas que el grupo imponía a sus clientes.

En el apartado de reservas de su página web (un texto que ya ha sido retirado), los restaurantes exigían que cualquier cancelación se comunicara con al menos 24 horas de antelación. La polémica residía en la advertencia posterior: "en caso contrario se hará un cargo de xxxxx por persona". La empresa no solo amenazaba con un cobro, sino que ni siquiera especificaba la cuantía exacta, limitándose a utilizar la nomenclatura "xxxxx", dejando al cliente en una situación de total indefensión e incertidumbre.

¿Qué dice la ley sobre cancelar una mesa?

La resolución de la Comunidad de Madrid califica estas prácticas como la "inclusión de cláusulas o condiciones abusivas", vulnerando la normativa contractual de protección al consumidor.

La ley (concretamente el artículo 87 del Real Decreto Legislativo 1/2007) es clara al respecto. Considera abusivo:

  1. Cobrar por servicios no prestados: el restaurante imponía una penalización sin acreditar un daño o perjuicio económico real. Salvo en cancelaciones de última hora para grupos inusualmente grandes, una mesa de dos o cuatro personas suele reponerse fácilmente, especialmente en restaurantes de alta demanda como los del Grupo Arzábal.
  2. Falta de reciprocidad: la política castigaba al cliente si fallaba, pero no contemplaba ninguna indemnización equivalente si era el restaurante quien, por un error de gestión o overbooking, no podía garantizar la mesa reservada el día y hora acordados.

El debate sobre la multa tan baja

La sanción impuesta por la administración madrileña ha ascendido a 2.250 euros. Es aquí donde organizaciones de defensa de los consumidores, como Facua (impulsores de la denuncia original), han alzado la voz.

Se critica que la cuantía de la sanción es tan baja que pierde por completo su función disuasoria. En la industria de la hostelería de lujo, donde los márgenes de facturación son millonarios, el abono reiterado de estas "minimultas" resulta a menudo más rentable que dejar de aplicar los cobros ilícitos por cancelación.