Sacudida en Nestlé: adiós a los helados y a dos populares marcas de agua

Tras un desplome del 17% en las ganancias, el gigante suizo acelera su plan de ajuste para centrarse en los segmentos más rentables

Oficinas de Nestlé / EFE
Oficinas de Nestlé / EFE

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Nestlé acelera su transformación estratégica tras unos resultados debilitados en 2025 al presentar este jueves un paquete de decisiones corporativas que redefinen su presencia en mercados clave y anticipan un nuevo rumbo para el gigante suizo de la alimentación.

La compañía, que cerró el ejercicio con unos beneficios netos de 9.033 millones de francos suizos (unos 9.900 millones de euros), un 17% menos que en 2024, y unas ventas de alrededor de 98.000 millones de euros, un 2% por debajo del año anterior, afronta un escenario desafiante marcado por un entorno macroeconómico adverso, costes más elevados y necesidades de simplificación interna. 

Adiós a sus helados

El nuevo equipo directivo, liderado por el consejero delegado Philipp Navratil y con el español Pablo Isla como presidente, ha reforzado su plan de transformación con una apuesta por concentrar recursos en cuatro áreas prioritarias —café, alimentación para mascotas, nutrición y snacks— que representan cerca del 70% de la facturación global, y que la empresa considera sus motores de crecimiento a medio plazo. 

El logo de Nestlé en la sede de la multinacional en Vevey (Suiza) / EFE
El logo de Nestlé en la sede de la multinacional en Vevey (Suiza) / EFE

En este marco de reordenación estratégica, Nestlé ha anunciado la salida del mercado de los helados y el repliegue de su presencia en aguas embotelladas y bebidas premium, movimientos que constituyen los cambios más visibles de su nueva hoja de ruta. La empresa tiene en marcha negociaciones avanzadas para vender su participación en la sociedad conjunta con Froneri, que gestiona marcas como Häagen-Dazs o Maxibon, lo que supondría la retirada progresiva de Nestlé de este segmento tradicionalmente icónico.

Desinversión en aguas premium

Al mismo tiempo, Nestlé ha iniciado los pasos para desconsolidar su negocio de aguas premium —que incluye marcas como Perrier y San Pellegrino— a partir de 2027, con vistas a ceder ese negocio a otros socios o compradores. Esta decisión forma parte de un replanteamiento más amplio del portafolio que, según la dirección, permitirá centrar la inversión y la gestión en los segmentos con mayores perspectivas de crecimiento y rentabilidad.

Estas desinversiones se producen en un contexto de reestructuración interna que ya ha supuesto la eliminación de unos 16000 puestos de trabajo en todo el mundo como parte de un ambicioso plan de reducción de costes y simplificación de la organización, medidas que la compañía espera que den lugar a ahorros significativos y a mayor eficiencia operativa en los próximos años. 

Respuesta de los inversores

La reacción de los mercados a estas noticias ha sido mixta: mientras algunos inversores valoran positivamente la claridad estratégica y el foco en líneas de negocio de mayor rendimiento, otros analistas consideran que Nestlé aún debe ofrecer señales más contundentes de recuperación de márgenes y de retorno al crecimiento sostenido. La empresa confía en alcanzar un crecimiento orgánico de entre el 3% y el 4% en 2026, apoyándose en sus marcas más fuertes y en una estructura más ajustada.

Con estos cambios, Nestlé pretende no solo responder a las presiones económicas actuales, sino también anticiparse a las evoluciones del mercado global de consumo, ajustando su tamaño, su presencia en segmentos maduros y su inversión en áreas con mayor potencial de expansión.