Shein mantiene su catálogo perverso de muñecas infantiles entremezcladas con juguetes sexuales

Mientras el gigante asiático proclama su compromiso con la seguridad ante la Unión Europea, su buscador entrelaza de forma sistemática muñecas con aspecto de bebé o niña de corta edad y artículos de masturbación

Muñecos infantiles en la sección de  masturbación de Shein / CAPTURA
Muñecos infantiles en la sección de masturbación de Shein / CAPTURA

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Escribir una simple palabra en el buscador de Shein desata un viaje hacia lo más oscuro del comercio electrónico algorítmico. Al teclear "masturbación" en la aplicación del gigante de la moda rápida, el resultado no es solo una sucesión de lencería o juguetes para adultos. Entremezcladas con vibradores sexuales, emergen figuras de silicona: muñecas con aspecto de bebé o de niña de corta edad. Están ahí, anidadas en la misma sección, a un clic de distancia, entre la perversión más absoluta.

¿Cuál es el objetivo de estos muñecos en este contexto? ¿Se trata de un fallo técnico en la categorización, o es el reflejo de un algoritmo diseñado sin barreras éticas para maximizar la retención, sin importar lo perturbador del contenido?

El supuesto compromiso de Shein

Apenas unas horas antes de enfrentarnos a estas imágenes, Shein remitía a Consumidor Global un comunicado en el que la empresa afirma tomarse "muy en serio" sus obligaciones bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA) europea. Hablaban de "inversiones significativas", de "evaluaciones exhaustivas de riesgos sistémicos" y de un compromiso inquebrantable con la "protección de los usuarios más jóvenes". Aseguraban, incluso, haber desplegado un sistema de verificación de edad con tecnología de terceros para impedir que los menores adquieran productos restringidos.

Muñecos infantiles en la sección de  masturbación  de Shein   CAPTURA
Muñecos infantiles en la sección de masturbación de Shein / CAPTURA
 

"La protección de los menores y la reducción del riesgo de contenidos y conductas perjudiciales son elementos centrales en el desarrollo y la gestión de nuestra plataforma", reza el texto. La disonancia cognitiva entre estas palabras y la realidad de su buscador es, cuanto menos, atronadora.

La investigación abierta de Bruselas

La Comisión Europea ha anunciado la apertura de una investigación formal contra Shein por posibles violaciones de la mencionada Ley de Servicios Digitales. El expediente apunta directamente a la médula de su modelo de negocio. 

Bruselas ha puesto el foco en la venta de productos ilegales, señalando de manera explícita el escándalo de las "muñecas sexuales infantiles". La comercialización de estas figuras de tamaño real y rasgos sexuales explícitos —que en algunos anuncios se promocionaban para la "masturbación masculina"— ya forzó la intervención de las autoridades francesas el pasado noviembre. Sin embargo, Europa no investiga un producto aislado, sino el fallo sistémico de una plataforma que no fue capaz de impedir su venta desde el principio.

Además, se suma la venta de armas ilegales, ropa que incumple los estándares europeos de seguridad, cosméticos tóxicos sin certificar y juguetes potencialmente peligrosos. En la Unión Europea, lo que es ilegal en el mundo físico es ilegal en el digital, y la Comisión quiere saber por qué los filtros de Shein parecen ser permeables a todo aquello que genere clics y ventas.

Shein se enfrenta a una multa astronómica

Shein, designada por Europa como una "Plataforma en Línea de Muy Gran Tamaño" (VLOP, por sus siglas en inglés), se enfrenta a un escrutinio que podría derivar en medidas correctivas obligatorias o multas astronómicas de hasta el 6% de su facturación anual a nivel mundial.

Pero detrás de las sanciones corporativas y los debates legales, subyace una realidad preocupante. El catálogo de Shein demuestra qué ocurre cuando la hiper-optimización algorítmica opera sin brújula moral. Cuando una inteligencia artificial decide que una muñeca con aspecto de bebé es un producto sugerido junto a lencería erótica o juguetes sexuales, ya no estamos hablando de ropa barata o de simples errores informáticos; estamos hablando del tipo de entorno digital que estamos dispuestos a tolerar como sociedad.

Europa parece haber encendido la luz sobre estas sombras; ahora, Shein debe demostrar si realmente puede, o quiere, limpiar su propio escaparate.