Nestlé responde con 'merchandising' al sufrimiento de familias con bebés hospitalizados por su leche
Mientras los lactantes ingresaban en el hospital, la respuesta de la multinacional fue el envío de un "pack de regalos" con tazas de café y juguetes
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Para Xavier y su pareja, la primera Navidad de su hijo tuvo el pitido constante de los monitores, el olor aséptico de una sala de urgencias y el miedo paralizante que se instala al ver a un recién nacido conectado a una vía intravenosa. Su bebé pasó siete días ingresado, luchando contra vómitos intensos, diarrea persistente y una somnolencia alarmante que "deterioraba claramente su estado general".
El origen de aquel episodio crítico, según la cronología clínica y los lotes posteriormente retirados, estuvo en la ingesta de leche infantil de la marca Nestlé, perteneciente a partidas que semanas después serían objeto de una alerta sanitaria por la presencia de cereulida, una toxina asociada a la bacteria Bacillus cereus.
El impacto emocional y psicológico
"El impacto emocional y psicológico ha sido enorme", relata Xavier —nombre ficticio, identidad real protegida— en una reclamación formal presentada ante la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). "Nuestro hijo pasó su primera Nochebuena y Navidad ingresado en un hospital, con dolor y malestar, en unas fechas especialmente sensibles. Esta situación no solo afectó al menor, sino también a ambos progenitores y a nuestras familias, generando un cuadro de estrés intenso, angustia constante y una profunda sensación de impotencia", expone.

En diciembre, en ausencia de una alerta sanitaria pública y temprana, los pediatras se vieron obligados a actuar a ciegas. "Bacillus cereus no forma parte de los paneles diagnósticos rutinarios", explica el padre afectado. Esta carencia de contexto clínico tuvo consecuencias directas y graves, con estancias hospitalarias prolongadas y la reintroducción reiterada del alimento contaminado, la leche infantil NAN Supreme Pro 1 de Nestlé, un producto de gama alta comercializado bajo la promesa de la "máxima seguridad y calidad nutricional", bajo la errónea convicción de que se trataba de un alimento plenamente seguro.
La mayor retirada de productos en toda la historia de Nestlé
Esta crisis comenzó el pasado 12 de diciembre, cuando Nestlé anunció la retirada de un lote de leche de fórmula para lactantes, de la marca Nidina 1, ante la posible presencia de la bacteria Bacillus cereus, tal y como comunicó la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan).
Casi un mes después, el 5 de enero, la Aesan amplió la alerta. Según la información facilitada por la propia compañía, en España la retirada afecta ya a 36 lotes pertenecientes a 16 marcas diferentes de leche de fórmula infantil. Entre ellos se encuentra NAN Supreme Pro 1, la marca que consumía el hijo de Xavier. En total, los productos de Nestlé afectados son: Alfamino, Alfamino Junior, NAN AR, NAN Total Confort 1 y 2, NAN Optipro 1 (800 g y 1.200 g), NAN Supreme Pro 1 y 2, Nativa 1, Nidina 1, Nidina Confort Digest y Nidina Confort Digest 1.
La retirada no se limita a España, sino que se ha extendido ya, al menos, a 47 países de los cinco continentes, incluidos 29 países europeos, así como Australia, Brasil, Argentina, China, México y Sudáfrica. Se trata de la mayor retirada de productos en toda la historia de la empresa.
Los diagnósticos erróneos
Elena cuenta que su bebé, de apenas dos meses, estuvo alimentándose durante noviembre con la fórmula NAN Total Confort, fabricada por Nestlé. En ese tiempo presentó diarreas con hilos de sangre, pérdida de peso y otros síntomas alarmantes. Un diagnóstico erróneo de APLV (alergia a la proteína de la leche de vaca) desencadenó pruebas invasivas y extracciones de sangre en un lactante de solo ocho semanas. "El impacto emocional de asumir un diagnóstico crónico erróneo es incalculable", lamenta. Solo cuando Nestlé retiró el lote afectado que Elena aún conservaba, la verdad salió a la luz. No era el cuerpo del bebé el que fallaba; era el alimento.
Daniel, padre de un bebé que tomó NAN Optipro 1 desde su tercer día de vida, denuncia que la retirada tardía de los lotes contaminados provocó un diagnóstico erróneo y meses de malestar para su hijo, con vómitos, deposiciones alteradas y pérdida de peso. "Desde junio empezamos a notar los síntomas. Tras meses de pruebas e insistencia, en septiembre lo trataron como alérgico a la proteína de la leche", explica.
La insultante compensación de Nestlé
"Las consecuencias son múltiples, ya que el pequeño ha tenido siempre malestar gástrico, heces incorrectas, vómitos y pérdida de peso, con suplemento", comenta el padre. "No entendemos cómo un producto regulado y destinado a menores de un año no tuvo controles durante al menos seis meses. Tampoco entendemos cómo no han iniciado voluntariamente ninguna campaña activa y se está intentando silenciar el caso, compensando, simplemente, con la devolución de la leche que podemos demostrar que hemos comprado", afirma.
Tras consumir un lote de leche retirado por contaminación, mi sobrino tuvo salmonelosis. La respuesta ha sido “ridicula” un reembolso y productos de merchandising. Hablamos de la salud de un bebé… no es una incidencia comercial, es un problema sanitario @Nestle_es @FACUA pic.twitter.com/XpwAUQBQDM
— Beɑ (@bea_marttin) January 27, 2026
"Tras consumir un lote de leche retirado por contaminación, mi sobrino tuvo salmonelosis. La respuesta ha sido ridícula: un reembolso (30 euros) y productos de merchandising. Hablamos de la salud de un bebé", expone Beatriz Martín en X, quien ha hecho pública la respuesta de la compañía, que incluye una carta estándar que utiliza un lenguaje corporativo y merchandising (un peluche del Osito Bo, una libreta infantil, un termo de Nescafé, etc.): "Lamentamos profundamente el inconveniente (...) Te hacemos llegar una atención que esperamos sea de tu agrado", reza Nestlé.
"Hablamos de la salud de un bebé, no de una incidencia comercial", estalla Martín.
A algunos no les llega ni el reembolso
La respuesta corporativa de Nestlé ha sido, en palabras de los afectados, "de vergüenza". Sin embargo, algunos no han recibido ni el mísero reembolso del producto que ha dañado la salud de sus hijos. Es el caso de Pablo que, al saltar la alerta el 5 de enero, siguió la directriz sanitaria y tiró a la basura los tres botes afectados de NAN Total Confort (de 29,90 euros cada uno) que conservaba en casa.
Nueve días después, Nestlé le exigió fotografías de los botes (incluyendo el número de lote visible) para proceder al reembolso. La compañía exige a los padres conservar un producto tóxico en sus hogares como única prueba válida para recuperar su dinero, penalizando a quienes actuaron con diligencia desechándolo. "Esta práctica es una forma de no devolver ni un euro a todos los consumidores afectados", concluye.
La muerte de dos bebés por culpa de Nestlé
Lo que en España se gestiona como una "incidencia comercial" con envíos de peluches, en Francia ha tomado un tinte judicial oscuro. Las fiscalías de Burdeos y Angers han abierto investigaciones penales tras la muerte de dos bebés (uno de apenas 14 días y otro de 27 días) que ingirieron leches de marcas del grupo Nestlé, como Guigoz y Nidal (ambas se venden en Francia).
Aunque los primeros análisis en Francia han sido complejos debido a la falta de laboratorios de referencia para esta toxina específica, la justicia investiga si la presencia de cereulida —la toxina del Bacillus cereus— fue el detonante. La ONG Food Watch ya ha denunciado la "falta de transparencia flagrante" de la multinacional, acusándola de realizar retiradas silenciosas y "a cuentagotas" desde diciembre, mientras millones de lactantes seguían expuestos.
Nestlé responde a Consumidor Global
Consumidor Global se ha puesto en contacto con Nestlé España para preguntar por sus protocolos de compensación, cuestionando si consideran que el envío de merchandising es una respuesta proporcional al daño físico y moral de los menores.
"En Nestlé, la salud de los bebés es nuestra prioridad y no hacemos concesiones en materia de seguridad y calidad alimentaria. En estrecha coordinación con las autoridades locales, Nestlé inició en el mes de diciembre una retirada preventiva de algunos lotes de su fórmula infantil", responden desde la empresa.
Nestlé, la primera marca en identificar el problema
"Nestlé adoptó desde el primer momento un criterio más restrictivo que el establecido posteriormente por EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria). Mientras la autoridad europea concluía el nivel de concentraciones de cereulida en fórmula reconstituida, Nestlé ya aplicaba un umbral interno más estricto, basado en la no detectabilidad", afirman.

Asimismo, Nestlé insiste en que fue "la primera empresa en identificar el problema (semanas antes que otras compañías), en ponerlo en conocimiento de las autoridades y en alertar de forma proactiva y oficial a toda la industria, actuando en un asunto que hoy afecta a muchas compañías".
Nestlé dice que apoya a los familiares
"Hasta la fecha, no hemos recibido ningún informe médico que confirme una relación con enfermedades asociadas a nuestros productos", matizan desde Nestlé. "Las autoridades sanitarias en España han destacado que no se ha detectado un aumento inusual de diarreas asociadas a estos productos, ni se han encontrado niveles de toxina en los menores, cuyos síntomas encajan también con procesos digestivos comunes en lactantes", agregan.
"Durante todo este proceso, hemos trabajado con total transparencia con las autoridades y los clientes, y hemos prestado apoyo a familias y cuidadores para darles confianza en nuestras actuaciones. Estamos reponiendo existencias y ofreciendo a las familias y cuidadores productos seguros en los que pueden confiar", concluyen.


