Gustavo, el pasajero del vuelo 262 de Avianca que viajó en un asiento con caca

La aerolínea colombiana manifiesta una falta de higiene en sus aviones tras la experiencia de un viajero que encontró un papel con excremento a bordo

El asiento de Gustavo en el avión de Avianca / CEDIDA
El asiento de Gustavo en el avión de Avianca / CEDIDA

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Como esas historias que alguien empieza a contar en la barra de un bar. Una de esas que, a medida que suma detalles, se vuelve más bizarra e inverosímil. "Es algo que jamás imaginé que podía pasar", incide Gustavo Sigal. "Viajo desde hace más de veinte años, en distintas aerolíneas, y nunca viví una situación así", añade.

Todo ocurrió el 18 de abril, a 30.000 pies de altura entre Bogotá y Chicago. En concreto, en el asiento 18D de la cabina del vuelo 262 de Avianca. 

El hallazgo en la fila 18

Gustavo viajaba aquel día en un avión de la aerolínea colombiana. El argentino, residente en Colombia, es un viajero frecuente con estatus en Star Alliance, lo que le permite acumular y canjear puntos en cualquiera de las 26 aerolíneas miembro, entre ellas Avianca, Lufthansa y United Airlines. 

Aquel sábado no hubo nada extraordinario hasta que se apagó la señal de los cinturones y comenzó el servicio a bordo. Fue en ese momento cuando Gustavo descubrió un hallazgo desagradable. "Al momento de comer, bajé la mesita y encontré un papel con caca pegado. Sí, caca. También estaba en la mesa y en el respaldo", relata a Consumidor Global.

El asiento de Gustavo en el avión de Avianca   CEDIDA
El asiento de Gustavo en el avión de Avianca / CEDIDA

Riesgo sanitario para una persona con cáncer

"Llamé a los azafatos; vinieron y no lo pudieron creer tampoco. Es inaudito", explica. El pasajero fotografió el estado del asiento y exigió a la tripulación un reporte oficial de inmediato. Asimismo, en un intento apurado de mejorar la experiencia de Gustavo, el personal le propuso cambiar el asiento a uno de adelante, pero la alternativa no resultaba viable, ya que todas las plazas estaban ocupadas. 

Atrapado en la fila 18, el afectado permaneció en su asiento mientras los responsables limpiaban la zona afectada. "Pero el olor seguía ahí. Tuve que pasar las seis horas y media de vuelo conviviendo con eso", cuenta. Cabe destacar que Gustavo es un paciente oncológico cuyas defensas requieren un entorno especialmente cuidado. Para él, la situación no es solo desagradable, sino también un potencial riesgo sanitario. "Llegué mareado a Chicago. Estas cosas me afectan muchísimo", asegura.

La historia de Gustavo se hace viral

En su regreso a Colombia, Gustavo le contó aquella historia casi inverosímil, con todos sus detalles, a su amiga Geraldine Pomato, creadora de la comunidad Wiki Mujeres. Ella no dudó en hacer público el relato y denunciar ante los internautas la actuación de la aerolínea Avianca. 

"Esto es un tema de insalubridad", arremete Pomato en X. "Ahí, donde las personas comemos, resulta que no se limpia. La falta de higiene es alarmante. Si esto ocurre con lo que está a la vista, imaginen el riesgo para los pasajeros en aquello que no vemos", enfatiza. La publicación se viralizó rápidamente, desatando una oleada de críticas contra los estándares de limpieza de Avianca.

Avianca dice que "ellos son muy limpios"

Gustavo explica a este medio que desde Avianca se han puesto en contacto con él para asegurarle que la aerolínea mantiene una limpieza "pulcra" y que "limpian los aviones hasta dos veces"

"Avianca dice que ellos son muy limpios, que esto no sucede nunca y que yo no me quise cambiar de asiento", cuenta el afectado con un tono de frustración. "Incluso insinúan que sospechan de un sabotaje. ¿Qué es esto? Es una burla. Están desviando la atención con mentiras, lavándose las manos y echando responsabilidades afuera cuando las pruebas están ahí", subraya.

Avianca no ofrece ninguna compensación

Hoy, a casi tres semanas del incidente, Avianca no ha ofrecido ningún tipo de compensación por el incidente. Por su parte, Gustavo no está dispuesto a que su caso se convierta en una simple anécdota. "Lo mínimo es una disculpa y que reconozcan el error", afirma Sigal. "Y que esto no le vuelva a pasar a nadie", reclama.

Su denuncia trasciende el asqueroso hallazgo en la fila 18; es una crítica al modelo de atención de una compañía. "Esto es un extremo, pero tampoco puede ser que en los aviones de esta aerolínea se encuentren servilletas sucias, audífonos usados o mesas empegotadas", señala como viajero frecuente con Avianca. "Estoy dando la cara porque esto no se puede volver a repetir de ninguna manera", concluye Gustavo. 

Consumidor Global se ha puesto en contacto con Avianca para conocer su versión oficial sobre los hechos. Sin embargo, al cierre de este reportaje, este medio no ha obtenido respuesta alguna por parte de la empresa.