Los hospitales con menos de un mes de espera para una resonancia magnética en Madrid

Es una de las pruebas diagnósticas más colapsadas del sistema sanitario y de las que mayor lista de espera genera a nivel nacional, aunque en algunos hospitales madrileños es posible realizarla en menos de treinta días

Fundación Jiménez Díaz de la Comunidad de Madrid / FJD
Fundación Jiménez Díaz de la Comunidad de Madrid / FJD

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La resonancia magnética es una prueba diagnóstica que permite obtener imágenes de alta resolución de órganos, tejidos blandos, cerebro, médula espinal o articulaciones y resulta clave tanto para confirmar diagnósticos complejos como para el seguimiento de múltiples patologías.

Precisamente por su valor clínico, su complejidad técnica y el tiempo que requiere cada exploración, se ha convertido en una de las pruebas más propensas a acumular listas de espera en los hospitales públicos.

Cada equipo de resonancia necesita personal altamente especializado, tiempos de exploración prolongados y una planificación ajustada, lo que limita el número de pruebas que pueden realizarse al día. A ello se suma el incremento de la demanda asociado al envejecimiento de la población y a una mayor indicación clínica de esta técnica. Por eso, lograr que una resonancia magnética se realice en menos de un mes se considera un indicador de eficiencia organizativa y capacidad de respuesta asistencial.

En este contexto, los últimos datos publicados por el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), correspondientes al mes de noviembre, muestran que varios hospitales de la Comunidad de Madrid consiguen mantener la espera media para esta prueba por debajo de los 30 días. Entre los centros de alta complejidad destaca el Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, con una demora media de 13,45 días; le sigue el Hospital Clínico San Carlos, con 21,9 días y la Fundación Jiménez Díaz, que registra una espera media de 27,63 días.

El resto de grandes centros de referencia superan ampliamente el umbral del mes de espera para una resonancia magnética. El 12 de Octubre registra una demora media de 39,14 días; seguido del Gregorio Marañón, con 41,48 días; y del Hospital Universitario de la Princesa, donde la espera alcanza los 49,64 días. Por encima de los dos meses se sitúa el Hospital Universitario La Paz, con 60,59 días, mientras que el Hospital Universitario Ramón y Cajal es el que presenta la mayor demora del grupo, con una espera media de 81,1 días.

Los hospitales de gestión público-privada lideran el ranking

Entre los hospitales de media complejidad, los de gestión público-privada destacan por sus menores tiempos en esta prueba clave. En este nivel, el Hospital de Torrejón lidera la clasificación con solo 13,24 días de espera. Muy cerca se sitúan el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, con 16,14 días, el Hospital Universitario General de Villalba, con 16,48, y el Hospital Universitario Infanta Elena, que alcanza los 19,59 días. Todos ellos realizan resonancias magnéticas en menos de tres semanas de media. Si a estos datos se suman los tiempos también por debajo del mes de la Fundación Jiménez Díaz -entre los de alta complejidad-, se constata que todos los centros de gestión público-privada madrileños logran ofrecer tiempos muy competitivos para resonancias magnéticas, alejados de las largas listas de espera.

Junto a los de gestión mixta, otros hospitales públicos de media complejidad también logran tiempos competitivos por debajo del umbral de los 30 días. Es el caso del Hospital Universitario Severo Ochoa, con 26,75 días; el Niño Jesús, con 24,76; el Hospital Universitario Fundación Alcorcón, con 25,6; el Infanta Sofía, con 26,05 días y el Severo Ochoa con 26,75 días.

Por encima de ese umbral, las demoras aumentan de forma notable en otros hospitales del mismo nivel. El Hospital de Fuenlabrada registra una espera media de 38,79 días, seguido por el Infanta Leonor, con 46,77 días. A partir de ahí, el tiempo de espera se dispara en el Hospital Universitario de Móstoles, con 67,51 días; el Hospital Universitario de Getafe, con 79,72; el Hospital Universitario Ramón y Cajal, con 81,1 días; el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, con 89,06; y el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, que cierra la lista con 91,16 días de espera media.

Modelos organizativos eficientes

El comportamiento de las listas de espera por hospitales confirma, además, un patrón muy similar al observado en resonancias magnéticas. Los centros que presentan menores demoras en el conjunto de las pruebas diagnósticas son, en gran medida, los mismos. Esta coincidencia sugiere que los mejores resultados no responden a una prueba concreta, sino a modelos organizativos y de gestión que permiten absorber mejor la demanda diagnóstica y ofrecer un acceso más ágil y homogéneo a las exploraciones clave.

Entre los hospitales de alta complejidad, el Hospital Clínico San Carlos registra una espera media de 25,53 días para todo tipo de pruebas diagnósticas, seguido de la Hospital Fundación Jiménez Díaz, con 37,47 días; el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, con 38,02; el Hospital Universitario Ramón y Cajal, con 38,45; y el Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, con 43,14 días. En media complejidad, vuelven a sobresalir el Hospital de Torrejón, con solo 13,87 días, y el Hospital Universitario General de Villalba, con 25,17 días, mientras que otros centros superan ya los dos meses de espera.

Más allá de las diferencias entre hospitales y pruebas concretas, los datos globales del Servicio Madrileño de Salud reflejan una evolución claramente favorable de las listas de espera para pruebas diagnósticas y terapéuticas en la Comunidad de Madrid. En noviembre, el tiempo medio de espera se redujo hasta los 54,99 días, un 11,6% menos que el mes anterior, y casi seis días menos que hace un año. Esta mejora se acompaña de un descenso sostenido del número de pacientes en espera estructural, que baja en casi 10.000 personas en términos interanuales, así como de una menor presión asistencial por habitante. Especialmente significativa es la reducción de las demoras más prolongadas, con cerca de 13.000 pacientes menos esperando más de 90 días.