Microbiota intestinal: cómo influye el equilibrio bacteriano en la digestión y sistema inmunitario

Mayca González, responsable de la Unidad de Microbiota y Longevidad del Hospital Quirónsalud Marbella, explica a Consumidor Global las claves para tener una microbiota saludable

Una persona con una buena salud digestiva / FREEPIK
Una persona con una buena salud digestiva / FREEPIK

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La microbiota intestinal es uno de los campos más fascinantes y prometedores de la medicina actual. Este ecosistema formado por billones de microorganismos no solo ayuda a digerir los alimentos. También condiciona la salud del sistema inmunitario, el metabolismo, la inflamación e incluso el estado de ánimo. Cada vez más investigaciones confirman que un desequilibrio en esta comunidad microbiana puede
repercutir en múltiples sistemas del organismo.

Mayca González, responsable de la Unidad de Microbiota y Longevidad del Hospital Quirónsalud Marbella, explica que el intestino no es solo el lugar donde procesamos la comida, sino una red compleja que se comunica constantemente con el cerebro y el sistema inmunitario. "Un microbioma saludable es esencial para prevenir tanto infecciones como enfermedades autoinmunes", señala. Pero ¿qué ocurre cuando ese equilibrio se rompe? ¿Y cómo podemos cuidarlo?

El segundo cerebro: qué es la microbiota y cómo funciona

La doctora González define la microbiota intestinal como "el conjunto de billones de microorganismos –principalmente bacterias, pero también virus, hongos y otros microbios– que habitan en nuestro tracto digestivo". Su papel es tan relevante que muchos expertos la consideran un segundo cerebro. Según la especialista, esta denominación se debe a dos razones: la enorme red neuronal del sistema nervioso entérico y la comunicación bidireccional con el cerebro a través del eje intestino-cerebro, entre otros órganos. 

Alimentos para una dieta saludable / Montaje CONSUMIDOR GLOBAL
Alimentos para una dieta saludable / Montaje CONSUMIDOR GLOBAL

Esta interacción no solo influye en funciones digestivas, sino también en el estado emocional y cognitivo. "Una microbiota saludable produce neurotransmisores como serotonina o GABA, que actúan tanto en las neuronas entéricas como en el sistema nervioso central", explica González. De ahí que su equilibrio sea clave para el bienestar general.

Qué altera la microbiota

El equilibrio bacteriano puede romperse con facilidad. "El uso de antibióticos es uno de los factores más relevantes, porque eliminan bacterias beneficiosas junto con las patógenas", subraya la médica. A esto se suman una dieta pobre en fibra, el exceso de ultraprocesados, el estrés crónico, la falta de sueño, el sedentarismo o el alcohol. Incluso algunos fármacos habituales, como antiinflamatorios o inhibidores de la bomba de protones, pueden alterar la flora.

Una persona recibe un diagnóstico médico / FREEPIK - pressfoto
Una persona recibe un diagnóstico médico / FREEPIK - pressfoto

La especialista recuerda que la microbiota empieza a conformarse desde los primeros años de vida. "Se establece casi por completo sobre los cuatro años, y factores como la zona geográfica, el tipo de parto y la lactancia influyen muchísimo en su composición", afirma. Por eso no solo importa lo que hacemos de adultos: el entorno temprano también marca.

Cuando se rompe el equilibrio: consecuencias digestivas y sistémicas

Una alteración importante, conocida como disbiosis, puede generar múltiples problemas digestivos. "Vemos síndrome del intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, estreñimiento o diarrea crónica, hinchazón abdominal o malabsorción de nutrientes", explica González. Además, puede aparecer mayor permeabilidad intestinal, lo que permite que sustancias no deseadas pasen al torrente sanguíneo.

Un hombre sufre dolor de estómago después de consumir un aguacate con listeria/ PIXABAY
Un hombre sufre dolor de estómago después de consumir un aguacate con listeria/ PIXABAY

Esto no se queda en molestias gastrointestinales. La doctora advierte que la permeabilidad sostenida "puede desencadenar inflamación crónica de bajo grado", un fenómeno relacionado con envejecimiento acelerado, alteraciones metabólicas o hígado graso. De ahí la importancia de identificar y tratar a tiempo un posible desequilibrio.

Microbiota e inmunidad: una relación directa

El 70-80 % de las células inmunes del cuerpo se encuentran en el intestino. "La microbiota entrena al sistema inmune para distinguir entre amenazas reales y sustancias inofensivas, lo que llamamos tolerancia inmune", explica González. También produce sustancias antimicrobianas que protegen contra patógenos y refuerzan la barrera intestinal.

Cuando el equilibrio se rompe, la inflamación puede extenderse más allá del intestino. "La disbiosis se ha relacionado con artritis reumatoide, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e incluso ciertos cánceres", señala la especialista. Esto ocurre porque un microbioma alterado activa el sistema inmune innato y aumenta mediadores inflamatorios como la IL-6 o el TNF-α.

Alimentos propios de una dieta paleolítica/CANVA
Alimentos propios de una dieta paleolítica/CANVA

Consejos para cuidar la microbiota

La base para mantener una microbiota sana es la dieta. "Necesitamos alimentos ricos en fibra como frutas, verduras, legumbres, integrales o almidón resistente, porque son el alimento de nuestras bacterias beneficiosas”, explica la médica. También recomienda incorporar alimentos fermentados como yogur natural, kéfir, chucrut, kimchi o kombucha, y reducir los ultraprocesados y los azúcares refinados.

Respecto a probióticos y prebióticos, González insiste en que no siempre es necesario recurrir a suplementos. "Para personas sanas, una dieta equilibrada suele ser suficiente", apunta. Sin embargo, pueden ser útiles tras tratamientos con antibióticos, en diarreas, síndrome del intestino irritable o dietas deficitarias. El futuro, añade, ya está aquí: "La secuenciación del microbioma permite tratamientos personalizados, predicción de respuesta a medicamentos y desarrollo de terapias específicas". La investigación avanza rápido y todo apunta a que cuidar la microbiota será cada vez más determinante para la salud.