El giro de Nesquik en Nutriscore: mismo producto, pero ya no cuela como “saludable”

La nueva puntuación llega sin cambiar la receta: mismo azúcar y mismas condiciones, pero una evaluación más acorde a su perfil nutricional real

Valoración de Nesquik en Nutriscore
Valoración de Nesquik en Nutriscore

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Nestlé ha rectificado la valoración Nutriscore de su popular cacao soluble Nesquik, poniendo de manifiesto cómo durante años se ha presentado como saludable un producto que no lo era. Consumido principalmente por niños, lució durante mucho tiempo una calificación B —asociada a una buena calidad nutricional— y ahora ha pasado a un D, una nota más acorde con su perfil real. Lo relevante no es solo el cambio, sino que se ha producido sin modificar la composición: misma fórmula, mismos ingredientes y el mismo contenido de azúcar, en torno a 20 gramos por vaso de leche con Nesquik.

La revisión llega tras años de críticas de expertos en nutrición y organizaciones independientes, que denuncian distorsiones en el sistema de etiquetado. Según distintos análisis, el producto —compuesto en gran medida por azúcar— obtenía una valoración positiva gracias a la forma en que se calculaba su consumo: diluido en leche y en cantidades teóricas que no reflejan el uso real. Esta metodología permitía que un producto con hasta un 75% de azúcar alcanzara calificaciones favorables.

“Nesquik tenía una B con el mismo azúcar que tiene hoy. Eso no es un error del algoritmo, es el algoritmo funcionando como la industria quería. Nutriscore se diseñó como una herramienta para el consumidor y se ha convertido en una herramienta de ventas. Lo de Nesquik no es una corrección, es una confesión”, afirma Luis Cañada, CEO de FITstore. Desde 2023, los estudios impulsados por esta compañía han señalado las inconsistencias del sistema y cómo algunas marcas han sabido aprovechar sus debilidades para “blanquear” productos con alto contenido en azúcar, especialmente en el desayuno infantil.

El reverso de los batidos de cacao 'all natural' de Nesquik / CARREFOUR
El reverso de los batidos de cacao 'all natural' de Nesquik / CARREFOUR

También en cereales infantiles

Otros productos de Nestlé podrían seguir el mismo camino. Según FITstore, cereales infantiles con altos niveles de azúcar que aún mantienen calificaciones A o B —a pesar de contener entre 16 y 24 gramos por cada 100 gramos— reflejan esta disonancia. Lo mismo ocurre con barritas o snacks que, mediante ajustes en ingredientes o por la propia ponderación del algoritmo, logran “maquillar” su perfil nutricional sin mejorar realmente su calidad.

“El sistema permite meter un 75% de azúcar en un producto y obtener una B si se ajustan bien el resto de variables. Eso no es un semáforo nutricional, es un escaparate. Y hay marcas que llevan años sabiéndolo y aprovechándolo”, señala Cañada.

Las debilidades de Nutriscore

Las estrategias para “engañar” al consumidor son diversas. Una de las más habituales consiste en modificar la base de cálculo del producto, como en el caso de Nesquik, evaluado en condiciones de consumo teóricas. Otra práctica frecuente es sustituir azúcar por edulcorantes como el maltitol, lo que mejora la puntuación sin reducir de forma significativa el impacto metabólico.

Además, el sistema Nutriscore tiende a simplificar en exceso la información nutricional, otorgando mayor peso a ciertos nutrientes mientras minimiza otros, lo que invita al consumidor a confiar en el código de colores sin revisar el listado completo de ingredientes. Esto facilita que productos ultraprocesados con altos niveles de azúcar obtengan valoraciones favorables si incorporan fibra, proteínas añadidas u otros componentes que el algoritmo premia. “El consumidor ve una letra verde y baja la guardia. No revisa ingredientes ni cantidades de azúcar y confía en el código de colores como si fuera una auditoría independiente. Y no lo es. Es una fórmula que puede manipularse, y se manipula, incluso en productos dirigidos a menores”, añade Cañada.

Esconder azúcar en desayunos infantiles

La situación resulta especialmente preocupante en productos dirigidos al público infantil, donde el impacto del marketing es mayor. Envases llamativos, personajes animados y reclamos como “rico en vitaminas” o “alto en calcio” se combinan con una etiqueta Nutriscore favorable para reforzar la percepción de producto saludable, pese a su elevado contenido en azúcar.

¿Por qué las marcas buscan mejorar estas valoraciones sin cambiar sus productos? La respuesta es clara: las ventas. Diversos análisis apuntan a que los productos con mejor calificación Nutriscore incrementan sus ventas al ser percibidos como más saludables. En este contexto, optimizar la puntuación se convierte en una estrategia comercial más. “La industria lleva años optimizando Nutriscore como si fuera una palanca de ventas. Y funciona. El problema es que lo que vende no siempre se corresponde con la realidad. O se reforma el sistema o se exige que otras variables clave tengan la misma visibilidad que el semáforo. La letra por sí sola no basta”, concluye el experto de FITstore.