La novedad de Mercadona que copia el formato Kinder y triunfa entre los amantes del chocolate
Mercadona reinventa uno de los productos más icónicos como Kinder Bueno: ahora en un formato innovador, precio competitivo y gran impacto en redes sociales
En la batalla constante por conquistar al consumidor, los supermercados han dejado de limitarse a vender productos: ahora también reinterpretan tendencias. En ese terreno, Mercadona se ha convertido en uno de los actores más hábiles, demostrando que innovar no siempre significa inventar desde cero, sino saber observar lo que ya funciona y darle una nueva vida y sino que se lo digan a todos los que han probado su novedad más reciente, la versión "españolizada del chocolate Dubái".
Lejos de competir frontalmente con las grandes marcas de toda la vida, la cadena valenciana ha perfeccionado una estrategia que mezcla inspiración y adaptación. Parte de productos icónicos —esos que el consumidor reconoce al instante— y los transforma en versiones propias con un enfoque distinto: nuevos sabores, formatos llamativos y precios más accesibles que conquistan a consumidores y golosos como el creador de contenido @edu_luque, quien no ha podido resisitirse a probar su última novedad y emitir su veredicto.
@edu_luque Barritas de Cookies! Novedad de Mercadona! 🍫🥛 #tiktokfood #asmr #viral #foodietiktok #mercadona ♬ sonido original - Edu_Luque
Este enfoque conecta con una realidad evidente: el consumidor actual busca novedades, pero dentro de un marco conocido. Es decir, quiere sorprenderse, pero sin asumir riesgos. Ahí es donde Mercadona encuentra su ventaja competitiva, reinterpretando éxitos ya consolidados y convirtiéndolos en productos virales.
El último fenómeno: formato conocido, sabor distinto
Un ejemplo reciente ilustra perfectamente esta fórmula. Mercadona ha lanzado unas barritas que recuerdan inevitablemente a clásicos como Kinder Bueno, pero reinterpretadas con un giro propio, la de incluir el sabor de la galleta tipo Chips Ahoy, pepitas de chocolate y una estética pensada para seducir a primera vista.

La combinación no es casual. Mezclar barquillo, crema y chocolate garantiza el éxito, pero el añadido del sabor “cookie” introduce ese matiz diferencial que despierta la curiosidad de todos los amantes del dulce.

El resultado es un producto que entra por los ojos y que, además, se convierte rápidamente en contenido viral para redes sociales.

El poder del chocolate
El chocolate sigue siendo uno de los ingredientes más universales y efectivos en alimentación. Cualquier producto que lo incorpora parte con ventaja, algo que las cadenas de supermercados tienen muy claro. Por eso, en lugar de apostar por sabores completamente nuevos, la estrategia pasa por reinventar formatos ya conocidos como pueden ser los Huesitos de toda la vida.

Mercadona aplica esta lógica con precisión: toma una idea que ya ha triunfado y la adapta a nuevas texturas o presentaciones. Así, algo tan clásico como unas galletas puede convertirse en una barrita rellena o en un snack diferente que capta la atención del consumidor en cuestión de segundos.

Marca blanca que compite con gigantes
Esta estrategia no se limita a un solo producto. Bajo su marca Hacendado, la compañía ha desarrollado todo un catálogo de referencias que evocan a grandes éxitos del mercado.

Por ejemplo, las barritas de galleta y caramelo recuerdan a clásicos tipo Twix, mientras que los cacahuetes recubiertos de chocolate y colores conectan directamente con el universo de M&M's. En ambos casos, la propuesta mantiene la esencia del producto original, pero ajusta el precio y refuerza la accesibilidad.

Este tipo de productos no solo compiten, sino que en muchos casos logran posicionarse como alternativas habituales en la cesta de la compra.
¿Innovación o reinterpretación?
La pregunta es inevitable... ¿Estamos ante innovación real o simplemente ante versiones inspiradas? La respuesta probablemente esté en un punto intermedio. Mercadona no inventa categorías nuevas, pero sí redefine cómo se presentan y se consumen ciertos productos.
Su capacidad para detectar tendencias, simplificarlas y adaptarlas a su público es lo que marca la diferencia. No se trata de sorprender con algo completamente desconocido, sino de ofrecer una experiencia familiar con un giro atractivo.
El factor nutricional, la cuenta pendiente
Más allá del éxito comercial, hay un aspecto que no cambia demasiado respecto a las marcas originales: el perfil nutricional. Estos productos suelen ser altos en calorías, grasas y azúcares, lo que los sitúa claramente en la categoría de consumo ocasional.
Esto no parece afectar a su popularidad, ya que el consumidor los percibe como un capricho puntual. La clave está en el equilibrio entre placer y precio, donde la marca blanca vuelve a jugar con ventaja.



