Ikea se adelanta a las rebajas con la estantería más famosa de la tienda: diseño minimalista con 12 compartimentos
Descubre las estanterías modulares de Ikea que solucionan el orden en casa sin renunciar al estilo: disponibles desde 34,99 euros hasta 99,99 euros: ¡Son combinables entre sí!
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Hay muebles que parecen sencillos a primera vista, pero que terminan resolviendo media casa. Eso es precisamente lo que ocurre con las estanterías modulares de Ikea, especialmente con la serie Kallax, una de esas piezas versátiles que encajan igual de bien en un salón pequeño, en un dormitorio juvenil, en un despacho improvisado o incluso en un recibidor que necesita ganar capacidad de almacenaje sin recargar el ambiente.
Su éxito está en una fórmula muy clara: líneas rectas, diseño limpio, color blanco fácil de combinar y módulos que pueden adaptarse a distintas necesidades. No se trata solo de una estantería donde colocar libros o adornos, sino de un sistema flexible que permite organizar, decorar y ocultar aquello que no queremos tener siempre a la vista.
La estantería de Ikea que se adapta a cualquier rincón
La gran ventaja de Kallax es que funciona como un mueble comodín. La versión más compacta, de 77x77 cm, es perfecta para pisos pequeños, habitaciones infantiles o zonas donde se necesita un apoyo extra sin ocupar demasiado. Puede colocarse en vertical, como pequeña librería, o en horizontal, como mueble auxiliar bajo una ventana, junto al sofá o incluso como mesita de noche con espacio adicional.

Para quienes necesitan más capacidad, el modelo de 77x147 cm permite aprovechar mejor la altura de la pared. Es ideal para crear una zona de almacenaje vertical sin sensación de pesadez, especialmente si se combina con objetos decorativos ligeros, cajas textiles y algunos libros colocados de forma estratégica.

La opción más amplia, de 147x112 cm, ya permite pensar en soluciones más completas. Puede actuar como separador de ambientes en un salón abierto, como estantería principal en una zona de trabajo o como mueble organizador en una habitación compartida. Al ser blanca, aporta luminosidad y evita que el conjunto resulte visualmente pesado.

La clave está en combinar módulos abiertos y cerrados
Uno de los grandes aciertos de estas estanterías es que permiten decidir qué se enseña y qué se esconde. No todo lo que guardamos en casa tiene que quedar expuesto. De hecho, una de las reglas básicas de la decoración actual es alternar espacios abiertos con soluciones cerradas para conseguir un resultado más equilibrado.
Los huecos abiertos son perfectos para colocar libros bonitos, jarrones, velas, marcos, plantas pequeñas o piezas decorativas. En cambio, los cajones y cajas permiten guardar cables, documentos, juguetes, mantas, cargadores, material de oficina o cualquier objeto que, aunque sea necesario, no siempre aporta orden visual.

Aquí entran en juego los accesorios compatibles, como las cajas Dröna, disponibles en varios acabados y estampados por 3,99 euros. La opción beige con lunares, de 33x38x33 cm, añade un toque suave y decorativo, perfecto para estanterías blancas. Además, al estar disponibles en más de diez colores, permiten personalizar el mueble según el estilo de cada estancia: tonos neutros para un ambiente sereno, colores vivos para cuartos infantiles o combinaciones más sobrias para despachos y salones.
Orden visual sin perder personalidad
La decoración no consiste únicamente en llenar una estantería de objetos bonitos. También hay que dejar respirar el mueble. Por eso, una buena idea es alternar huecos llenos con otros más despejados. Un compartimento con libros, otro con alguna de las otras cajas que propone Ikea -Knipsa, Gnabbas, Branäs-, otro con una planta y otro con una pieza escultórica crean ritmo visual y evitan la sensación de caos.

En salones pequeños, estas estanterías pueden funcionar como mueble de televisión, aparador bajo o solución de almacenaje junto al sofá. En dormitorios, son perfectas para guardar ropa doblada, complementos, bolsos o ropa de cama. En habitaciones infantiles, permiten tener juguetes accesibles y, al mismo tiempo, recogerlos rápidamente dentro de las cajas.
También son una solución muy práctica para quienes teletrabajan. Un módulo Kallax puede reunir carpetas, papeles, material de papelería y dispositivos electrónicos sin convertir el despacho en un espacio frío. Basta con añadir cajas cerradas, una lámpara de mesa y algún detalle decorativo para que el rincón resulte funcional y agradable.


