Juan Roig rinde homenaje a su tierra y recupera el producto del verano más pedido por los valencianos: sin conservantes ni colorantes
Mercadona recupera los fartons valencianos para acompañar la horchata y Hacendado compite con los tradicionales Polo en precio, formato y valor de marca
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Hay sabores que funcionan como una postal. Basta con nombrarlos para que aparezca una imagen muy concreta de un lugar: una tarde de calor, un vaso de horchata bien fría y un farton alargado, tierno y cubierto con una capa ligera de azúcar glas. Pocas combinaciones hablan tanto del verano mediterráneo como esta, y Mercadona lo sabe. La cadena valenciana vuelve a poner el foco en este dulce tradicional con dos opciones en sus lineales: los Fartons tradicionales Polo, de seis unidades, y los Fartons Hacendado, en bandeja de cinco unidades.
A simple vista, ambos productos responden al mismo antojo: ese bollo esponjoso, dulce y perfecto para mojar en horchata en verano. Sin embargo, la comparación entre formatos, precio y marca deja una lectura interesante sobre la estrategia de Mercadona y el papel cada vez más fuerte que ocupa su marca blanca en la cesta de la compra.
Los fartons Hacendado de Mercadona
Los Fartons tradicionales Polo aparecen en paquete de 6 unidades con un peso de 120 gramos y un precio de 1,30 euros. En el envase se destaca que están elaborados en Alboraya, uno de los grandes epicentros de la horchata valenciana, y que no contienen conservantes ni colorantes añadidos. Es una presentación muy ligada al imaginario tradicional del producto: receta familiar, origen local y ese punto artesano que el consumidor asocia con los dulces de toda la vida.

Frente a ellos, Mercadona ofrece también los Fartons Hacendado, en una bandeja de 5 unidades, con un peso de 215 gramos, por 2,25 euros. En este caso, el producto de la marca propia tiene menos unidades, aunque mayor peso total, y se presenta bajo el sello Hacendado, una de las marcas blancas más reconocidas del supermercado.

La comparación resulta curiosa porque rompe con una idea que durante años estuvo muy instalada en el consumidor: que la marca blanca siempre era la opción más barata. Aquí, el producto de Hacendado tiene un precio superior por envase, aunque también ofrece más cantidad total. Eso refuerza una tendencia que se observa cada vez más en Mercadona: su marca propia ya no se posiciona únicamente como alternativa económica, sino como una referencia con valor propio.
Hacendado ya no quiere ser solo “la opción barata”
Durante años, las marcas blancas funcionaron como una elección práctica para ahorrar. Sin embargo, Mercadona ha conseguido que Hacendado sea, para muchos clientes, una marca de confianza por sí misma. En algunos casos, incluso se percibe como la primera opción del lineal, por encima de fabricantes tradicionales. Este ejemplo de los fartons ayuda a entender esa evolución.
La presencia de una marca reconocida como Polo junto a la versión Hacendado permite al consumidor elegir entre dos propuestas distintas: una con una identidad más asociada al origen y a la tradición local, y otra integrada dentro del universo de marca propia de Mercadona.

La lectura comercial es clara: Juan Roig ha construido un modelo en el que la marca blanca no solo compite en precio, sino también en presencia, visibilidad y percepción de calidad. Hacendado ya no aparece como un producto secundario, sino como una marca capaz de ocupar el centro del lineal y de competir directamente con referencias externas.
El dulce perfecto para la horchata
Más allá de la estrategia de supermercado, los fartons tienen un valor emocional evidente. Son uno de los dulces más reconocibles de la Comunidad Valenciana y su historia está completamente ligada a la horchata de chufa -ahora disponible en versión saludable sin azúcares añadidos-. Su forma alargada no es casual: está pensada para poder mojarse fácilmente en el vaso sin romperse demasiado rápido.

La masa, ligera y esponjosa, absorbe la horchata y convierte cada bocado en una mezcla dulce, fresca y muy veraniega. Por eso, aunque pueden tomarse solos en el desayuno o en la merienda, su momento natural llega cuando se sirven junto a una horchata muy fría. En este sentido, Mercadona juega con ventaja. La cadena nació en Valencia y ha sabido convertir muchos productos de raíz local en referencias habituales para consumidores de toda España como hemos visto cuando han recuperado dulces de otras comunidades autónomas en fechas de festividades concretas. Recuperar y mantener en sus lineales un dulce como el fartón no es solo una decisión de surtido: también conecta con la identidad valenciana que avala a una de las empresas de distribución más importantes del país.
Tradición, precio y marca en el mismo lineal
Lo interesante es que ambos productos rescatan un gesto sencillo y muy nuestro: acompañar la horchata con un dulce pensado para ese momento. En plena temporada de calor, cuando apetecen meriendas frescas y sabores de siempre, los fartons vuelven a ganar protagonismo.
Mercadona consigue así algo más que vender bollería. Recupera un producto ligado a su tierra, lo acerca a miles de hogares y, de paso, confirma que Hacendado se ha convertido en mucho más que una marca blanca. Hoy es una marca con peso propio en el carrito, capaz de convivir con nombres tradicionales y disputarles el espacio en el lineal.



