Caelum, el templo dulce del Gótico que preserva los sabores del medievo
Esta pastelería del centro de Barcelona recupera el espíritu de gozo, sanación y alegría a través de antiguas recetas de repostería procedentes de los monasterios de España
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Caelum significa "cielo" o "firmamento" en latín. En Barcelona, las puertas que dan acceso al cielo están ubicadas en la confluencia de las calles Banys Nous y Palla del barrio Gótico, entre tiendas de souvenirs y salones de Nails Massage, por surrealista que parezca.
Abren cada día, religiosamente, a las doce en punto, cuando Conchita Mont sube la persiana de Caelum e invita a los feligreses del dulce a entrar en un estado de comunión eterna y felicidad suprema con uno mismo.
Caelum y los sabores del medievo
“Cuando abrimos Caelum en 1998, lo hicimos porque queríamos buscar algo que remitiese a la energía, a la mística. Por eso recorrimos con Gemma los monasterios de clausura en busca de las recetas y técnicas antiguas que perduraban desde el medievo”, relata Conchita.
Y así, viajando al pasado, paladeando dulces exquisitos con siglos de tradición en esta cripta donde antes había unos baños judíos, se vive una epifanía que te reconecta con el presente.
El templo del dulce en Barcelona
La exposición de tentaciones monacales del escaparate de Caelum, compuesta de cortadillos de cidra, polvorones, chulapillas, yema de huevo y corazones de mazapán, y coronada con las ambrosías de la casa o el pastel del día, es una obra de arte imperdible.
“Tenemos dulces exquisitos que te cambian la cara y el día”, asegura Conchita sobre la carta de las delicias, en la que también destacan hasta ocho variedades diferentes de mazapán, las mieles, las mermeladas y otros placeres líquidos.
Placeres líquidos
En la fachada de Caelum que da a la calle de la Palla, hay una ventanilla -como el torno de los monasterios de clausura- donde se puede pedir una taza de chocolate suizo, un café de las noches blancas o una refrescante horchata para llevar.
“La horchata la hacemos aquí con la receta de mi abuela, que lleva almendras, dátiles, cúrcuma y un punto de cacao”, explica la dueña de la cripta, quien asegura que el chocolate lo elaboran con agua viva. “Así es mucho más bueno, porque para hacerlo has de poner mucho más chocolate”.
Monasterios de clausura y artistas pasteleros
Los manjares del cielo que ofrece Caelum provienen de doce monasterios y de tres “artistas” pasteleros que, como mínimo, siguen una tradición de un siglo.
Son creaciones arcanas, sabores de otros tiempos. Por eso, Conchita siempre sugiere a sus clientes que “compren poco, que se preparen para probar una receta de 400, 600 u 800 años de antigüedad, que se den el pequeño homenaje y sean felices”.


