David, el último librero de viejo del Gótico: "Con el alquiler que pago tendría un palacio en un pueblo"
La centenaria Llibreria Rodés es la única superviviente que mantiene su negocio de venta de libros antiguos en un distrito duramente golpeado por la gentrificación
David Rodés está sentado en su butaca, entre la librería y la trastienda, parapetado detrás una montaña de libros antiguos. Me ofrece una escalera plegable, de un naranja deslucido, a modo de asiento.
Es un hombre circunspecto, que mide sus palabras y relata la historia centenaria de la librería que lleva el apellido de su familia sin ambages. Llanamente.
--Explíqueme la historia de la Llibreria Rodés.
--La librería como tal nació en 1920 en un mercado municipal que había en la calle Urgell, y de allí se trasladó en los años 40 al final de Las Ramblas y, a finales de los 70, a este local de la calle Banys Nous.
--Cuando la librería se mudó a este local, ¿quién la regentaba?
--Mi padre y mi madre. Cuándo fallece mi padre y mi madre se queda viuda, hace unos 30 años, vengo a ayudarla. Y en el 96 tomo las riendas del negocio.
--¿Cómo era el negocio en los años noventa?
--Sin internet. Y eso quiere decir con un amplio abanico de venta de libros y con un entorno no turístico. Ahora estoy con un cliente especializado, pero el sector turístico ha crecido mucho. Antes tenía al cliente especializado y la persona que entraba a curiosear.
--¿La Llibreria Rodés siempre ha estado especializada en libro antiguo y científico?
--Antiguo, sí. Científico, depende de las compras. Tenemos una librería generalista.
--¿Cómo es su cliente tipo? Vendrán muchos filólogos e historiadores...
--No, a ver, aquí tenemos al cliente temático, que puede interesarle desde la historia de su pueblo hasta matemáticas, filosofía, historia, lo que sea que le interese. El lector coleccionista de primeras ediciones, de ediciones curiosas o ediciones artísticas y especiales, que las busca para hacer un trabajo o porque le gusta y está estudiando aquella edición en concreto.

--¿Cuáles son los libros que más le piden?
--Depende. El turista lo que me pide, sobre todo, es libro en inglés, que no tengo. Si tuviera una librería en inglés, vendería mucho, pero bueno, vendo literatura catalana.
--¿Novela catalana?
-- Novela, poesía y teatro.
Mientras hablamos, entra una turista francesa y paga una postal que ha cogido de la entrada.
--¿Y en español? Ahí veo un poemario de Machado asomándose en la estantería.
--También. Tengo libros de literatura catalana, española y universal, pero el repertorio en literatura catalana es mayor que en español.
--¿Cuántos libros vende un día cualquiera?
--Entre 15 y 20 libros diarios de promedio.
--Con primeras ediciones y novelas viejunas, el abanico de precios será amplio.
--Desde 50 céntimos hasta 5.000 euros. Aquí la gama de precios es variadísima. Depende del libro.
--¿Qué libros podemos encontrar por un euro?
--Pues mira, los libros populares de los años sesenta en la Colección Pulga, por ejemplo. O libros de dos euros de la Colección Austral cuando está un poco viejuna. Y después ya tengo hasta incunables.
--Libros impresos en la segunda mitad del siglo XV, al poco de inventarse la imprenta.
--Exacto. Latinadas de filosofía medieval difíciles de entender si no eres experto.
--Pero lo más cotizado serán las primeras ediciones de grandes autores, ¿no?
--Tradicionalmente, las ediciones de los escritores de vanguardia de todas las culturas son las más cotizadas.
--¿Lorca?
--Lorca o Salvador Papasseit. Aunque, si un autor muy apreciado publicó muchos libros, no tienen tan alto precio como uno igualmente apreciado que publicara menos manuscritos.
--¿Hay algún libro que le pidan mucho y no tenga?
--Sí, cada semana me piden El Principito en ediciones antiguas y suelo tener uno o dos al año.
--¿Cómo se abastece de libros?
--En bibliotecas privadas que se deshacen. O sea, gente que fallece y los hijos cogen los libros que les apetece, o los nietos o los sobrinos, y el resto me lo venden. No suelo comprar libros de uno en uno, sino bibliotecas que me ofrecen en conjunto.
--Debe tener un buen almacén ahí detrás…
--No, mediano. Aquí en el barrio Gótico no hay casi nadie que tenga un gran almacén. Los grandes almacenes están en los pueblos o en otros barrios.
--Usted lleva 30 años aquí. Dentro de 30 años...
--Ya estaré jubilado.
--¿Y tiene relevo la librería?
--No lo sé. En este momento, no te puedo decir.
--Pero la Rodés perdurará, ¿no?
--No lo sé. No creo que… El tema es el precio de los alquileres aquí en el barrio Gótico. Entonces, no sé si se podrá traspasar el negocio a otro lugar, pero difícilmente seguirá en este barrio.
--¿No cree que siga aquí dentro de diez años?
--No, no, no. Este local es de alquiler, ¿eh? No hay manera de pervivir en este barrio, en el centro de las grandes ciudades europeas en general.
--Pero usted pervive...
--Bueno, yo pervivo, pero cuando se me acabe el contrato, dentro de tres o cuatro años, o me lo renuevan o no… No tengo un contrato indefinido como mis padres. El tipo de contrato que tienen las tiendas ahora no permite hacer planes a largo plazo.
--Si no le renuevan el contrato…
--Como todas las tiendas. Estamos sometidos al precio de mercado, y como el precio de mercado aquí se ha multiplicado por cuatro o cinco en diez años y el sueldo de mis clientes no se ha multiplicado por cuatro…
--No sé si recibe alguna ayuda de la Administración.
--No, porque es un negocio privado y no hay ayudas para negocios privados.
--Es un comercio emblemático.
--No, reconocido como emblemático, no. Estuve en la lista de comercios emblemáticos, pero no tengo elementos arquitectónicos que lo definan como tal. Tú no puedes tener un negocio emblemático por la mercancía que vendes, sino por el espacio, por la estructura, el mobiliario, la iluminación y tal. Es un negocio emblemático por el género que vendo, pero no estoy en el baremo de comercios emblemáticos.
--A usted, cuando se jubile, ¿qué escenario le gustaría para la librería de su familia?
--Hombre, que siguiera otra persona con el negocio, claro.
--Ya no quedan libreros de viejo en el Gótico.
--No. Lo esencial es que el precio de los alquileres en el centro de las grandes ciudades es tan limitante que ha hecho que me quede solo en este barrio. En este distrito había una veintena de librerías de antiguo y de viejo, y en los últimos años, de las Olimpiadas a esta parte, todo el mundo se ha ido del barrio. Se han trasladado a almacenes o a otros barrios de Barcelona, al Eixample, por ejemplo, y a pueblos. Claro, en el pueblo con el alquiler que pago yo tendría un palacio. En un pueblo de Lleida, por ejemplo. Como la venta en línea te lo permite, pues se van con los libros a un pueblito y venden en línea.
--¿Cuál es la librería de viejo más cercana?
--De viejo creo que la más cercana es Casals, que está en la calle de Aribau, subiendo a mano derecha antes de Aragón, y por allí está también Estudio. En el Gótico estoy solo.
Al abandonar la Llibreria Rodés, una turista entra y se pone a curiosear los lomos de piel de los libros de la sección de filosofía. De repente, toma un ejemplar entre sus manos, lo abre, pasa las finas hojas de papel de trapo y lee con interés. Parece dispuesta a darle una nueva vida.


