La península de las librerías cerradas
El adiós de las librerías Tipos Infames y el LibreRío de la Plata por la gentrificación aviva un intenso debate en el sector, pero, sobre todo, empobrece la vida cultural de las ciudades españolas
Los faros se van apagando. O, mejor dicho, desaparecen. La especulación inmobiliaria y Amazon están ganando la batalla. Seguro que Tipos Infames (Madrid) se ha hinchado a vender La península de las casas vacías (Siruela, 2024), el fenómeno editorial de David Uclés. El LibreRío de la Plata (Sabadell), en cambio, habrá hecho lo propio con Siete casas vacías, la novela más leída de Samanta Schweblin. Pero un correcto volumen de ventas ya no es suficiente para que las pequeñas librerías sobrevivan en las grandes ciudades de la península.
En lo que va de 2026, la ola de cierres se ha llevado por delante a las citadas librerías, a la logroñesa Bécquer, a I-magina, en Granada, a la donostiarra Hontza y a La Insòlita, en el barrio del Poblenou de Barcelona. Y mientras las librerías bajan la persiana, los alquileres de los locales no paran de subir.

Por qué cierran las librerías en España
La gentrificación o el escaso margen de la compraventa de libros, ¿qué pesa más a la hora de cerrar una librería? “La gentrificación”, responde Ángel Tijerín, dueño de la librería barcelonesa On The Road.

“La gentrificación afecta a todo el mundo. Aquí, en Cádiz, ha anunciado su cierre la Librería Jaime, la más antigua de la ciudad. El dineral que piden por algunos alquileres está haciendo mucho daño”, detalla Carmen Moreno, escritora, directora de la editorial Cazador de ratas y propietaria de la nueva librería La Maga, ubicada frente a la plaza de Jerez, en la capital gaditana.
Toda la verdad sobre el margen de los libros
“El problema son las subidas de precio de los alquileres que provocan la gentrificación y la especulación. Y si a eso le sumas que el margen del libro es reducido…”, expone Cristina Riera, la persona que salvó la librería Sant Jordi de Barcelona por amor.

El margen por libro de las librerías pequeñas está entre el 30 y el 35%. En cambio, grandes cadenas como Fnac y El Corte Inglés tienen un margen de entre el 40 y el 45%, según los datos que manejan diversas fuentes del sector.
Una industria ‘bombardeada’ por Amazon
“El margen con el que trabajan las grandes cadenas de librerías es una clara desventaja para las librerías de barrio”, coincide Moreno, quien explica que se trata de una industria “muy bombardeada por Amazon y por las grandes factorías del libro, como esa gran cadena de librerías que pertenece a uno de los mayores grupos editoriales de nuestro país”.

Regentar una librería de barrio “son muchas horas de trabajo para algunos meses no cobrar. A veces, no merece la pena, pero la relación librero-lector compensa y marca la diferencia. El cierre de Tipos Infames, que representaba todo aquello a lo que aspirábamos, el no dar tregua a la cultura, se paga. No se le puede pedir a la gente que se dedica a la cultura que trabaje por amor al arte”, valora Moreno.
Unas abren y otras cierran
Los negocios, en general, abren y cierran. Es una dinámica normal en cualquier economía. De hecho, las estadísticas muestran que una parte importante de los negocios no sobrevive a sus primeros años de vida. Alrededor del 20-25% de los negocios cierra en su primer año, y más del 45% no pasa de los cinco. Estos porcentajes, lógicamente, aumentan con el paso del tiempo.
Y lo cierto es que Madrid cerró 2025 con la inauguración de hasta siete nuevas librerías: La Indomable, Lasai, Perros de Lluvia, Verbena Libros, Arkham Storage, Estrella Distante y Maleza.
La ley de la oferta y la demanda
Por todo ello, “yo mencionaría el equilibrio entre oferta y demanda en el mercado", apunta José Parra, dueño de la librería El Halcón Maltés, en Chamberí.

"Si se abren demasiadas librerías en un área determinada sin que exista suficiente demanda para todas, inevitablemente algunas van a tener dificultades para sostenerse. Ese exceso de oferta hace que competir sea aún más duro para las pequeñas, que ya empiezan con márgenes estrechos y costes fijos altos —como alquileres, salarios y suministros—, algo que no siempre pueden absorber con un volumen de ventas reducido”, sentencia el propietario de esta joven casa de libros que triunfa en la península de las librerías cerradas.



