Hay veranos que no terminan nunca del todo. Basta con volver al pueblo de los abuelos, reencontrarse con la familia después de meses sin verse o regresar a ese destino de vacaciones al que íbamos cada año para que aparezcan recuerdos que creíamos olvidados. Una calle, un olor, una comida concreta o incluso una canción pueden devolvernos de golpe a nuestra infancia.
Es una sensación especialmente intensa durante el verano. Quizá porque para muchos las vacaciones están asociadas a una época en la que los días parecían interminables, las obligaciones eran pocas y cualquier tarde podía convertirse en una aventura. Los paseos por el pueblo, las sobremesas familiares, los helados después de comer, las excursiones a la playa y las tardes frente al televisor forman parte de una memoria colectiva que sigue muy presente décadas después. Y precisamente ahí es donde la nostalgia encuentra uno de sus mayores aliados: aquellos personajes que acompañaron nuestra infancia.
Los donuts Krispy Kreme de Pokémon
Pocas franquicias tienen la capacidad de activar recuerdos de varias generaciones como los donuts de Krispy Kreme edición Pokémon. El fenómeno nació en 1996 con los primeros videojuegos y llegó a España a finales de los años noventa, convirtiéndose rápidamente en una presencia habitual para miles de niños. La serie de televisión, las cartas y los videojuegos hicieron que Pikachu, Charmander, Bulbasaur o Squirtle pasaran a formar parte del imaginario infantil de toda una generación. Y ahora vuelven en forma de dulces irresistibles a la cadena de glaseados.
Las marcas de alimentación conocen bien ese poder, especialmente la tienda de donuts Krispy Kreme. La comida está estrechamente vinculada a los recuerdos y, en muchas ocasiones, un producto puede funcionar como un auténtico disparador de la memoria.
Es lo que ocurre cuando volvemos a probar un dulce que comíamos de pequeños, recuperamos una bebida que estaba siempre en la nevera de casa o encontramos en el supermercado un envase que nos resulta familiar. No estamos comprando únicamente un alimento: también estamos conectando con una etapa de nuestra vida. Y eso lo sabe de sobre la marca, lanzando uan edición especial de Pokemon.
Cuatro sabores distintos
Con esa mirada hacia el pasado, Krispy Kreme ha decidido unir alimentación y nostalgia en una nueva colección limitada que lleva a algunos de los personajes más populares de la saga hasta sus conocidas berlinas. La compañía estadounidense presenta una edición especial de Pokémon con cuatro variedades diferentes, pensadas tanto para los seguidores que crecieron con la franquicia como para quienes han descubierto este universo más recientemente.
La propuesta comienza con Pikachu, una berlina rellena de crema de limón que busca trasladar la energía y el carácter del popular Pokémon amarillo a un dulce. Poké Ball, por su parte, parte del clásico Glaseado Original de Krispy Kreme y lo transforma visualmente con un baño de chocolate blanco inspirado en el objeto que utilizan los entrenadores para capturar Pokémon.
La colección continúa con Jigglypuff, que incorpora butter cream de fresa y pequeños trozos crujientes de fresa sobre el tradicional Glaseado Original. El cuarto integrante es Charmander, una berlina rellena de brownie, acompañada de marshmallow tostado, glaseado y trozos de caramelo.
Dónde comprar los donuts de Pokémon
Los cuatro protagonistas de la nueva colección de Krispy Kreme son Pikachu, Poké Ball, Jigglypuff y Charmander, y cada uno cuenta con una elaboración diferente y una decoración inspirada en su estética.
Dicha colección estará disponible desde el martes, 25 de agosto, en los establecimientos de Krispy Kreme de Madrid situados en Westfield Parquesur, calle Princesa, Caleido, La Gavia, Gran Plaza 2 y Plenilunio. También pueden solicitarse mediante los servicios de delivery de Uber Eats, Glovo y Just Eat.
Una colaboración con la franquicia Pokémon
Para Krispy Kreme, esta colaboración representa una oportunidad para acercar su producto a los seguidores de Pokémon de distintas edades. La compañía también destaca el carácter artesanal de sus glaseados, que se elaboran recién hechos cada día en su tienda Teatro, ubicada en Westfield Parquesur, en Leganés.
La campaña llega, además, en un momento en el que la nostalgia se ha convertido en una forma de conectar distintas generaciones. Los adultos que crecieron viendo Pokémon pueden ahora compartir esos personajes con sus hijos, mientras que los más jóvenes descubren una franquicia que continúa formando parte de la cultura popular. Así, una caja de donuts puede terminar convirtiéndose en algo más que un capricho dulce.
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