La Churrería —conocida durante años como La Churrería Comillana— tiene, si no la peor valoración de TripAdvisor en España, una de las más bajas. El local, situado en Comillas (Cantabria), se ha ganado con los años una lamentable reputación entre los usuarios de la plataforma.
TripAdvisor le concede actualmente 1,2 puntos sobre cinco y lo sitúa en el puesto 58 de 58 restaurantes del municipio, con alrededor de 1.700 reseñas calificadas como “pésimas” de un total de 1.818 opiniones.
Sobrevive pese a las valoraciones
Los clientes han dejado constancia durante años de un servicio nefasto, destacando problemas de limpieza, precios abusivos y un trato desagradable por parte de los empleados.
A pesar de esta avalancha de quejas públicas, el bar ha logrado mantener sus puertas abiertas “desde 1918”, sobreviviendo a base de turistas y clientes despistados que entran sin consultar las valoraciones previas. Las alertas dejadas por otros usuarios siempre han sido muy claras y directas, pero hasta ahora no habían logrado frenar la actividad del negocio ni provocar una inspección de consumo. Sin embargo, ahora La Churrería vuelve a estar en el centro de la polémica por un motivo mucho más grave que una mala comida.
La reseña de hace un año de Cocituber
Ortega cuenta con más de 600.000 seguidores en Instagram y lleva años dedicándose a recorrer restaurantes, pagar sus propias comidas y valorar públicamente lo que encuentra. En abril de 2025, el conocido creador de contenido gastronómico acudió al local para comprobar de primera mano si estas atroces valoraciones eran ciertas. Fiel a su estilo, el influencer se presentó para documentar su experiencia y mostrar la calidad real de los productos que servían.
“Comí mal y lo conté”, resume Cocituber.
Un año después, vino la agresión
El 8 de septiembre de 2026, Cocituber estaba grabando un vídeo sobre Comillas cuando un hombre se acercó por detrás, le agarró del cuello, le insultó y le golpeó en la espalda hasta hacerle caer al suelo. “Me ha dado una hostia en la espalda y el cuello me lo ha machacado. Todavía estoy en shock”, relataba Ortega, aún con el pulso acelerado, pocas horas después del incidente.
El ataque inicial fue brutal y sorpresivo. Según el relato del influencer, el individuo le abordó por la espalda, profiriendo insultos —“hijo de puta”— antes de propinarle un puñetazo que lo derribó. La dinámica cambió cuando Ortega esgrimió su móvil para documentar la agresión, provocando que el atacante se escondiera. Lejos de amedrentarse, el creador de contenido se dirigió a las puertas del restaurante para denunciar públicamente lo ocurrido, desatando una segunda refriega. Rodeado por el personal del local, que intentaba arrebatarle el dispositivo entre gritos e insultos, Ortega tuvo que huir hacia una plaza contigua.
Tripadvisor suspende el envío de más opiniones
El caso ya está en manos de la Guardia Civil, respaldado por un parte de lesiones que certifica contusiones en cuello y espalda, y por múltiples vídeos grabados por testigos atónitos. Ortega, que decidió publicar las imágenes ocultando los rostros de sus atacantes, es tajante en su conclusión: “Una reseña, por dura que sea, nunca puede justificar una agresión”.
A fecha de hoy, tras el ataque a Cocituber, TripAdvisor ha suspendido temporalmente "el envío de nuevas opiniones a este perfil (La Churrería)" tras recibir en las últimas horas "un gran volumen de opiniones que no incluyen una experiencia real en el establecimiento".
La comida de La Churrería de Comillas
Cabe destacar que Cocituber no es el único que le ha plantado cara a La Churrería de Comillas. En 2017, la sección El Comidista de El País ya documentó su descenso a los infiernos de este establecimiento. Atraído por su pésima fama en TripAdvisor, el crítico Jordi Luque se aventuró a probar un menú del día de 12 euros.
La fabada llegó en forma de un líquido de aspecto amniótico, con legumbres flotando junto a proteínas animales de dudosa procedencia y sabor rancio, sirviéndose a temperatura ambiente en un día de frío cántabro. Los pimientos rellenos de marisco resultaron ser “la nada hecha surimi” nadando en “las regurgitaciones de Poseidón”, y el pudin de postre se presentó tan duro que “podía haber sido una de las piedras de los cimientos de la iglesia” vecina de San Cristóbal.
Un menú pasa de 12 a 21 euros
Pero la verdadera estocada llegó con la cuenta. La cuenta de La Churrería reveló que las bebidas no incluidas a precios exorbitantes, elevando el menú de 12 euros a una factura de 21 euros. Según relató El Comidista, cuando el crítico comunicó a los propietarios que había acudido precisamente porque el local ocupaba una posición especialmente baja en TripAdvisor y que pensaba contar lo sucedido, estos defendieron que aquello “no era realmente un restaurante, sino una churrería”, y argumentaron que por aquel precio no se podía aspirar a comer bien.
Han pasado nueve años. Y la reputación del establecimiento no parece haber cambiado precisamente de dirección.
La Churrería bloquea cualquier contacto
Desde Consumidor Global hemos intentado ponernos en contacto con los responsables de la Churrería Comillana para recabar su versión de los hechos, pero la opacidad es total: su número de teléfono no se encuentra disponible y toda vía de comunicación está cortada.
Mientras tanto, la justicia determina las consecuencias penales de la agresión de un establecimiento que durante casi una década ha sido conocido en internet por sus pésimas valoraciones.
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