A España, ensimismada en su vasto catálogo de denominaciones de origen, le cuesta cierto esfuerzo salir del confortable castillo de los vinos nacionales, que pueden ser a su vez clásicos, vanguardistas, atinadísimos, demasiado serios o demasiado desenfadados. Es casi imposible estar al tanto de todo. Más allá de la mezcla entre la reverencia y la sutil antipatía que se profesa a ciertos vinos franceses, italianos o alemanes, el consumidor medio no tiende a probar referencias internacionales.
Y resulta curioso, porque existen esmeraldas cercanas que buena parte del público desconoce. Es el caso del Vinho Verde, que, más que un tono cromático concreto, representa una categoría de espíritu vibrante y frescura. Bajo el sello de su DOC (establecida en 1908), esta región del norte de Portugal trasciende el tópico para desplegar un abanico de rosados, tintos, espumosos y hasta brandis. Son perfiles definidos por una mineralidad profunda y una acidez justa.
Vinhos verdes, una cuestión de territorio
Para dar a conocer las características de sus vinos, que asumen el verde por el paisaje exuberante de la región, un puñado de estas bodegas lusas se reunió hace unas semanas en Madrid.
Bruno Almeida es un representante de Barcos Wines, compañía que se define como “fiel reflejo de la tierra y la gente del noroeste de Portugal”. “Entre el consumidor español, creo que sobre todo nos conoce el que ha visitado la zona y tiene interés. En España, es cierto que hay muchísima variedad”, reconoce. Asegura que el nuevo consumidor, más allá de un sabor seductor, busca experiencias, y hay que saber ofrecérselas.
El microclima de Barcos Wines
También indica Almeida que algunos de sus blancos tienen perfiles que pueden recordar a algunos gallegos, y resulta bastante razonable: Ponte de Barca se ubica a 85 kilómetros de Vigo y a unos 50 de Braga. Entre los valles de los ríos Lima y Vez, donde disfrutan de un microclima, elaboran “vinos, espumosos y licores auténticos, refrescantes y minerales”. Su vinho verde blanco presenta un color pajizo, con aromas frutados y florales.
Barcos Wines exporta más del 70% de su producción, y sus vinos han recibido reconocimientos en multitud de concursos. Por ejemplo, el Adega Ponte da Barca Branco Grande Escolha (6,99 euros en la página web), su vino blanco más emblemático, ha sido clasificado en el TOP 10 "Mejor Compra" del medio luso Revista de Vinhos. Además, en 2023 obtuvo la medalla de oro de Mundos Vini (Meininger).
Quinta de Paços, cinco siglos de vino
Uno de los nombres más emblemáticos del ilustre gremio de los vinhos verdes es Quinta de Paços. A lo largo de 16 generaciones, esta casa ha elaborado vinos con maestría, tal y como cuenta a este medio Paulo de Matos. Elaboran vinos en las subregiones de Cávado y Monçao e Melgaço, con mínima intervención y énfasis en la sostenibilidad. Han recibido medallas en las competiciones más exigentes, tales como Mundus Vini, AWC Vienna, Sakura, Berliner Wine Trophy, International Wine and Spirits Competition o Decanter World Wine Award.
De Matos repasa con orgullo algunos hitos de la casa: “Quinta de Paços ha obtenido multitud de reconocimientos. Fue premiada por primera vez en 1876 en Estados Unidos y después en 1888 en Alemania”, explica. Entre las uvas que se utilizan para los blancos figuran Loureiro, Arinto, Fernão Pires, Alvarinho, Moscatel Galego Branco, Trajadura y Sauvignon Blanc.
Vercoope, la fuerza de la cooperativa
Vercoope es una singularidad dentro del ecosistema de los vinhos verdes. Se trata de una cooperativa fundada en 1964 que está enfocada en volumen: venden 10 millones de botellas al año, y el 30% se exporta a 40 países de cinco continentes. “Y entre esos países no está España”, cuenta a este medio un representante de la empresa, con una sonrisa.
Sus vinos son económicos, adaptados a las tendencias de consumo actuales. Por ejemplo, Via Latina Escolha Branco (2,90 euros) tiene un 11% de alcohol, una suave efervescencia típica de los vinhos verdes y destaca por sus aromas a frutos cítricos como el limón, la lima y la mandarina.