Mientras Joel Vinson reposta gasolina en la barca, con un ojo puesto en el surtidor para que "no me gotee", me cuenta la anécdota de Wifi, el apodo por el que todo el mundo lo conoce en Cala Saona.
Aquí, en esta playa paradisíaca de Formentera, su figura se alza, sobre la arena blanca y el agua turquesa, gracias a la pequeña embarcación de color amarillo que dirige con la mano izquierda y a sus despampanantes vestimentas, prolongadas en unas gafas de sol asimétricas a juego, coronadas por la inmensa paella que lleva en la cabeza, a modo de sombrero, sujeta únicamente con la mano derecha, en dirección a los barcos y yates de lujo que fondean en la cala.
“Ya estamos en alta mar. Apago el motor para que no nos moleste”, apunta Wifi, el barquero del restaurante Sol Cala Saona, quizá el restaurante con el mejor producto de la isla, antes de iniciar esta entrevista.
--Joel, ¿por qué todos le conocen por el apodo de 'Wifi'?
--Desde muy chiquito, por nuestro apellido, la gente se confunde y nos llama Wilson. Años después, cuando hacía de DJ en la isla, me propusieron hacer el cierre de un pequeño festival y les dije: ‘Pregunten si hay wifi, si no no puedo pinchar’. Insistí bastante y, entre risas, me pusieron DJ Wifi. Luego, el primer día que empecé a trabajar en el restaurante Sol Cala Saona, tuve que ponerle el nombre al vaso. Había muy buen ambiente y todos tenían apodos, así que puse Wifi. Es un nombre pegadizo y fácil de recordar cuando tienes que contactar con el barquero.
--¿Cuándo empezó el mito de 'Wifi' en Cala Saona?
--En 2020, en el verano de la pandemia.
--Barquero, paellero, repartidor de felicidad… ¿Cómo se define a nivel laboral?
--Soy el freestyle paella delivery de Cala Saona en Formentera.
--Un barquero con mucho estilo.
--Poco a poco… El primer año tenía una colección de camisas grande. Cada día me ponía una diferente y a la gente le gustaba. Hasta que encontré los conjuntos y empecé y no pude parar. Ahora tengo mis conjuntos personalizados diseñados por mí.
--¿Cuántos tiene?
--El otro día los contamos y tengo 67.
--¿Cómo es un día cualquiera en su ‘oficina’?
--Empiezo temprano, hacia las once. A esa hora todavía está tranquilo. Están los barcos que fondearon a la noche en la cala y ahora empiezan a llegar los Day Charter de Ibiza. A la una abre la cocina del restaurante y a la una y veinte ya sale el primer arroz. Así sin parar hasta las cinco de la tarde que cierra la cocina. A las cinco sale la última y luego tengo que salir a recoger, porque siempre te piden alguna sangría de más. Termino sobre las siete o las ocho de la tarde.
--¿Cuál es el secreto para llevar la paella en la cabeza sin que se le caiga?
--Balance, equilibrio. Se fue dando. Lo probé, vi que era factible, he entrenado el equilibrio y ahora puedo hacer un montón.
--¿Cuántas paellas reparte un día fuerte?
--Al final, puedes llegar a dar de comer a unas 100 personas. Unas 25 paellas por día. Atiendo a veintipico barcos.
--¿Qué otros platos le piden?
--Además de arroces, me piden mucho gamba roja con huevos fritos y patatas, navajas, almejas y la parpatana de atún, unos de mis favoritos, tenés que probarla.
--Todo eso habrá que regarlo con alguna bebida, ¿no?
--Mucha gente pide sangría de cava, hielo, mojitos.
--Usted conquistó a Katy Perry con una paella. ¿Cómo sucedió?
--Un día vinieron a comer al restaurante Stillz, los directores del videoclip de Bad Bunny, Rosalía y un montón de músicos, pidieron arroz y me grabaron con su móvil. Estaban proyectando el videoclip con Katy Perry y la productora de Ibiza me contactó. Me estuvo llamando todo el día, porque durante el servicio no puedo tocar el móvil.
--No tenía wifi...
--(Risas) Esa noche, en casa, a la hora de la cena, hablamos por teléfono y no me lo podía creer. Quedamos al día siguiente y me dijeron: ‘Necesito que vengas con esta ropa, con estas gafas…’ Organizamos un arroz en el restaurante, ellos vinieron con un barco y luego grabamos el videoclip.
--Un día para recordar. Seguro que abordará los barcos de la jet set española e internacional.
--Ha habido mucho más de los que yo reconozca. Estuvo Messi, Úrsula Corberó, Lamine Yamal, Alessandro del Piero, la nieta del rey Juan Carlos, Leonor.
--¿Les pide fotografías o se las piden ellos a usted?
--Por lo general, no me saco fotos con nadie. Solo con Lisandro Martínez, que vino con casi toda la selección argentina cuando ganaron la Copa América de 2024. Vinieron en tres barcos y pidieron paella en el restaurante, pero no llegué a verlos a todos.
--¿Es usted la persona más popular de Cala Saona?
--(Risas) No lo sé, pero me piden muchas fotos en la playa. Estoy en algunos documentales de la televisión alemana.
--Leyéndole, a muchos les entrará envidia. Pero seguro también hay momentos de estrés.
--Obvio. Tengo picos de estrés durante la jornada. Las prisas ya sabes como son. Y luego tengo a la gente que viene al restaurante, a los que voy a recoger al barco y los llevo.
--¿Qué hace en invierno?
--Estoy aquí, en la isla. Hago trabajos esporádicos relacionados con la náutica y también suelo viajar y visitar a amigos y familiares.
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