Cada vez resulta más complejo hallar adjetivos que capturen la magnitud de la crisis de vivienda en España: descorazonadora, demoledora, casi asfixiante… La escalada de precios de los últimos años ha fracturado miles de proyectos vitales, convirtiendo el derecho constitucional a un hogar en una quimera inalcanzable para millones de personas.
Hace unos meses, el IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en España desveló que el 45% de los inquilinos se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social por culpa de los altos precios de los alquileres. Ahora, un estudio de Intermón Oxfam va más allá y refleja que el 61% de las personas inquilinas no logra ahorrar debido a los elevados costes de la renta. Además, constata que más de la mitad (58%) considera improbable poder adquirir una vivienda en el futuro.
Los que tienen casa sí logran ahorrar
Por el contrario, el 60% de quienes tienen su casa completamente pagada sí logra ahorrar todos los meses. Esta es una de las principales conclusiones del informe La vivienda, cimiento de desigualdades.
“El 85% de las personas inquilinas destina más del 30% de sus ingresos al pago de la renta y una de cada tres supera el 50%. Entre los hogares con hipoteca, la presión también es muy elevada: el 62% dedica más del 30% de sus ingresos al pago de la vivienda, y una de cada cinco, el 50%”, recoge el documento.
“Trampa del alquiler”
Alejandro García-Gil, autor del informe y responsable de políticas de protección social y empleo de Oxfam Intermón, habla de la “trampa del alquiler”: los altos precios impiden ahorrar y dificultan reunir la entrada necesaria para una hipoteca. Como resultado, se perpetúa un ciclo de precariedad que condena a las familias a un estado de transitoriedad permanente, con la consecuente erosión de la confianza en el sistema.
El informe FOESSA anteriormente citado decía algo muy similar: “El alquiler se ha convertido en una trampa de pobreza”.
Renuncias cotidianas
Asimismo, el documento recoge que el 13% de quienes alquilan comparte su hogar con personas sin parentesco, una proporción que alcanza el 22% entre la población migrante. Entre el grupo de 25 y 34 años, la cifra llega al 27,7%.
Las dificultades también alcanzan los gastos básicos: el 19,2% de la población no pudo afrontar el pago de suministros esenciales en el último año. En este contexto, cabe recordar que el precio de los alimentos se ha disparado casi un 40% en el último lustro.
La vivienda, la principal preocupación de los españoles
En este escenario, la preocupación por la vivienda ha marcado un nuevo récord en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), recabando un 43,5% de menciones en el Barómetro de marzo, en el que se vuelve a figurar como primer problema.
Le siguen la crisis económica, con casi 4,5 puntos más respecto a enero, y los problemas relacionados con la calidad del empleo, que se colocan en la tercera posición. En el primer estudio de este tipo tras el estallido de la guerra en Oriente Próximo, se han incrementado en 4,4 puntos las menciones a los problemas económicos.