Es poco probable que Prometeo, que robó el fuego a los dioses; Heracles, que venció al león de Nemea; y Jano Bifronte, el dios que mira a un tiempo el pasado y el futuro, concibieran que una silla o una mesa pudieran estar fabricadas con resina o ámbar. Pero ahí están los tres seres míticos, frente a artefactos creados con materiales que les resultarían insólitos, como el plástico, y otros de naturaleza más familiar, como el vidrio.
Tan singular escena puede contemplarse, de manera gratuita y hasta el 8 de marzo, en el Museo de San Isidro - Los Orígenes de Madrid. Se trata de una muestra de diseño contemporáneo titulada Domus Nova. Diseño para habitar el tiempo presente, enmarcada en el Madrid Design Festival 2026, que propone “una reflexión sobre la casa como espacio vivido, sensible y en constante transformación”.
Vanguardia y tradición
El contraste entre las piezas contemporáneas y el patio renacentista que han tomado, ubicado en pleno casco histórico de la capital pero muy alejado del trajín de La Latina o incluso del Museo Thyssen, es audaz y estimulante.
La luz cada vez menos tímida, el sonido del agua de la fuente central y los capitales desgastados de las columnas de granito, que evidencian los cinco siglos transcurridos hasta hoy, hacen de este patio un remanso de paz. Al fin y al cabo, eso es lo que debería proporcionar un hogar, por muy poco monumental que sea y por muy lejos del centro que esté: tranquilidad. Pero ésta no es una calma aburrida, sino llena de innovación y sagacidad.
44 objetos de diseño en un patio renacentista
Así, entre los 44 objetos que han conquistado el patio—firmados por 33 estudios— figuran platos de arcilla esmaltada, sillas de madera y celulosa, jarrones de barro esmaltado o un curioso híbrido entre taburete y mesa baja “concebido como volumen contenido y sensorial”, que mezcla artesanía y diseño contemporáneo.
La exposición, que merece una visita relajada aunque no sea tan cacareada como la última renovación del Reina Sofía o el desembarco de Chillida en Conde Duque, es un proyecto de MANERA Magazine y SANTA Living en colaboración con The Masie. Enric Pastor es el director de Manera y, preguntado por la forma en la que estos objetos aúnan la parte estética con la practicidad, responde que ésa es una separación bastante contemporánea y, en cierto modo, artificial.
Objetos pensados desde la materia, el uso y el tiempo
“Las piezas que seleccionamos no son ‘bonitas’ y luego útiles, o al revés. Son objetos pensados desde la materia, desde el uso y desde el tiempo. Hay una voluntad muy clara de permanencia. Muchas de las piezas de la muestra están trabajadas con materiales honestos —madera maciza, cerámica, fibras naturales, metal— y con procesos que hacen visible la mano del creador. Eso no es solo una decisión estética: es también una decisión funcional y ética”, argumenta a Consumidor Global.
A su juicio, la buena estética es aquella “que nace de entender cómo se usa algo: una mesa bien proporcionada, una lámpara que ilumina sin deslumbrar, una silla que recoge el cuerpo… ahí la belleza es consecuencia del ajuste entre forma y vida”. Parece resonar una idea de Miguel Milán: “sé útil y te utilizarán”.
De la Bauhaus a la rotundidad de Castilla
Dan ganas de llevarse a casa la silla de comedor Biaritz, que “recupera el lenguaje tubular metálico heredero de la Bauhaus y Mies van der Rohe” (y en la web de The Masie se vende por 89,95 euros); o B.A.R.E.Double Curve, una lámpara concebida por Lucas Muñoz Muñoz para la exposición Materia Gris, que “fue producida junto a estudiantes del proyecto social Norte Joven, integrando diseño y acción comunitaria”.
Más pesado resultaría cargar -y esquivar al personal de seguridad- con la maravillosa consola Castilla, de Jorge Suárez-Kilzi, “que toma su nombre del territorio y de la materia que la sustenta”. Si la pelota estuviera en el tejado de Prometeo, Heracles o Jano, quizá escogerían el porrón de vino en acero inoxidable de Gonzalo Guzmán, que “invita al gesto colectivo y celebra generosidad como forma de diseño”.
Formas orgánicas y lámparas como “cuerpo sensible”
También destaca un banco de acero, madera y loneta firmado por Esto Estudio que “diluye los límites entre mobiliario y ficción”, con formas orgánicas que “evocan procesos de transformación natural, donde pequeñas variaciones producen identidades singulares”.
Quizá la más grácil sea Mother Dweller, una luminaria “concebida como cuerpo sensible” que recuerda a la araña de Louise Bourgeois.
El lugar de los objetos cotidianos en el hogar
En el caso de Hércules y Prometeo, la cuestión es más peliaguda, pero el dios romano Jano sí tiene una relación directa y fundamental con el hogar, no como una deidad doméstica sino como el guardián de los límites, las puertas y los umbrales de la casa.
En un contexto en el que el precio de la vivienda ha crecido hasta inhabilitar proyectos de futuro mínimamente estables, Pastor expone que, cuando el acceso a la vivienda se vuelve frágil –por razones económicas, sociales o incluso climáticas– “el hogar deja de ser una obviedad y pasa a ser una conquista. Y en ese momento, los objetos cotidianos adquieren otra dimensión”.
Una suma de decisiones
Así, en Domus Nova el hogar se lee como “una suma de decisiones: qué silla eliges para sentarte cada día, qué luz enciendes al anochecer, qué mesa reúne a los tuyos. Son gestos aparentemente pequeños, pero profundamente políticos y culturales. En un momento de incertidumbre, esos objetos dejan de ser mero consumo y se convierten en anclajes”, razona el experto.
Definen “cómo queremos vivir, cuánto tiempo queremos que duren las cosas y qué valores proyectamos en lo doméstico. Para MANERA, el diseño no es decoración: es una forma de posicionarse en el mundo”, defiende.
La idea de legado y trascendencia
Al estar en un espacio museístico dedicado a la Historia, uno no puede evitar pensar en la idea del legado y la trascendencia, o incluso en qué pieza de la muestra desenterrarían los arqueólogos del futuro para conocer cómo vivíamos en 2026.
“Creo que los arqueólogos del futuro no se fijarían tanto en lo espectacular como en lo significativo. Tal vez se quedarían con una silla que habla de producción local y de escalas humanas. O con una pieza de cerámica que recupera técnicas tradicionales reinterpretadas desde lo contemporáneo. O con un objeto que prioriza la durabilidad frente a la obsolescencia”, aventura Pastor.
Materia, conciencia y artesanía
A su juicio, si estos arqueólogos tuvieran que entender 2026 a través de estas piezas, “verían una generación que, tras años de exceso y velocidad, empieza a valorar la materia, el límite y el tiempo. Verían que el lujo ya no está en la acumulación, sino en la conciencia. Que la artesanía está por encima de la producción en serie. Que todo vuelve a la tierra o se puede reciclar y transformarse en otra cosa”.
Ese es, concluye, el verdadero legado de Domus Nova: no tanto los objetos en sí, sino la actitud que los sostiene. “Desde MANERA quisimos plantear precisamente eso: una pequeña arqueología del presente que, dentro de décadas, pueda leerse como el momento en que decidimos habitar con más intención”.