A pesar de que las autoridades presumen del buen momento macroeconómico de España, la realidad a pie de calle refleja una situación muy distinta. La inflación acumulada sigue haciendo mella en la cesta de la compra (los alimentos se han encarecido un 36% en cinco años) y en los gastos fijos, asfixiando el presupuesto de unos hogares que ven cómo sus ingresos rinden cada vez menos.
En este contexto, la intención de los españoles de solicitar financiación en los próximos seis meses ha alcanzado un nuevo máximo histórico, pese al encarecimiento del crédito derivado de la subida de los tipos de interés. Así lo refleja un estudio de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), que muestra que el 35,9% de los consumidores prevé pedir un préstamo durante el próximo semestre.
Financiación de viajes y vacaciones
Se trata del porcentaje más elevado desde que el Barómetro de la organización de préstamos comenzó a elaborarse en 2020. El estudio refleja que, aunque la financiación de viajes y vacaciones continúa ganando peso entre las principales razones para solicitar un préstamo, con un 17% de las respuestas, los motivos relacionados con las dificultades económicas encabezan la lista.
En concreto, la necesidad de liquidez inmediata se mantiene como la principal causa para recurrir al crédito, al concentrar el 20,1% de las solicitudes previstas, mientras que la refinanciación de deudas aumenta hasta el 16,3%. En conjunto, ambos motivos, vinculados directamente a problemas de tensión financiera, representan el 36,4% del total de las solicitudes previstas.
Pérdida de poder adquisitivo
Según Asufin, estos datos reflejan el "importante impacto en las economías familiares de la pérdida de poder adquisitivo que supone la inflación". El indicador lleva subiendo sin parar desde el mínimo registrado en 2020, con la pandemia. Solo dio un respiro en 2024, cuando muchos prefirieron esperar para financiar sus compras a que los tipos de interés estuvieran más bajos.
Con todo, ni el incremento del coste de la financiación ni el contexto inflacionista han frenado la disposición de los consumidores españoles a endeudarse. Además, el precio de los préstamos sube ligeramente: en el caso de los bancos se registra una TAE --tase anual equivalente-- media del 9,16% en los préstamos a corto plazo y del 9,25% en los de largo plazo.
Los españoles pagan más que los europeos por el mismo crédito
Respecto al resto de Europa, Asufin subraya que la brecha "sigue siendo muy abultada". De este modo, en el tramo de préstamos de 1 a 5 años, la organización destaca que mientras la media europea bajó ligeramente al 6,93%, en España subió al 10,06%.
"Esto significa que los consumidores españoles pagan un diferencial del 3,13% más que la media europea por el mismo crédito", resalta la entidad.
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