Durante años hemos asociado el cabello rubio con una imagen más dulce, luminosa y cercana, mientras que las melenas oscuras han quedado vinculadas a una estética más de mujer fatale intensa, sofisticada y misteriosa. Pero... ¿realmente existe un color de pelo que resulte más atractivo que otro para los hombres? La respuesta no es tan sencilla como escoger entre rubias y morenas. Y precisamente ahí entra en juego la colorimetría capilar.
La creadora de contenido @lauraunrato, especializada en colorimetría, aborda esta cuestión en uno de sus vídeos y pone sobre la mesa una idea especialmente interesante para quienes están pensando en cambiar de look: el tono que mejor nos queda no tiene por qué coincidir con el que más nos gusta mostrar al mundo.
Porque elegir un nuevo color de pelo no debería consistir únicamente en seguir una tendencia o copiar el tono que triunfa esta temporada. La clave está en observar nuestras propias características y descubrir qué nivel de contraste, temperatura e intensidad consigue que nuestras facciones destaquen.
El color del pelo cambia mucho más que nuestra imagen
No es ningún secreto que pasar de una melena clara a una oscura —o al contrario— transforma por completo la percepción del rostro. Un rubio puede suavizar visualmente las facciones y aportar luminosidad, mientras que un castaño profundo o un negro pueden generar mayor contraste y conseguir una imagen más definida.
Sin embargo, esto no significa que todas las personas tengan que elegir un determinado color en función de su personalidad o de una idea preconcebida. La colorimetría busca precisamente lo contrario: encontrar la armonía entre nuestros rasgos y los tonos que llevamos.
En el vídeo, @lauraunrato explica que hay personas a las que los colores claros como el rubio les hacen "ligar más" porque, precisamente debido a ese color, parecen más atractivas y accesibles a la conversación, ya que emanan luminosidad y suavidad alrededor del rostro. En otras, en cambio, un tono más oscuro funciona mejor para transmitir poder e inteligencia porque sus facciones necesitan ese contraste para adquirir fuerza y definición. ¿Pero cómo y por qué los hombres suelen abordar más a las rubias?
Antes de pedir en la peluquería el rubio que hemos visto en redes sociales o lanzarnos al moreno chocolate de la temporada, puede ser interesante preguntarnos qué ocurre cuando colocamos diferentes tonos junto a nuestro rostro, pues existe todo un universo de metalenguaje en nuestra apariencia que comunica antes de que abramos la boca.
¿Por qué las rubias llaman tanto la atención?
La conversación sobre qué color de pelo resulta más atractivo tampoco es nueva. De hecho, diferentes investigaciones han intentado analizar durante años si existe alguna relación entre el color de cabello y la atención que reciben las personas en lugares de ocio, por ejemplo.
Uno de los estudios más conocidos fue realizado por el investigador francés Nicolas Guéguen y comparó la reacción de hombres ante una única mujer que llevó una peluca de distintos tonos (rojo, castaño y rubio) en un contexto de ocio nocturno. Cuando ella iba de rubia, recibió mucha más atención y más invitaciones para bailar que la vez que llevaba un tono castaño o pelirrojo.
En otra investigación de Viren Swami y Seishin Barrett se observó que efectivamente vestida de la misma manera, la joven tuvo una mayor cantidad de acercamientos cuando la participante llevaba el cabello rubio.
Ahora bien, estos resultados no deberían interpretarse como una regla universal sobre el atractivo. El contexto, los estereotipos culturales y las preferencias individuales pueden influir considerablemente en este tipo de experimentos. Que determinados estudios hayan encontrado una mayor atención hacia las mujeres rubias no significa que el rubio sea objetivamente más favorecedor, pero sí que transmite cierta bondad, ingenuidad o "accesibilidad" más temprana. ¿Las rubias son afables e incluso nos gusta pensar que algo más tontas? ¿O bien solo nos gustaría pensar que es así para evitarnos el miedo a ser rechazados si decicidmos aventurarnos a abordarlas?
La colorimetría pone el foco en ti
Y aquí es donde el planteamiento de la experta resulta especialmente relevante. En lugar de buscar un color de pelo que, supuestamente, guste más a los demás, la pregunta debería ser otra: ¿qué tono hace que mis propios rasgos destaquen? La respuesta puede estar en nuestro contraste natural. El color de ojos, la piel, las cejas y el tono original del cabello forman un conjunto que determina qué colores generan equilibrio y cuáles pueden apagar el rostro.
"Tradicionalmente, los tonos rubios y claros se asocian a una energía más delicada, suave y accesible. Por el contrario, las melenas oscuras proyectan misterio y una presencia mucho más penetrante e imponente. Pero aquí viene la clave de un buen cambio de look: no se trata de teñirnos para forzar un arquetipo, sino de entender qué proyectamos y alinearlo con nuestra propia colorimetría capilar", comenta la experta en su vídeo.
Así, una persona puede sentirse atraída por la estética delicada de un rubio y descubrir que una melena castaña oscura potencia mucho más sus facciones. Otra puede encontrar en los tonos claros el efecto de luminosidad que estaba buscando.
No se trata de seguir reglas, sino de encontrar armonía
La gran lección detrás de esta tendencia es que un cambio de color no debería utilizarse para convertirnos en otra persona, sino para enfatizar aquello que ya tenemos. Al final, la colorimetría no consiste en decidir si las rubias son más atractivas que las morenas. Se trata de descubrir qué colores dialogan mejor con nuestros rasgos y qué imagen queremos proyectar.
Porque el mejor tono de pelo no es necesariamente el más viral, el más elegido o el que más miradas recibe, sino aquel con el que, al mirarnos al espejo, sentimos que todo encaja.
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