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Luna García, cofundadora de Nothink Shoes: "Cuando llevan el tacón de la competencia, sueñan con el nuestro"

La firma fabrica en Alicante zapatos capaces de transformar un tacón alto en uno plano y apuesta por la producción artesanal frente al 'fast fashion'

Ana Siles

A la izquierda, Asia Pellegrini. A la derecha, Luna García. Cofundadoras de Nothink Shoes / CEDIDA

¿Quién no ha deseado alguna vez quitarse los tacones después de horas con un dolor de pies insoportable? Esa escena cotidiana está en el origen de Nothink Shoes

La historia de la firma se remonta a 2020, cuando la italiana Asia Pellegrini, entonces residente en Londres, se fijó en una situación que se repetía entre muchas mujeres: iban a trabajar con tacones, pero al terminar la jornada tenían que pasar por casa para cambiarlos por un calzado cómodo y poder continuar con su día.

Entrevista a la cofundadora de Nothink Shoes

La solución estaba en un mecanismo que permitía convertir un zapato de tacón en uno plano. Pellegrini descubrió una patente desarrollada por un grupo de alemanes que habían dado con la tecnología, aunque no con unos diseños atractivos y mucho menos una buena gestión empresarial. La compañía atravesaba dificultades económicas y, en 2022, Pellegrini adquirió la marca, asumió sus deudas y trasladó la producción a Alicante, uno de los grandes núcleos de la industria del calzado en España

Luna García, actual socia de Pellegrini, explica a Consumidor Global cómo funciona el sistema, cuánto cuesta fabricar un zapato de estas características y quién está dispuesto a pagar por él.

--¿Cómo llegó a Nothink Shoes y cuándo decidió asociarse con Asia Pellegrini?

--Trabajaba en una gestoría en Valencia y estudiaba en un instituto a 40 minutos, así que llevaba tacones en la oficina, pero luego me tenía que cambiar. Empecé a buscar un zapato que me ayudase a solucionarlo y descubrí la marca a través de la fábrica de Alicante. Llegué al almacén, les dije que me interesaba vender esos zapatos y les pedí que me dejaran contabilizar lo que había allí. Le compramos a Asia la partida y ella vendía en Italia y el resto de Europa mientras nosotros nos quedamos con España. Pero para mí la reventa no era rentable y se lo expliqué a Asia. Nos acabamos juntando en febrero de 2025. 

--¿Cómo se fabrica un zapato capaz de pasar de tacón a plano? 

--Todo es importante porque cualquier detalle puede hacer que falle el sistema. Se hacen con muchísimo cuidado y todo de forma artesanal. Unas varillas anclan el tacón y este tiene cuatro dientes de seguridad. Si se rompiesen tres dientes, seguiría anclando el tacón. Son muy seguros. El cambrillón no es completamente recto, está adaptado y tiene un giro de 90 grados para poder moldear la plantilla. 

--¿Cuánto tiempo lleva diseñar y fabricar un modelo?

--Muchísimo. Tranquilamente seis meses. Hay piezas que comparten materiales, pero otras no, y tienes que tenerlos todos disponibles. Hay algunos tan específicos que a veces no queda stock y hay que esperar nueve meses a que ese material vuelva. En cambio, la parte del diseño suele ser bastante rápida porque Asia tiene un gusto impecable. Las muestras tardan y también hay que tener en cuenta que nosotros no producimos en grandes cantidades. Las fábricas nos ponen en cola a la hora de producir por un tema de cantidad. Ahora vamos a entrar en Estados Unidos y allí ya estamos hablando de otras cantidades muy diferentes por un tema de impuestos. No puedes meter 4.000 pares, tienes que meter cantidad porque la diferencia puede ser determinante. Vamos mejorando tiempos, procesos y aprendiendo sobre la marcha. 

--¿El zapato de tacón tradicional es vuestro competidor real?

--Yo te diría que no porque estoy segura de que todas las mujeres que han usado tacones en algún momento han pensado, mientras los llevaban puestos: 'Ojalá pudiera quitarme el tacón'. Cuando llevan el zapato de la competencia, acaban soñando con nuestro producto. Es un producto de calidad, hecho en España, y ahí tenemos algo que juega a nuestro favor.

--¿Qué tipo de mujer compra Nothink Shoes? ¿Han conseguido identificar un perfil de clienta?

--Nos hemos dado cuenta de que no hay un solo perfil. Al principio, hicimos un target y nos hemos dado cuenta de que se nos ha desmontado completamente, porque vendemos tanto a business woman como a señoras mayores que se compran la sandalia plana y, de vez en cuando, se ponen el tacón alto. O madres un poco más coquetas que se ponen el zapato plano para llevar a los niños al colegio y luego se van a una cafetería y se ponen el alto… Hay un abanico tan amplio de mujeres que realmente no las puedes encasillar, porque cada una consigue sacarle la funcionalidad a su favor y en base a su vida. Eso es maravilloso. 

--La marca apuesta por un producto de calidad, al menos es lo que se espera de un zapato de 200 euros. ¿Cree que los consumidores buscarán más calidad en los próximos años frente a las alternativas baratas del fast fashion

--Yo creo que hay un público que siempre la ha valorado y nunca ha tenido reparo para hacer esa inversión. Todos hemos consumido fast fashion porque a todos nos impactó tener 45 cosas por 100 euros, pero al final todos vamos a acabar siendo conscientes. Ahora bien, una cosa es que el consumidor sea consciente y otra que pueda permitirse un producto artesanal. 

--Cada vez hay menos fábricas artesanas…

--Estamos viendo cómo se destruyen las fábricas de productos artesanales y las consecuencias de todo lo que hemos consumido hasta ahora las vamos a pagar después. Están cerrando fábricas y eso genera muchas limitaciones. No puedes comparar ni intentar abaratar precios en Europa porque hay dos fabricantes y los dos luchan día a día por mantener su negocio en pie. Al final, eso implica unos costes. ¿Qué el consumidor va a cambiar de mentalidad? Sí. ¿Qué va a poder permitirse ese cambio de mentalidad? Lo veremos.

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