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Barcelona 'arrasa' a Madrid en contratación de oficinas

Algunas empresas optan por irse a zonas periféricas de las ciudades para reducir costes y otras por instalarse en edificios de peor calidad

Consumidor Global

Edificio de oficinas Diagonal 123 en Barcelona / EP

El auge del teletrabajo debido a la crisis sanitaria parece no afectar a Barcelona. Así, mientras la contratación de espacios de oficinas se desplomó en Madrid el 23 % en el primer trimestre de 2021, en la Ciudad Condal se disparó el 55 %. Según un informe de la consultora inmobiliaria CBRE, en la capital española se firmaron alrededor de 82.500 metros cuadrados de este tipo de suelo en los primeros tres meses del año --frente a los 108.000 del anterior--. En tanto, en la urbe catalana se suscribieron 70.000 metros cuadrados, mientras que en 2020 la cifra fue de 45.000. Es decir, la superficie de oficinas formalizadas por las compañías en Barcelona entre enero y marzo se situó muy por encima de cualquiera de los trimestres del año pasado.

"La pandemia parece haber generado un atasco de decisiones en las empresas, que están buscando la forma de adaptar sus oficinas a un modelo más flexible --combinación del trabajo en la oficina y fuera de ella-- y analizando si su actual diseño se ajusta a este nuevo modelo", apuntan desde la firma.

Irse a la periferia o a edificios peores

Otro de los factores que puede explicar la diferencia entre ambas ciudades tiene que ver con los precios del suelo. El aumento del espacio en oferta se ha traducido en un ajuste de las rentas prime y esto se traduce en un coste mensual del metro cuadrado de 35,5 euros en Madrid y de 27,5 euros en Barcelona. Además, la consultora señala que, a pesar de que la tendencia de la contratación es positiva, existe cierta “cautela” por parte de los inquilinos para tomar según qué decisiones.

Asimismo, CBRE indica que algunas empresas apuestan por alargar su contrato de alquiler actual uno o dos años para tener una mejor visión de conjunto ante la inestabilidad de la coyuntura actual. En cambio, otras compañías optan por reducir costes e irse a zonas periféricas o a edificios de calidades medias o medias-bajas.