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Nuevo lío con Correos Express: pierden el paquete de una clienta y le mandan unos pendientes

La empresa pública arguye que los paquetes no se reetiquetan y, tras investigar el caso, dio el envío por extraviado

Juan Manuel Del Olmo

Un paquete de Correos Express / CORREOS EXPRESS - X

En un post para redes sociales publicado hace un par de meses, Correos Express aseguraba que para la entidad “no existen las distancias”. “Llegamos a cualquier punto de España y Portugal, siempre contigo”, prometían. En otro, que mantenía el tono empalagoso, Correos Express presumía de cuidar “cada detalle del proceso de entrega: desde la recogida en origen hasta la llegada a tu puerta, con seguimiento en tiempo real y notificaciones para que siempre sepas dónde está tu envío”.

No obstante, la cascada de consumidores descontentos con la empresa pública no deja de manar, y de vez en cuando algún caso concreto particularmente llamativo permite vislumbrar la enorme brecha que separa la propaganda corporativa de la realidad logística.

Paquete enviado desde Arenys de Munt

El pasado 1 de diciembre, N. Burón, que comercializa piezas pintadas a mano por ella misma, envió un paquete desde Arenys de Munt (Barcelona) a una clienta de Valdemoro (Comunidad de Madrid). El objeto artístico que mandó, cuenta a este medio, es una obra original con un valor aproximado de 50 euros.

Un camión de reparto postal / EUROPA PRESS - JESUS HELLIN

“Tengo contrato con Correos, y todas las etiquetas las tramito yo desde casa. Después, en la oficina sólo tengo que dejar los paquetes para que se proceda al envío. El tipo de envío fue Paq. Estándar con número de seguimiento, y hasta entonces nunca había tenido problemas”, cuenta Burón a Consumidor Global.

Una etiqueta pegada sobre otra

En este caso, una extraña incidencia malogró la operación. Días después de enviar su obra, Burón recibió con sorpresa, a la dirección remitente, una caja de cartón “en la que se podía ver pegada la etiqueta de remitente de este envío desde Arenys de Munt a Valdemoro… pero justo debajo se veía claramente que el paquete era de la empresa Guess e iba dirigido a una clienta de Córdoba”, describe. 

Al margen del error logístico manifiesto, el bulto en cuestión suscitaba serios interrogantes en lo relativo a la salvaguarda de la privacidad.“Las etiquetas están superpuestas y se puede ver claramente el nombre, el código postal... si prestas más atención, como se transparenta un poco, puedes acabar de verlo todo: nombre, apellidos, dirección completa... es claramente una dirección personal, no de empresa”, detalla Burón.

Un mensajero con un paquete / FREEPIK

“A mi clienta nunca le llegó”

Al abrir el paquete, esta consumidora encontró, efectivamente, unos pendientes. “A mi clienta, en cambio, nunca le llegó mi envío”, lamenta. Dicha clienta fue a reclamar a su oficina de Valdemoro, donde un trabajador de Correos esbozó la odisea que, a su juicio, había vivido el paquete. Según el testimonio recabado por esta consumidora, la caja que Burón recibió fue reetiquetada en Valdemoro y enviada desde allí a Sevilla. 

En la capital hispalense “lo mandaron a reparto y al darse cuenta de que efectivamente no era correcto, lo devolvieron a Córdoba, y desde Córdoba te han hecho la devolución a ti”, relató la compradora a Burón. Además, Correos concluía que debía ser la autora de la pieza quien interpusiera la reclamación, al ser la propietaria legal del contenido.

La versión de Correos

“Al tener contrato con Correos, me pidieron que la reclamación se gestionara a través del email mycorreos@correos.com. Después de muchos días (con recordatorios y algo de insistencia) me dijeron que en ningún momento desde Valdemoro se había informado a ningún cliente de que el paquete se hubiera enviado por error a Sevilla”, explica Burón.

Una oficina de Correos / EUROPA PRESS - JESUS HELLIN

Además, arguyeron que las etiquetas no se pueden modificar. Con todo, procedieron a abrir una reclamación interna por envío extraviado. Correos también le indicó que el paquete que ella había recibido tenía medidas parecidas al que había salido de Arenys de Munt, “lo cual es mentira porque lo que me llegó es una caja de cartón que como mucho podía coincidir en el ancho, mientras que lo yo envié era un sobre de burbujas, que además llevaba un packaging de mi empresa, reconocible”, apunta. 

Envío extraviado

En cuanto al precio, esta afectada pagó aproximadamente cinco euros por el envío, cantidad que fue la que devolvió Correos tras revisar el caso. La empresa indicó que, después de las investigaciones llevadas a cabo “por las diferentes unidades” por las que había transitado el paquete, “se ha dado el envío por extraviado”. “Es decir, lo dieron por perdido y punto”, critica la afectada. 

“Lo vergonzoso no es solo que se lavasen las manos tras haber perdido una mercancía cuyo valor real era de 50 euros, sino que estos 4,86 euros que me devuelven ni siquiera cubren las pérdidas, porque por devolverme esos pendientes de Guess que no son míos me cobraron casi 4 euros en mi factura de Correos mensual”, añade. 

Una persona escribe un correo electrónico / FREEPIK

“A día de hoy no sé nada”

A pesar de que Burón respondió diciendo estar muy disconforme, Correos ya no contestó. “Alenté a mi clienta a que volviese a su oficina de Valdemoro a pedir más explicaciones, pero a día de hoy no sé nada porque dice estar muy ocupada y yo desde aquí no puedo insistir más”, lamenta.

En cuanto a los pendientes, han acabado “en la caja, metida en un armario. Pregunté qué tenía que hacer con ellos y no me dijeron nada”.

Procedimiento anómalo

En su oficina, asegura Burón, no daban crédito a que alguien de Correos hubiese reetiquetado su paquete. “Ellos no tienen que poner ninguna etiqueta (lo hago yo desde casa), y tendría que haber sido un proceso súper sencillo: recibir, poner ‘en reparto’ y entregar”, describe.

Paquetes de Correos / CORREOS EXPRESS - X

A día de hoy, si se introduce en el localizador de envío el número asociado al suyo, sigue apareciendo como clasificado. “Nunca estuvo en intento de entrega, nunca estuvo cerca del destinatario y no sé dónde estará ahora, a pesar de tener número de seguimiento. Terrible”, razona. Su única esperanza es que algún día, por casualidad, el paquete aparezca. “Supone una pérdida considerable para un negocio tan pequeño como el mío”, reconoce Burón.

Crítica a Correos

En cuanto al papel de Correos, recalca que, “a pesar de tener contrato con ellos y pagar una burrada cada mes”, no le prestaron ayuda real.

Este medio ha contactado con el departamento de prensa de Correos para preguntar qué creen que pudo haber sucedido en este caso concreto y qué ocurre cuando se detectan reetiquetados en un paquete, pero, al término de este reportaje, no ha obtenido respuesta.