Septiembre tiene una ventaja que agosto no puede ofrecer: mientras buena parte de los viajeros ya ha vuelto a casa, todavía quedan muchas semanas de buen tiempo por delante. Las temperaturas siguen acompañando en numerosos destinos, las playas están menos abarrotadas y, sobre todo, los precios empiezan a abandonar las cifras propias de la temporada alta. Para quienes quieren hacer una escapada sin dejarse el sueldo, este mes puede convertirse en el momento perfecto para viajar.
La clave está en saber cuándo y cómo reservar. No cuesta lo mismo viajar el primer fin de semana de septiembre que hacerlo a mediados de mes. El calendario puede convertirse en el mejor aliado para recortar gastos.
La segunda quincena de septiembre es tu mejor aliada
Aunque septiembre comienza con la inercia de agosto, la situación cambia conforme avanzan los días. A partir del 10 o 15 de septiembre, especialmente en los destinos de playa, la demanda comienza a reducirse y con ella también pueden hacerlo las tarifas de hoteles, apartamentos y vuelos.
Por eso, si tienes cierta libertad para elegir las vacaciones, posponerlas hasta la segunda mitad del mes puede marcar una diferencia importante en el presupuesto. Además, muchos destinos mantienen temperaturas agradables y el mar continúa siendo una opción perfecta para quienes buscan aprovechar con una escapada los últimos días de verano.
El martes y el miércoles son los días más baratos para viajar
Otro de los pequeños trucos que pueden abaratar una escapada consiste en evitar, siempre que sea posible, los desplazamientos de viernes, sábado y domingo. Los vuelos y determinados alojamientos suelen concentrar una mayor demanda durante el fin de semana.
Probar diferentes combinaciones de fechas y comparar una salida un martes con otra el jueves puede revelar diferencias considerables. Lo mismo ocurre con el regreso: no des por hecho que volver un domingo es la opción más barata, porque habitualmente no es así. No hay más que hacer la prueba sondeando las fechas en alguna plataforma como Booking. La flexibilidad se convierte así en dinero. Si puedes mover tu viaje uno o dos días, merece la pena comprobar varias alternativas antes de comprar.
No descartes destinos que siguen teniendo verano
Septiembre permite ampliar considerablemente el abanico de posibilidades. Algunas zonas de Andalucía, la Comunidad Valenciana, Baleares, Canarias, Grecia o Malta continúan ofreciendo ambiente veraniego, pero con una presión turística menor que durante julio y agosto.
También puede ser un buen momento para mirar hacia algunas ciudades y países de Europa del Este, donde es posible encontrar temperaturas agradables y precios más contenidos. La idea es sencilla: buscar destinos donde el verano todavía no haya terminado, pero la temporada alta sí.
El alojamiento también tiene truco
Uno de los errores más habituales consiste en fijar primero las fechas y buscar después el transporte. Si tu calendario te lo permite, hazlo al revés. Herramientas de búsqueda de vuelos permiten consultar diferentes días o incluso meses completos para detectar cuándo resulta más económico viajar. Una diferencia de 24 o 48 horas puede cambiar considerablemente el precio final, especialmente si hablamos de billetes para varias personas.
Y no te quedes con el primer resultado. Compara aeropuertos cercanos, horarios y compañías antes de pagar. Encontrar un hotel barato no significa necesariamente reservarlo en cuanto aparece en una plataforma como Booking o Expedia. Una vez localizado un alojamiento que te interesa, comprueba también su página oficial porque a veces el precio puede variar. En ocasiones puede existir una tarifa diferente, promociones propias o condiciones más ventajosas.
Otra alternativa para reducir gastos es elegir un apartamento o alojamiento con cocina. No se trata de cocinar todas las comidas durante las vacaciones, sino de poder preparar desayunos, cenas sencillas o llevar comida para alguna excursión.
Viajar ligero también es ahorrar: no factures maleta
El equipaje puede convertirse en uno de esos gastos invisibles que terminan inflando una escapada. En determinadas aerolíneas, añadir una maleta facturada puede cambiar por completo el precio final del billete.
Si el viaje es corto, intenta organizarte con equipaje de mano. Llevar menos cosas no solo reduce el coste: también evita esperas en el aeropuerto y facilita los desplazamientos en transporte público.
Come lejos de las zonas más turísticas
Y queda un último truco que puede aplicarse prácticamente en cualquier destino: no comer siempre donde comen los turistas o incluso alquilar un apartamento y reservar varias comidas y cenas para hacerlas en la cocina de este. Muchas veces las vacaciones pueden ser igual de vacaciones con menos salidas a restaurantes y las mismas jornadas de playa.
Aunque también pasa que alejarse unas calles de los monumentos, paseos marítimos y plazas más concurridas suele permitir encontrar restaurantes con precios más razonables. También puedes combinar comidas fuera con productos comprados en supermercados locales.
Porque viajar barato en septiembre no consiste en renunciar a disfrutar, sino en elegir mejor cuándo, dónde y cómo gastar el dinero. Y con un poco de flexibilidad, el mes que marca el final del verano puede convertirse precisamente en el momento más inteligente para hacer las maletas.
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