En El Zoco alguien pregunta, alguien responde, un comerciante ofrece lo que tiene y el visitante descubre.
La palabra zoco proviene del árabe souk, un término que significa “gran desorden”. En las callejuelas de estos particulares mercados se mezclan olores, ruidos, colores y sabores para guiar a los compradores entre el arrullo de la multitud y la belleza de las artesanías.
El Zoco, la app
Esa idea de encuentro y proximidad está en el origen de El Zoco, una aplicación creada en Sevilla que pretende que los consumidores pregunten al comercio del barrio antes de buscar la solución a cientos de kilómetros. En Amazon, quizás.
Su creador, David Cantón Nadales, ingeniero de software, Microsoft MVP y autor técnico, quería encontrar un producto un día festivo. Buscó negocios en internet, pero no especificaban si estaban abiertos o si disponían de ese producto, por lo que se vio obligado a recurrir a la compra online. El Zoco nace para intentar cerrar ese vacío: que el vecino pueda preguntar una sola vez qué necesita y que los comercios próximos tengan la oportunidad de responder.
--Háblenos del origen de El Zoco
--El Zoco nació a partir de una situación muy cotidiana. Necesitaba encontrar un producto concreto durante un día festivo y el establecimiento al que acudía habitualmente estaba cerrado. En el buscador no me especificaban si los otros negocios disponían de este producto. La única opción era llamar uno por uno o desplazarme hasta varios establecimientos. Mientras tanto, podía comprar por internet en pocos segundos, aunque probablemente tuviera la solución mucho más cerca de casa.
--Es el hándicap del comercio de barrio…
--Ahí entendí que el comercio local no siempre pierde una venta por precio, calidad o falta de interés del consumidor. Muchas veces la pierde porque permanece invisible justo en el momento en el que alguien necesita lo que vende. Como ingeniero de software, empecé a pensar cómo podría resolverse esa desconexión.
--Y la respuesta fue El Zoco.
--Exacto. Con El Zoco, los negocios pueden confirmar si tienen el producto, si ofrecen el servicio, si están disponibles o si pueden proponer una alternativa. El nombre intenta recuperar la esencia del zoco tradicional: un lugar vivo donde las personas preguntan, conversan, encuentran lo que necesitan y conocen a quienes lo ofrecen, pero trasladado a la forma en la que hoy utilizamos el móvil.
--¿Qué diferencia a El Zoco de otras iniciativas como Vuélvete Local u otras plataformas de comercio de proximidad?
--Creo que compartimos objetivos, pero abordamos momentos diferentes de la relación entre el vecino y el comercio. Vuélvete Local, por ejemplo, pone el foco en descubrir negocios independientes mediante un mapa, un marketplace y actividades relacionadas con la comunidad. Es una propuesta valiosa para conocer el tejido comercial y cultural de un barrio.
El Zoco se concentra especialmente en una necesidad concreta e inmediata: “Estoy buscando esto, ¿quién puede ayudarme cerca de aquí?”. Un mapa puede decirnos que existen cinco panaderías alrededor, pero no necesariamente cuál tiene pan sin gluten en ese momento. Un directorio puede mostrar varias ferreterías, pero no cuál dispone de una pieza determinada. Google Maps nos ayuda a saber dónde están los negocios; El Zoco quiere ayudarnos a saber cuál puede resolver nuestra necesidad.
--¿Cómo funciona esa conexión entre la pregunta del vecino y el comerciante?
--Combinamos resultados geolocalizados, información aportada por los propios comercios y un sistema de consultas. Cuando un usuario busca algo, El Zoco interpreta su necesidad, localiza establecimientos potencialmente relevantes y facilita que estos puedan responder. Nuestra intención no es convertir cada comercio en una tienda online ni construir otro gran catálogo que los comerciantes tengan que mantener. Queremos digitalizar una interacción mucho más natural: la pregunta que antes hacíamos al entrar por la puerta.
--Para que funcione, hace falta que los comercios contesten. ¿Qué incentivo tiene un pequeño negocio para hacerlo?
--El principal incentivo es que no reciben publicidad genérica, sino una oportunidad concreta procedente de una persona cercana que está buscando algo relacionado con su actividad. Para un negocio es muy diferente publicar constantemente en redes sociales, esperando que alguien vea el contenido, a recibir una consulta como: “Una persona a 800 metros busca pollo asado para hoy. ¿Puedes ayudarla?”. En el segundo caso existe una intención de compra real y próxima.
Estamos intentando que responder requiera el mínimo esfuerzo posible. El comerciante puede contestar con opciones sencillas como “Sí”, “No” o “Cerrado ahora”, y también ampliar la respuesta cuando sea necesario.
--¿Y si el comerciante no quiere estar pendiente de otra aplicación?
--Además de la propia aplicación, estamos integrando canales que los negocios ya utilizan en su actividad diaria, especialmente WhatsApp y el correo electrónico. En WhatsApp solo enviamos consultas a negocios que han habilitado ese canal. En el caso de establecimientos que todavía no están registrados, podemos realizar un primer contacto informativo a través de un correo empresarial publicado por el propio negocio. El mensaje explica quiénes somos, por qué se contacta con el establecimiento y permite rechazar futuras comunicaciones fácilmente. No queremos construir un sistema de mensajes masivos, sino una relación útil, controlada y respetuosa.
--¿Cuánto cuesta estar dentro de El Zoco?
--El Zoco es gratuito y nace sin ánimo de lucro. No cobramos al comercio por recibir una consulta ni nos quedamos con una comisión sobre una posible venta.
--¿Cuánto ha crecido ya el proyecto? ¿Cuántos comercios y usuarios tenéis?
--Es importante distinguir entre negocios que pueden encontrarse en la plataforma y negocios que ya se han registrado y gestionan activamente su presencia. Actualmente, El Zoco puede localizar información de más de 600.000 establecimientos de toda España mediante fuentes cartográficas y comerciales. Esto permite que un usuario pueda empezar a buscar desde el primer día, incluso aunque el negocio todavía no se haya dado de alta.
Pero no todos esos establecimientos forman parte activa de El Zoco. La comunidad de negocios registrados, negocios que han reclamado su ficha y usuarios recurrentes está todavía en una fase inicial de crecimiento y validación. Nuestro reto ahora no consiste en enseñar una cifra muy grande dentro de un mapa. Eso ya lo hacen otras plataformas.
--¿Qué cifra os importa entonces?
--La métrica que realmente nos importa es cuántos comercios pueden responder, cuántas consultas reciben una solución y cuántas terminan generando una visita o una conversación útil. El Zoco es un proyecto joven, con una cobertura técnica amplia, pero cuya comunidad activa todavía se está construyendo. Estamos trabajando precisamente en convertir esos establecimientos localizables en participantes reales, empezando por Sevilla.
--¿Cómo están reaccionando los comerciantes? ¿Hay resistencia a incorporar otra herramienta digital a su día a día?
--La idea se entiende con mucha rapidez porque responde a un problema que los comerciantes conocen bien: pueden tener el producto adecuado y estar a pocos metros del cliente, pero no aparecer en su decisión de compra. Al mismo tiempo, hemos comprobado que el mayor obstáculo no es convencerles del valor del comercio digital, sino evitar añadirles más trabajo. Muchos pequeños negocios están atendidos por una o dos personas que deben ocuparse de clientes, proveedores, pedidos, facturación y redes sociales.
--En esa batalla por la atención del consumidor, plataformas como Amazon parecen un rival difícil de combatir.
--Creo que Amazon no es solamente un competidor, sino también el referente de comodidad con el que el consumidor compara cualquier experiencia de compra. Pedir a las personas que apoyen al comercio local únicamente por compromiso no es suficiente. Comprar cerca también tiene que ser fácil.
El pequeño comercio no debe intentar convertirse en una versión reducida de Amazon. No puede competir con sus almacenes, su inversión publicitaria o su infraestructura logística, pero posee algo que una gran plataforma difícilmente puede reproducir: cercanía, confianza, especialización, conocimiento del barrio y capacidad de ofrecer una respuesta humana.
--El proyecto nace en Sevilla. ¿Qué viene después?
--A corto plazo queremos consolidar el modelo en Sevilla y su área metropolitana. Nuestra prioridad es mejorar la calidad de las búsquedas, aumentar el porcentaje de consultas respondidas y conseguir que el proceso de incorporación de un comercio sea prácticamente inmediato. A medio plazo sí queremos impulsar el proyecto en otras ciudades españolas.
La infraestructura ya permite buscar negocios en toda España, pero no queremos confundir disponibilidad tecnológica con implantación real. Una ciudad no se activa simplemente añadiendo puntos a un mapa: necesita comercios que respondan, usuarios que confíen en el sistema y colaboradores locales que ayuden a construir la comunidad. La expansión será progresiva, barrio a barrio y ciudad a ciudad.
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