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Volvo cobra casi 800 euros por una revisión completa y deja el coche con las ruedas en los alambres

Lo que empezó como un error de software acabó en una factura impuesta por un mantenimiento que ignoró el estado crítico de los neumáticos, poniendo en riesgo la vida de una familia

Ana Carrasco González

El coche de Fernando con las ruedas en los alambres tras una revisión completa / CECIDA - CG

"¿En manos de quién estamos?", se pregunta Fernando Rodríguez-Izquierdo, quien ya conoce la respuesta. Pudo ser un reventón a 120 kilómetros por hora, una pérdida de control en una curva cerrada o un frenazo fatal que terminara en el arcén. Pero no lo fue. 

Por suerte, alguien hizo "una broma" y colocó unos tornillos junto a la rueda mientras su Volvo estaba aparcado, lo que provocó un pinchazo en el neumático. Así, Fernando llevó su coche al taller y desvió el rumbo de lo que, de otro modo, podría haber tenido un final trágico.

Una semana antes, el coche había pasado una revisión completa

Al llevar el vehículo al taller para reparar aquel pinchazo, el coche fue levantado en el elevador. Los mecánicos, incrédulos, llamaron a Fernando para que viera que la banda de rodadura de los neumáticos traseros había desaparecido por completo. El vehículo estaba rodando sobre los alambres.

Apenas unas semanas antes, Fernando cuenta a Consumidor Global que pagó una factura de 763,27 euros por una revisión oficial completa en un concesionario Volvo en Sevilla. Nadie fue capaz de detectar que el coche era un peligro mortal en la carretera. "Puso en riesgo a mi familia", clama. 

Todo comienza con un pequeño fallo de conectividad

¿Cómo llega una familia a jugar a la ruleta rusa en la carretera tras pasar por un servicio oficial premium? Para entenderlo hay que rebobinar tres meses, hasta el 18 de noviembre de 2025. El Lynk & Co 01 del cliente, aún en garantía, presentaba un problema relacionado con la conectividad. El vehículo no lograba enlazar con su aplicación oficial, una herramienta imprescindible en este modelo para geolocalizarlo, ver su estado o gestionar su uso compartido. Parecía una simple cuestión de actualizar o cambiar la eSim.

Al contactar con la empresa para hacer valer la garantía, una asesora le comunicó que para mirar el software, el coche debía someterse a una revisión oficial completa por un coste de 763,27 euros. A cambio, le aseguraron que el problema de internet se solucionaría mediante una actualización de software cubierta por la garantía. "Para cobrar son rapidísimos", apunta Fernando. 

"Una incompetencia técnica absoluta"

El 25 de noviembre, Fernando dejó el coche en el taller. Una semana después, el diagnóstico oficial del servicio técnico de una marca que abandera la innovación y la seguridad fue que, sencillamente, "el coche no tiene internet". Le sugirieron que, si quería conectividad, compartiera los datos desde su propio teléfono móvil.

"Tuve que ir en persona al taller a explicarle a los mecánicos cómo funciona su propio producto y la aplicación del vehículo, desde la cual puedes ver dónde está e incluso alquilarlo", relata Fernando. "Fue una incompetencia técnica absoluta", resalta.

Un presupuesto de 1.737,40 euros

El 3 de diciembre, el coche continuaba en el taller, lo que Fernando describe como un "secuestro". Desde el concesionario le informaron de que la marca, Lynk & Co, exigía, a posteriori, los documentos que acreditaran las revisiones previas para validar la garantía. Este requisito jamás se mencionó anteriormente, según Fernando. De no aportar dicho historial, el concesionario le impedía retirar su vehículo a menos que abonara, además de los casi 800 euros de la revisión, 130 euros adicionales en concepto de "diagnóstico".

Por si fuera poco, le enviaron por WhatsApp un presupuesto de 1.737,40 euros para sustituir la unidad telemática (TEM) y arreglar el módulo de conectividad, ignorando por completo la garantía vigente. Tras conseguir el historial de mantenimientos en otro concesionario, Fernando logró enviar los PDF requeridos. El 18 de diciembre acudió a recoger su coche tras abonar la abultada revisión. 

El problema inicial sigue sin resolverse 

Con el coche de vuelta, pero el problema de conectividad sin resolver, la comunicación, a partir de enero, se interrumpió prácticamente. Llamadas sin respuesta, mensajes ignorados y una única reacción tras mencionar la posibilidad de acudir a una organización de consumidores para interponer una reclamación.

Cuando finalmente se retomó el contacto, el taller volvió a solicitar documentación ya enviada semanas antes. El 11 de febrero, casi tres meses después de la primera visita, el coche volvió a entrar en el taller para una nueva intervención coordinada con la marca. La solución, de nuevo, ha quedado pendiente.

El recibo de la revisión completa pagada a Volvo / CEDIDO

¿En manos de quién estamos?

Hasta que llegaron los tornillos, el pinchazo providencial y el descubrimiento de los alambres en las ruedas traseras.

"¿Para qué pagamos 770 euros de revisión completa? ¿No se dieron cuenta de esto? La sensación es que solo les importa cobrar", reflexiona Fernando, quien ya ha formalizado su denuncia ante las autoridades de consumo. 

Consumidor Global se ha puesto en contacto con Volvo para recabar su versión de los hechos, pero al cierre de este reportaje no se ha obtenido respuesta. Mientras tanto, queda la certeza de una factura de 763,27 euros por cambiar el aceite y los filtros, y una negligencia letal que, por pura suerte, no se cobró un precio mucho más alto.