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Anécdotas sobre ladrones que trabajan para Uber Eats: "No te voy a entregar el pedido"

Hay situaciones en las que los riders se comen la comida de los clientes mientras marcan el producto como entregado, o aquellos que se niegan a subir escaleras, dejando a personas en silla de ruedas sin poder recibir nada

Ana Carrasco González

Trabajadores de Uber Eats / Andy Rain - EFE

Uber Eats renuncia por completo a utilizar repartidores autónomos en España, y operará únicamente con riders contratados a través de flotas como asalariados, en un movimiento destinado a cumplir con la Ley Rider y evitar consecuencias legales que podrían haber llegado incluso a la vía penal. 

Puede que con arriar la bandera, también se consiga evitar situaciones tan dantescas como la de repartidores que se comen la comida de los clientes mientras marcan el pedido como entregado, o aquellos que se niegan a subir escaleras, dejando a personas en silla de ruedas sin poder recibir su pedido. Incluso hay casos en los que un rider no entrega un pedido porque "no le compensaba el gasto de gasolina". Esto último le pasó a María Ángeles Lidón.  

Un repartidor que decide no repartir

La noche del 7 de enero, poco antes de las 21:00 horas, Lidón pidió comida a domicilio a través de la aplicación de Uber Eats. Pagó 32,10 euros con PayPal por dos hamburguesas y una tarta de zanahoria de Gula Supreme, con la entrega prometida sobre las 22:24 horas. 

Conversación de María Ángeles Lidón con Uber Eats / CEDIDA

La usuaria, previsora, activó el seguimiento en tiempo real. "En el mapa vi al repartidor sin moverse durante un largo tiempo, así que esperé hasta las 22:40 horas para intentar ponerme en contacto con Uber Eats", relata Lidón a Consumidor Global. Cuando llegó la hora estipulada, después de varios intentos para comunicarse con el soporte y de recibir respuestas automáticas inútiles, al fin, consiguió hablar con el repartidor. "No te voy a entregar el pedido", le avisó. Pero, ¿por qué?

Por no gastar gasolina

El rider, identificado como José Luis, se mantuvo en sus trece. "¡Pero si estás a tres calles de mi casa! ¿Por qué no me lo traes?", exclamó María Ángeles Lidón. La respuesta del repartidor fue de lo más sincera e insultante: "No te llevo el pedido porque a mí no me pagan la gasolina que tengo que gastar por llevarte el pedido a otra ubicación que no sea la de la app".

Mientras la clienta insistía en que la ubicación era la correcta que había indicado en la aplicación, el repartidor le aseguró que el pedido volvería al restaurante y que Uber Eats le devolvería el dinero. Sin embargo, el gerente de Gula Supreme confirmó a la mañana siguiente que el pedido nunca regresó y que seguramente "el repartidor se habría comido la hamburguesa". 

Uber Eats dice que está todo correcto

Según la comunicación oficial que le dio Uber Eats a Lidón posteriormente, el repartidor "esperó 30 minutos y llamó al teléfono" de la usuaria, y eso bastaría para cumplir la política de entrega: "Sentimos lo ocurrido, pero no es posible reembolsar el precio de este pedido. Hemos investigado el asunto y te confirmamos que el repartidor cumplió con nuestra política. Te llamó al teléfono terminado en 7605 y, además, esperó 30 minutos en tu edificio".

"¿Media hora dice?", replicó la clienta indignada ante las pruebas del chat. "Si vas mirando horas verás que no es así. El repartidor lo tenía claro: no quiso venir". Uber Eats, sin embargo, cerró el caso. Sin hamburguesas, sin 32 euros y sin nadie a quien reclamar.

Más experiencias de ladrones trabajando para Uber Eats

En Trustpilot, uno de los principales portales internacionales de reputación empresarial, Uber Eats acumula más de 111 mil opiniones con una puntuación media de 2,4 sobre 5, una calificación que la propia plataforma cataloga como "malo". Uno de los últimos comentarios es el de Julia, una clienta que realizó un pedido y "el repartidor Anderson se negó a entregar el pedido en mi domicilio. Y se lo llevó". "Uber Eats no me devuelve el dinero porque dice que el repartidor no me localizó y es mentira, hablé más de cuatro veces con él, tanto por teléfono como por el propio chat, y se negó a subirlo a mi apartamento. Se quedó con el pedido. Es una vergüenza que tengan a ladrones trabajando como repartidores", afirma Julia. 

Un repartidor de Uber Eats / Jesús Hellín - EP

En la misma línea, Núria Bamberg señala que "el repartidor se negó a realizar la entrega, me dijo literalmente que no era su problema y marcó el pedido como entregado en una dirección diferente, que nunca recibí. El servicio de atención al cliente ignoró completamente la conducta del repartidor y rechazó tanto el reembolso como cualquier crédito. Me quedé sin mi pedido a altas horas de la noche". 

Comentarios casi incontables en Trustpilot

"Hemos hecho un pedido y el repartidor no sabemos ni dónde lo ha dejado porque a nuestra dirección no ha venido. Hemos intentado contactar con él después de que nos enviara una foto donde ha dejado en el suelo la comida en un patio que no sé ni dónde está. Después me he puesto en contacto con el servicio de atención al cliente y no han resuelto nada, han dicho que el repartidor ha actuado correctamente", relata Mónica L. 

Agustín Santoyo avisa que el repartidor hizo "una foto con la comida en el suelo y se la llevó". Los comentarios en la página sobre este hábito impune del repartidor de Uber Eats en la aplicación es casi incontable. Cabe destacar el comentario en X de una chica, apodada Jen: "Hice un pedido porque estoy en silla de ruedas. En mi biografía dice que soy discapacitada, el número de piso y explica que doy propina. El mensajero, sin embargo, dejó el pedido fuera, tomó una foto y se fue. Le llamé muchas veces, pero me colgaba. Me avergüenza decir que le rogué que me lo trajera a casa". 

Uber Eats despide a sus repartidores autónomos

Tal como ha informado recientemente Consumidor Global, Uber Eats se encuentra en un momento de transformación en España. La compañía ha anunciado que dejará de operar con repartidores autónomos para pasar exclusivamente a flotas de subcontratas, un movimiento forzado por el Ministerio de Trabajo y la Ley Rider. El objetivo es evitar procesos penales similares a los que se enfrenta la cúpula de Glovo.

Mientras la empresa ajusta su modelo laboral para cumplir con la ley de Yolanda Díaz y evitar penas de hasta seis años de prisión, los repartidores, atrapados entre la precariedad, a veces pagan su frustración con el cliente final.

Consumidor Global se ha puesto en contacto con Uber Eats para conocer su postura oficial al respecto, sin embargo, al término de este reportaje, no se ha obtenido respuesta alguna por parte de la plataforma.