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Cae un matadero clandestino que vendía carne ilegal: 228 animales sacrificados

La Guardia Civil desarticula una presunta trama de venta de alimentos sin trazabilidad en Toledo y evita la comercialización de productos valorados en 45.500 euros

Ana Carrasco González

En la explotación ganadera se hallaron 228 cabezas de ganado ovino y caprino / GUARDIA CIVIL

La Guardia Civil, en el marco de la operación "Alkharuf", ha desmantelado una trama dedicada a la venta y distribución de carne de cordero ilegal en la provincia de Toledo. La intervención, iniciada a finales del pasado mes de marzo, se ha saldado con la detención del regente de una carnicería y la investigación de dos trabajadores de una explotación ganadera.

Los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil han advertido de que esta carne, que eludía todos los filtros de trazabilidad exigidos por la normativa vigente, suponía un "grave riesgo" para la salud pública y alimentaria.

Carne sin certificar lista para la venta

La investigación arrancó cuando los agentes del Seprona de la Comandancia de Toledo, en colaboración con veterinarios de la Dirección General de Salud Pública, decidieron inspeccionar una carnicería local regentada por el principal sospechoso, ahora detenido.

En los mostradores del establecimiento, los agentes encontraron varias canales de cordero expuestas al público. Sin embargo, ninguna de ellas contaba con la marca sanitaria obligatoria ni con la documentación que pudiera acreditar de dónde procedía el producto. Ante el evidente peligro para los consumidores, los inspectores inmovilizaron la carne de forma inmediata para su posterior destrucción.

El detenido regentaba una carnicería donde se vendía la carne sin trazabilidad / GUARDIA CIVIL

Un matadero clandestino 

De forma simultánea al registro en la carnicería, otro contingente del Seprona, acompañado por veterinarios de la Delegación Provincial de Ganadería de Toledo, se desplazó hasta una explotación ovina ubicada en el municipio de Mazarambroz, de donde se sospechaba que provenía el género.

Lo que encontraron en la finca confirmó las peores sospechas. Las instalaciones ocultaban una sala destinada al sacrificio clandestino de animales que operaba totalmente al margen de la ley. En el recinto se contabilizaron un total de 228 cabezas de ganado (211 ovinos y 17 caprinos). Ninguno de estos animales poseía la identificación reglamentaria ni la trazabilidad mínima indispensable para determinar su procedencia.

Riesgo de transmisión de enfermedades y 45.500 euros bloqueados

Tras analizar la situación mediante los correspondientes informes veterinarios, las autoridades determinaron de forma tajante que los animales no eran aptos para el consumo humano. Los rebaños carecían de los controles obligatorios para la prevención de enfermedades infecciosas y zoonosis (enfermedades transmisibles de animales a humanos). Por este motivo, el ganado fue inmovilizado y, posteriormente, sacrificado bajo estricto control.

Junto a la detención del carnicero, la Guardia Civil mantiene como investigados a dos de los trabajadores de esta explotación ganadera por su presunta implicación directa en este delito contra la salud pública. Gracias a esta actuación, se ha logrado frenar la llegada a los hogares de una partida de carne fraudulenta y peligrosa que habría alcanzado un valor en el mercado de aproximadamente 45.500 euros.