Falsificaciones del vino: cómo combaten las botellas inteligentes este fraude millonario
Las copias ilegales generan pérdidas millonarias y ponen en riesgo la confianza del consumidor, mientras el sector apuesta por tecnologías como el NFC y la trazabilidad digital para garantizar la autenticidad
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Las falsificaciones en el sector del vino y las bebidas espirituosas no son un problema menor. Solo en España, generan pérdidas de unos 380 millones de euros al año y la destrucción de más de 1.100 empleos, según datos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO). En el conjunto de la Unión Europea, el impacto económico asciende a 1.300 millones de euros y cerca de 5.000 puestos de trabajo menos.
Más allá de las cifras, el fraude afecta directamente a la confianza del consumidor y a la reputación de marcas y denominaciones de origen. Ante este escenario, el sector ha intensificado su lucha con nuevas herramientas, desde mejoras en el diseño del packaging hasta sistemas digitales que convierten cada botella en un producto único y rastreable.
Un fraude que resta credibilidad a las marcas
A principios de 2025, la Guardia Civil desmanteló una red internacional dedicada al comercio ilegal de vino con Denominación de Origen Rioja. La investigación permitió identificar en Vietnam hasta 17 marcas fraudulentas que utilizaban esta etiqueta de forma indebida. Entre ellas, Beronica, Luxiumwine, 1910, 1/One, El Agar, Rozita, Marina, 1920, Ebro River, Bottle 1965, Vinaria de Luxium, Luxium Discovery, Cañas, Alto Rioja, Mauricio, 16 Pineal Ebro, Enriqueta y María Rivera.

Por tanto, "erradicar la lacra de las falsificaciones es fundamental para preservar la confianza de los consumidores y mantener la reputación de las bodegas y marcas", explica a Consumidor Global, Gerard Guiu, director general de la Asociación para la Defensa de la Marca (Andema).
Cómo se falsifican las botellas
Las técnicas de falsificación son variadas y cada vez más sofisticadas. Desde el relleno de botellas originales con vino de menor calidad hasta la fabricación completa de envases, etiquetas y cierres.
"No solo se falsifican vinos muy especiales, escasos o icónicos, sino en ocasiones vinos más democráticos en los que se destaca la denominación de origen como reclamo", explica a Consumidor Global Esther Aguirre, consejera delegada de Zamora Company, empresa encargada de gestionar marcas como Ramón Bilbao y Mar de Frades. "En nuestro caso, lo más común es la imitación de nuestras marcas más reputadas, donde nos replican los colores, las denominaciones o la forma de presentación de nuestros productos más protagonistas", añade.
El 'packaging', primera línea de defensa
Ante este escenario, el diseño de la botella se ha convertido en un elemento clave contra el fraude. Según explica Gerard Guiu, se utilizan "botellas con moldes exclusivos, grabados en el vidrio, sistemas de cierre inviolables, tintas de seguridad, relieves o microelementos difíciles de replicar".

Unas herramientas que no solo dificultan la falsificación, también permiten detectar manipulaciones, como el relleno de botellas originales.
Botellas inteligentes para combatir las falsificaciones
Más allá del diseño físico, el sector vinícola está apostando por sistemas avanzados de trazabilidad. Códigos únicos, serialización, etiquetas digitales y códigos QR que permiten seguir el recorrido de cada botella desde su origen hasta el punto de venta.
En este sentido, el uso de tecnología NFC está cobrando fuerza. Se trata de un sistema tecnológico, el mismo que permite los pagos móviles, que se ha incorporado en etiquetas o tapones de las botellas. Así el cliente puede verificar datos como la añada, el número de serie y el lugar de venta con solo acercar su móvil a la botella.
Adaptaciones al sector
"Cualquier tecnología que ayude al consumidor a verificar la trazabilidad de los productos es positiva", subraya Aguirre sobre la tecnología NFC. No obstante, advierte que estos sistemas deben ser difíciles de replicar por los falsificadores y, paralelamente, asequibles para las bodegas desde una perspectiva operativa y de costes.
Sin embargo, la solución no depende solo de la industria. El control de los canales de distribución y la compra en puntos autorizados siguen siendo factores determinantes. "Eso reduce significativamente el riesgo de falsificaciones en el sector", concluye la experta.


