Isabel Sanchis, diseñadora: "En el extranjero, valoran mucho más las prendas fabricadas en España"
Consumidor Global entrevista a Isabel Sanchis y Paula Maiques, al frente de una de las firmas nupciales más reconocidas, para analizar las claves de su última colección presentada en Barcelona Bridal Fashion Week y el valor de la moda hecha en España
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Si algo define a la marca valenciana Isabel Sanchis es la artesanía y la elegancia de sus diseños. Fundada en 1990 por la diseñadora que le da nombre, la casa ha construido, puntada a puntada, un universo propio dentro del panorama nupcial y de invitada.
Treinta y seis años después, no solo ha consolidado su crecimiento, sino que se ha convertido en uno de los nombres imprescindibles del universo bridal, con una clientela intergeneracional, nacional e internacional que reconoce en cada colección un sello inconfundible, como ha vuelto a demostrar en su última propuesta presentada en Barcelona Bridal Fashion Week.
Una colección que pone en valor la artesanía
En la actualidad, ese legado no continúa en solitario. A Isabel Sanchis la acompaña su hija, Paula Maiques, con quien comparte la dirección creativa de la marca. Juntas firman una colección ecléctica en la que la novia es el epicentro, donde cada pieza funciona como un ejercicio de detalle y oficio. Desde cristales bordados sobre delicadas redes hasta piedras aplicadas a mano en siluetas estructuradas de líneas puras. De estampados florales pintados directamente sobre el tejido a faldas construidas a partir de finísimas tiras de plástico cortadas una a una, cuya perfección solo se revela en la cercanía.

Un trabajo minucioso que habla del tiempo, de la paciencia y del valor de la artesanía. En esta entrevista con Consumidor Global, ambas diseñadoras desgranan no solo las claves de su última colección, sino también las preguntas esenciales que rodean al vestido de novia -qué buscar, qué evitar- y una reflexión inevitable: por qué la moda española sigue encontrando, a menudo, mayor reconocimiento fuera de nuestras fronteras.

--¿Por qué la moda nupcial se considera la máxima expresión de la Alta Costura?
--Isabel: Son trajes que dan para que trabajes, para que bordes en muchos metros de tela.
--Paula: Llevan mucho trabajo artesanal y ahí está la esencia de la Alta Costura. Es un trabajo manual que precisa una costura muy impecable, muy minuciosa.

--¿Cuál ha sido la principal fuente de inspiración en esta colección?
--Isabel: Es una colección ecléctica. Aunque fusionamos estilos diferentes, siempre nos basamos en los pilares que nos definen: el volumen y la artesanía. Es una colección prêt à porter donde ha primado más la calidad que la cantidad.
--¿El prêt à porter se vende mejor que la costura?
--Paula: Depende de qué país. En general, en los países de Europa se vende mejor el prêt à porter pero, en cambio, en los países árabes o hispanoamérica prefieren la costura. En Estados Unidos hay un mix, compran un poco de todo. Incluso, a veces en España nos sorprendemos y vendemos unas piezas con colas y bordados que no esperas. El prêt à porter lo introdujimos más tarde. A lo largo de los años ha ido creciendo y nos encanta porque es ropa que nos pondríamos nosotras mismas en eventos como una cena, una inauguración, una fiesta. Cada vez que se vende más.

--La marca apuesta por la elaboración artesana, ¿se puede considerar un logro teniendo en cuenta el éxito del fast-fashion?
--Isabel: Sí. Es difícil mantenerse en un mundo donde la gente va más a la moda rápida y con precios. Por eso, tenemos que esforzarnos con trajes que enamoren, que no pueden pasar desapercibidos Nunca olvidamos que están fabricados en España íntegramente. Eso tiene un precio y, por ello, tienen que enamorar.

--Si a algo está dispuesta cualquier persona que se casa es a gastar dinero en su vestido de novia, ¿cómo podemos saber que estamos pagando calidad y no sobrecoste?
--Isabel: Hay que saber que el tejido es bueno, que el patrón es impecable y que está fabricado en España con sueldos dignos. Todo el mundo que fabricamos en nuestro país deberíamos darle importancia a esto.
--Paula: Defenderlo y mostrarlo. Es decir, son vestidos que una persona lleva una semana bordando manualmente, están adaptados a ti y el tejido es noble.

--¿Hay alguna horquilla de precios que dé pistas sobre esto?
--Isabel: Desde 1.500 hasta 12.000 euros. En el extranjero, la gente lo paga porque le da mucha importancia a la moda fabricada en España.
--La moda española se valora más fuera que dentro de nuestras fronteras, ¿por qué?
--Paula: Nosotras llevamos muchos años visitando París y para los clientes es una exigencia que el traje se fabrique en España. De hecho, trabajamos con la Cámara de Comercio para aportar el certificado de autenticidad porque es muy importante para muchos de nuestros clientes. El hecho de que todo se pinta o se cose a mano en España es muy importante.

--Además del trabajo artesano, ¿qué otros factores justifican ese sello?
--Paula: Todos los tejidos son de buenísima calidad. Aunque sea un tejido liso, nosotras buscamos uno que siente bien al cuerpo, que sea cómodo y siempre estamos con esta búsqueda de las mejores opciones para cada vestido. Una calidad diferente se nota mucho.
--¿Qué diferencia a cada novia?
--Paula: Su personalidad. Nosotras hacemos colecciones muy dispares por este motivo, para poder adaptarnos y que cada persona encuentre ese vestido. Siempre hay un vestido para una mujer. Cuando te pruebas varias opciones hay uno que dices: 'este es el mío. Con esto me siento cómoda, guapa y especial'. Nos adaptamos a todo tipo de público. Las novias buscan un punto de autenticidad, verse a ellas mismas con ese punto de distinción: más moderna, más clásica, más atrevida…

--Isabel, ¿de dónde le viene su pasión por la moda nupcial?
--Isabel: En mi época, las mujeres estaban reservadas para ser secretarias hasta que se casaran y ya está. De pequeña sí que hacía recortes para todas las niñas de mi barrio pero estudie secretariado y ya con tres hijos, siendo mayor, fue cuando decidí que me gustaba la moda y me aburría la oficina. ¿Qué sabía hacer y qué me gustaba? Pintar, diseñar y hacer ropa. Así empecé. No fue una cosa determinada.


