Gabriel Nogueiras, diseñador: "Producir en España es cuestión de calidad y condiciones laborales"
El fundador de la marca Rubearth debuta en 080 Barcelona Fashion Week con su colección 'Grava', una propuesta de prendas, calzados y complementos que invitan a salir de la zona de confort siguiendo la estética 'college-preppy'
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Diferente, colorida, rebelde, divertida pero, sobre todo, atrevida. Así se podría definir la colección Grava presentada por Rubearth en el cuarto y último día de 080 Barcelona Fashion Week. La firma de moda masculina, fundada y dirigida por Gabriel Nogueiras, vuelve a reivindicar una estética propia que se aleja de lo convencional.
Con sutiles guiños a la indumentaria japonesa, la colección nace con la intención de "romper con esa 'gravedad' simbólica, desestructurar lo conocido y abrir un espacio más libre, casi onírico", tal y como explica el propio Nogueiras a Consumidor Global.
De ideas intangibles a prendas estructuradas
"Estar en 080 con Grava es, sobre todo, una oportunidad para materializar una idea bastante intangible. Es una colección que parte de una reflexión muy profunda sobre la gravedad, no solo como fenómeno físico, sino como todo aquello que nos condiciona: lo aprendido, lo heredado, lo que no cuestionamos", afirma el diseñador.

Esa idea abstracta se traduce en prendas de volúmenes marcados, chaquetas fluidas y otras más estructuradas así como una paleta cromática amplia que oscila entre amarillos, celestes y rosas pastel, y tonos tierra, verdosos o azul marino, aportando un contrapunto sofisticado a looks más rebeldes. La colección invita a salir de la zona de confort, con una clara apuesta por las rayas, los cuadros Vichy y los mocasines, tres elementos que beben de la estética college-preppy que define a la marca. Consumidor Global ha tenido la oportunidad de entrevistar a Nogueiras para profundizar en los orígenes y singularidades de Rubearth, fundada en 2020.
--¿Cuáles son los orígenes de Rubearth?
--Rubearth surge de una necesidad muy personal, casi de frustración. No encontraba ropa con la que realmente me sintiera representado, ni a nivel estético ni a nivel de valores. Sentía que la moda estaba muy desconectada, tanto del proceso como del discurso. Veía una industria muy rápida, muy desconectada del proceso y del impacto que genera. Entonces empecé a crear desde lo que tenía a mano, reutilizando materiales, y ahí entendí que había espacio para otra forma de hacer moda: más honesta, más experimental y más consciente. Había una necesidad de volver a lo esencial: al material, al tiempo, a la artesanía, pero también de introducir nuevas narrativas. No solo hacer ropa, sino construir un lenguaje. Rubearth aparece ahí, como un espacio donde poder experimentar, cuestionar y proponer otra forma de relacionarnos con lo que vestimos.

--¿El público es más consciente ahora que hace unos años cuando compra ropa?
--Sí, totalmente. No diría que es algo masivo todavía, pero sí hay un cambio claro. Antes quizá la conversación no estaba ahí, y ahora la gente pregunta, quiere saber de dónde viene la prenda, quién la ha hecho, cómo se ha producido. Nosotros lo notamos mucho en el tipo de cliente: valora más la historia, el proceso, incluso el error o la imperfección. Ya no buscan solo una prenda bonita, sino algo con lo que conectar. En nuestro caso, eso se traduce en clientes que valoran mucho el proceso, la historia detrás de cada pieza.
--Actualmente, investiga la integración de robótica e indumentaria aplicada a moda.
--Es una línea de investigación que me interesa muchísimo porque abre una nueva dimensión en la moda. Más allá de lo estético, estamos explorando cómo una prenda puede reaccionar, cambiar, adaptarse al entorno o al cuerpo.

--¿Cuáles han sido los primeros hallazgos que puede compartir?
--Los primeros hallazgos tienen que ver con sistemas bastante básicos todavía, pero muy prometedores: estructuras que se transforman, piezas que responden al movimiento o a estímulos externos. Me interesa mucho esa idea de que la moda pueda entrar en un estado casi vivo, donde lo tecnológico y lo artesanal conviven.
--La marca se presenta como defensora del 'Made in Spain'. ¿Percibís que el consumidor también valora cada vez más ese origen?
--Sí, y creo que es algo muy positivo. Durante mucho tiempo se ha perdido la conexión con lo local, con los talleres, con el oficio. Ahora hay una recuperación de ese valor. El cliente empieza a entender que producir en España no es solo una cuestión de origen, sino de calidad, de condiciones laborales, de control del proceso. Y eso se aprecia cada vez más.. Para nosotros es fundamental porque forma parte del ADN de la marca.

--Para alguien que no conozca Rubearth, ¿por qué cree que debería probar la marca?
--Diría que más que "probar", es "experimentar". Rubearth no es solo ropa, es una forma de expresarte y generar una experiencia. Si conectas con la idea de la moda como algo que va más allá de lo funcional, como una herramienta para cuestionar, para expresarte o incluso para transformarte, entonces probablemente tenga sentido acercarte a la marca. Al final, cada colección -y Grava en concreto- es eso: una invitación a soñar y a salir, aunque sea un poco, de esa "gravedad" que nos define.
