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Ni hinchazón ni pesadez: la lista de los alimentos definitivos para comer este verano y no sufrir retención de líquidos

¡En Consumidor Global cuidamos la línea! A continuación te contamos cómo debe ser tu menú de verano para deshincharte con alimentos frescos, recetas ligeras que harán de tu lista de la compra una aliada para sentirte menos pesada

Rocío Antón

Una mujer haciéndose maderoterapia para mejorar la retención de líquidos / Fotomontaje Consumidor Global

Con la llegada del calor, muchas mujeres notan que el cuerpo cambia: los vaqueros aprietan más de lo habitual, los anillos dejan marcas, los tobillos se hinchan al final del día y aparece esa molesta sensación de pesadez que parece no irse ni bebiendo agua.

Aunque a veces lo primero que pensamos es que hemos ganado peso, la realidad es que la hinchazón veraniega no siempre está relacionada con un aumento de grasa. En muchas ocasiones tiene más que ver con la retención de líquidos, las digestiones lentas, los gases, el estreñimiento o una combinación de pequeños hábitos que se modifican durante las vacaciones.

Adiós a la hinchazón este verano

En verano comemos más fuera de casa, tomamos más aperitivos salados, recurrimos con frecuencia a bebidas con gas, nos movemos menos en las horas centrales del día y, paradójicamente, a veces bebemos menos agua de la que necesitamos. El resultado es un cuerpo más inflamado, una digestión más pesada y una sensación general de incomodidad.

Una persona sostiene su tripa inflamada en verano/ CANVA

La buena noticia es que no hace falta hacer una dieta extrema, vivir a base de infusiones drenantes ni apuntarse a un plan detox. Basta con organizar un menú fresco, sencillo y rico en alimentos de temporada que ayuden a hidratar, aportar potasio y favorecer una digestión más amable.

Los alimentos aliados contra la hinchazón

Para mejorar la retención de líquidos, interesa priorizar alimentos ricos en agua y potasio, como el melón, la sandía, el pepino, el tomate, el calabacín, las hojas verdes, el aguacate, el plátano, las legumbres, la patata cocida, los frutos secos naturales y el yogur sin azúcar. El potasio ayuda a equilibrar los efectos del sodio en el organismo, siempre dentro de una dieta saludable y sin sustituir el consejo médico si existe un problema renal, cardíaco o circulatorio.

Calabacín cortado/ CANVA

Frutas de temporada, verduras ricas en agua, legumbres cocidas, arroz y pasta integral, avena, yogur natural, kéfir, huevos, pescado azul, pescado blanco, pollo, frutos secos sin sal, aceite de oliva virgen extra, hierbas aromáticas, limón, especias y semillas.

¿Beber más para retener menos? Parece mentira, pero así es

Aunque pueda parecer extraño, hidratarse correctamente es una de las mejores formas de combatir la retención de líquidos. Cuando el cuerpo detecta que no recibe suficiente agua, especialmente si además pierde líquido a través del sudor, activa mecanismos para conservarla. Por eso, beber poco puede hacer que te sientas más hinchada, no menos.

Agua vertida en un vaso / FREEPIK - rawpixel.com

La clave no está en obsesionarse con una cifra exacta de litros, sino en beber de forma regular durante el día. El agua es la base, pero también ayudan las infusiones frías sin azúcar, el agua aromatizada con limón, pepino o hierbabuena, los gazpachos suaves, las cremas frías y las frutas ricas en agua, como sandía, melón, melocotón o piña natural. Esperar a tener mucha sed no es lo ideal: esa señal suele aparecer cuando el cuerpo ya empieza a notar la falta de hidratación.

La sal que no ves también cuenta: contrólala

Uno de los grandes enemigos de la ligereza en verano es el exceso de sodio. Y no siempre llega del salero. Muchas veces procede de alimentos que tomamos casi sin darnos cuenta: aceitunas, patatas fritas, embutidos, quesos curados, conservas, salsas, pan, platos preparados o raciones típicas de bar y chiringuito.

Unas aceitunas / UNSPLASH

No se trata de comer sin sabor ni de eliminar por completo la sal, sino de reducir la frecuencia de estos productos y aprender a compensar. Elegir opciones bajas en sal cuando sea posible, enjuagar encurtidos o conservas, pedir las salsas aparte, no abusar del pan si ya hay arroz, pasta o patata en la comida y potenciar el sabor con limón, vinagre, especias, ajo, perejil, albahaca o pimienta puede marcar una gran diferencia.

Potasio: el mineral aliado de la ligereza

Para contrarrestar el exceso de sodio, los alimentos ricos en potasio son una ayuda fantástica dentro de una dieta equilibrada. Este mineral participa en el balance de líquidos y favorece la eliminación de sodio a través de la orina. La forma más recomendable de incorporarlo no es mediante suplementos, sino a través de productos frescos y cotidianos.

Batido de melón, kiwi y limón/ CANVA

Tomate, calabacín, pepino, espinacas, plátano, kiwi, melón, legumbres, patata cocida, boniato, aguacate y frutos secos naturales son buenas opciones para incluir en platos de verano. Eso sí, si existe enfermedad renal, hipertensión tratada con medicación o cualquier indicación médica concreta, conviene consultar antes de hacer cambios importantes.

Espinacas y aguacate, ricos en potasio, ayudan a drenar/ CANVA

Ojo con el gas y las comidas muy grasas

Las bebidas carbonatadas pueden aumentar la distensión abdominal, sobre todo si se toman deprisa, con pajita o junto a comidas abundantes. Agua con gas, refrescos, tónicas, cerveza y combinados pueden hacer que el abdomen se note más abultado y tirante. Además, las bebidas alcohólicas no hidratan: aunque parezcan refrescantes, favorecen la pérdida de líquidos y pueden empeorar la sensación de cansancio y pesadez.

Un vaso con agua con burbujas / PEXELS

También conviene moderar las comidas muy grasas. Fritos, rebozados, croquetas, patatas bravas, salsas densas o helados muy cremosos retrasan el vaciado del estómago y hacen que la digestión sea más lenta. Cuando comas fuera, puedes elegir pescado a la plancha en lugar de frito, marisco cocido, pulpo, ensaladas de tomate, verduras asadas o patata cocida en vez de patatas fritas.

Pescado y pulpo a la plancha, dos platos ideales para hacer una buena digestión/ CANVA

Menú semanal desinflamatorio de verano contra la retención de líquidos

En verano es habitual notar las piernas más pesadas, el abdomen hinchado o una sensación general de volumen que no siempre tiene que ver con haber comido más. El calor, pasar muchas horas sentada o de pie también puede favorecer la retención de líquidos. Por eso, apostar por un menú semanal fresco, ligero y rico en alimentos de temporada puede ser una forma sencilla de sentirse mejor. 

Gazpacho / Pixabay

La clave está en llenar el plato de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado azul, frutos secos, aceite de oliva virgen extra y hierbas aromáticas. Este tipo de alimentación, cercana al patrón mediterráneo, encaja con una dieta de perfil antiinflamatorio, basada en vegetales, grasas saludables y alimentos poco procesados. Además, conviene reducir embutidos, snacks salados, platos preparados y exceso de sal, ya que una dieta demasiado salada puede favorecer la hinchazón y el edema.

 

Menú semanal desinflamatorio para verano

También son muy interesantes los alimentos con efecto refrescante y digestivo: gazpacho bajo en sal, cremas frías de verduras, ensaladas completas (que incluyan hidratos, proteínas y vegetales) , infusiones frías sin azúcar, frutas con alto contenido en agua y platos sencillos cocinados a la plancha, al vapor o al horno. El objetivo no es hacer una dieta restrictiva, sino comer de forma más limpia, hidratante y saciante.

Día Desayuno Comida Cena
Lunes Yogur natural con copos de avena, arándanos y nueces. Ensalada de garbanzos con tomate, pepino, pimiento, cebolla morada, perejil y aceite de oliva virgen extra. Crema fría de calabacín con huevo cocido y una tostada integral.
Martes Tostada integral con aguacate, tomate y semillas de sésamo. Salmón a la plancha con patata cocida, espárragos y ensalada de rúcula. Gazpacho suave bajo en sal y tortilla francesa con espinacas.
Miércoles Kéfir o yogur natural con plátano, canela y almendras naturales. Arroz integral con verduras de verano, calabacín, zanahoria, judías verdes y un toque de cúrcuma. Ensalada de tomate, mozzarella fresca, albahaca, melón y semillas de calabaza.
Jueves Smoothie de sandía, fresas y lima, acompañado de una tostada integral con queso fresco. Lentejas en ensalada con pepino, tomate, zanahoria rallada, aceitunas sin exceso de sal y perejil. Lubina al horno con limón, calabacín y ensalada verde.
Viernes Porridge frío de avena con bebida vegetal, manzana, chía y canela. Pollo a la plancha con quinoa, aguacate, tomate cherry y hojas verdes. Crema fría de pepino y yogur con menta, acompañada de hummus casero y bastones de zanahoria.
Sábado Tostada de pan integral con crema de almendras 100%, rodajas de plátano y semillas. Ensalada de pasta integral con atún, tomate, rúcula, maíz, pepino y aceite de oliva. Brochetas de verduras y gambas con ensalada de sandía, queso fresco y menta.
Domingo Yogur natural con melocotón, nueces y copos de avena. Dorada a la plancha con boniato asado, ensalada de canónigos y tomate. Ensalada ligera de huevo cocido, espinacas, pepino, aguacate y semillas de girasol.

Este menú no busca adelgazar de forma rápida ni promete milagros. Su objetivo es ayudarte a comer mejor, hidratarte más y reducir esa sensación de cuerpo pesado tan habitual en los meses de calor. Platos sencillos, ingredientes frescos y pequeños cambios diarios pueden ser suficientes para volver a sentirte ligera, cómoda y con más energía.