Pese a la elevada presión asistencial, la sanidad madrileña presenta un sistema eficiente, con la colaboración hospitalaria público-privada como uno de sus principales pilares. Así lo corroboran los últimos datos del Sistema de Información sobre Listas de Espera (SISLE), con cierre a diciembre de 2025. Un modelo que, por un lado, demuestra una alta capacidad para resolver intervenciones quirúrgicas en plazos muy reducidos y, por otro, soporta una fuerte presión en el acceso a consultas externas que, sin embargo, logra mantenerse en tiempos relativamente contenidos.
Líder en intervenciones quirúrgicas
En cirugía, los datos son contundentes. Madrid registra un tiempo medio de espera de 50 días, menos de la mitad de la media nacional, que se sitúa en 121 días. Pero más allá del promedio, lo que realmente marca la diferencia es la práctica desaparición de las demoras prolongadas: solo el 0,8% de los pacientes supera los seis meses de espera, frente a un 21,6% en el conjunto del Sistema Nacional de Salud (SNS). A esta agilidad se suma una menor presión relativa sobre el sistema, con 11,23 pacientes en lista de espera por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de la media nacional de 17,69. Es decir, Madrid no solo opera antes, sino que mantiene un volumen de pacientes en espera más contenido que la mayoría de comunidades.
Este comportamiento se reproduce de forma consistente en prácticamente todas las especialidades quirúrgicas. En las de alta demanda como cirugía general y digestivo, oftalmología o dermatología los tiempos oscilan alrededor de los 44 días de espera media, mientras que ginecología y urología apenas superan los 47 y 48 días, respectivamente. Incluso en áreas tradicionalmente más tensionadas, como traumatología, la demora se mantiene en 54 días, muy lejos de los niveles que se observan en otras comunidades.
La ventaja de Madrid no se limita a las especialidades, sino que se extiende a los procesos quirúrgicos que se utilizan como referencia para medir el rendimiento del sistema, incluidos los comparables a nivel internacional. En conjunto, estos procesos presentan un tiempo medio de 47 días en Madrid, frente a los 93 días del conjunto del SNS, lo que confirma una diferencia estructural en la capacidad de respuesta del sistema. Además, la proporción de pacientes que supera los seis meses de espera es prácticamente inexistente, con un 0,4%, muy lejos del 13% nacional.
Consultas externas: alta demanda, tiempos contenidos
En consultas externas, Madrid presenta una de las mayores presiones asistenciales del país. Con 134,69 pacientes en espera por cada 1.000 habitantes, la comunidad lidera este indicador a nivel nacional, muy por encima de la media de 84,42. Sin embargo, y aquí reside uno de los aspectos más llamativos, esta presión no se traduce en mayores tiempos de espera. Al contrario, la región mantiene un tiempo medio de 68 días, claramente por debajo de la media nacional, que supera los 100 (102 días). En comunidades con elevada presión asistencial, como Andalucía y Cataluña, la espera se eleva hasta los 136 y 120 días, respectivamente. Solo Castilla-La Mancha, La Rioja, el País Vasco y Cantabria —con una densidad de población comparativamente menor— registran tiempos inferiores a los de Madrid.
En definitiva, el sistema madrileño es capaz de gestionar un mayor volumen de pacientes sin que ello implique un deterioro proporcional en los tiempos de atención. Este comportamiento también se observa en las principales especialidades de consultas externas. Áreas como dermatología, oftalmología o traumatología, que concentran buena parte de la demanda, presentan en Madrid tiempos inferiores a los del conjunto del SNS, donde las esperas medias superan con frecuencia los 100 o incluso los 130 días.
No obstante, el análisis de las consultas externas revela también el principal punto de tensión del sistema madrileño existe un volumen significativo de pacientes que experimenta demoras prolongadas (63,5%), lo que sugiere la existencia de cuellos de botella en determinados momentos del proceso asistencial, especialmente en el acceso inicial a la consulta.
Los centros con gestión público-privada destacan por su eficiencia
A nivel hospitalario, las diferencias entre centros son notables para listas quirúrgicas y oscilan entre los 13 y 100 días. En cirugía, los mejores resultados los registran el Hospital Universitario General de Villalba (13,76 días), el Hospital Universitario Rey Juan Carlos (15,90), la Fundación Jiménez Díaz (19,07) y el Hospital Universitario Infanta Elena (22,89).
En consultas externas el tiempo está entre 23 y 97 días y se repite el liderazgo con el Hospital Universitario Infanta Elena (23,38 días), el Hospital Universitario General de Villalba (25,00), la Fundación Jiménez Díaz (27,28) y el Hospital Universitario Rey Juan Carlos (27,82) al frente, todos por debajo del mes de espera.
Un elemento a destacar es que todos los hospitales que se sitúan en el podio madrileño, tanto para listas de espera quirúrgica como para consultas externas, pertenecen a modelos de gestión público-privada.
Resultados frente a carga ideológica
El debate sobre la colaboración público-privada en la sanidad española ha estado marcado en los últimos años por una fuerte carga ideológica. Sin embargo, los datos dibujan un escenario difícil de encajar con ese discurso. Tanto el SERMAS como del propio Ministerio de Sanidad, sitúan a Madrid como una de las comunidades más eficientes en gestión sanitaria. Estos resultados cuestionan el relato que aboga por limitar el modelo sanitario madrileño, un modelo que no es exclusivo de esta comunidad, sino que también está consolidado en otras regiones como Cataluña.
Los resultados de la CAM adquieren mayor significado en un momento en el que, según el SISLE, más personas que nunca —853.509— aguardan una intervención quirúrgica en España con una espera media de 121 días, lo que refuerza la necesidad de observar con atención aquellos modelos con mejor desempeño. La experiencia madrileña y sus resultados corroboran, independientemente de ideologías, un modelo sanitario apoyado en la colaboración y la flexibilidad que redunda finalmente en una gestión más eficiente de los recursos, una organización más flexible de la actividad asistencial y una mayor capacidad para adaptar la oferta a la demanda, lo que facilita la reducción de los tiempos de espera y da mejor respuesta a las necesidades de la población. De hecho, como refleja la última encuesta de satisfacción realizada por la Consejería de Sanidad a más de 46.000 usuarios y publicada el pasado 23 de abril, el 94% de los pacientes de la Sanidad pública madrileña valora muy positivamente la atención recibida en sus hospitales.