Vista cansada antes de los 45: por qué ocurre y qué soluciones existen hoy

Entrevistamos al doctor Javier Moreno, especialista en Oftalmología del Hospital Quirónsalud de Badalona, para ahondar en todo lo que rodea a la presbicia, también conocida como vista cansada

El oftalmólogo del Hospital Quirónsalud de Badalona El oftalmólogo del Hospital Quirónsalud de Badalona Javier Moreno / CEDIDA / CEDIDA
El oftalmólogo del Hospital Quirónsalud de Badalona El oftalmólogo del Hospital Quirónsalud de Badalona Javier Moreno / CEDIDA / CEDIDA

La presbicia —conocida comúnmente como vista cansada— es un proceso fisiológico natural, asociado al envejecimiento y endurecimiento del cristalino, la lente natural que tenemos en el interior del ojo, y no desaparece con el descanso. 

Es importante no confundirla con la fatiga visual, que presenta los mismos síntomas, aunque estos son temporales y derivados de un sobreesfuerzo causado por el uso excesivo de pantallas, una mala iluminación, pocas pausas o una mala distancia en tareas de visión próxima.

Los síntomas de la vista cansada

Lo primero que debemos conocer son los síntomas más habituales que deberían alertarnos de la aparición de la presbicia.

“Los síntomas típicos incluyen dificultad para enfocar objetos cercanos, sequedad ocular, visión borrosa en lectura, dolores de cabeza tras tareas en visión próxima y sensación de cansancio ocular al final del día”, enumera el doctor Javier Moreno, especialista en Oftalmología del Hospital Quirónsalud de Badalona.

Una persona con vista cansada en la visita del oftalmólogo / PEXELS
Una persona con vista cansada en la visita del oftalmólogo / PEXELS

¿A quién afecta la presbicia?

Puede afectar de igual forma a personas miopes, hipermétropes o con una vista correcta, pues está relacionada con el envejecimiento del cristalino y no con la graduación previa, aunque se vive de forma diferente. 

“Los miopes leves pueden notar menos la presbicia al principio si se quitan las gafas para leer. Las personas hipermétropes, en cambio, suelen detectarla antes. Y quienes nunca habían necesitado gafas suelen experimentar con la presbicia su primer problema visual alrededor de los 43-47 años”, detalla el oftalmólogo.

Cómo mejorar los síntomas de la fatiga visual

Cabe recordar que la presbicia no puede prevenirse, ya que forma parte del envejecimiento natural. No obstante, sí es posible mejorar los síntomas de la fatiga visual.

Algunos hábitos que pueden ayudar a retrasar la aparición de síntomas son:

  • Realizar pausas frecuentes en el uso de pantallas (regla 20-20-20). Consiste en que cada 20 minutos de tareas en visión próxima, hagamos una pausa de 20 segundos y enfoquemos más allá de 20 pies (unos 6 metros)
  • Mantener una correcta iluminación al leer. Favorece el cierre de la pupila y consecuentemente, el enfoque en visión cercana.
  • Ajustar la distancia y altura de los dispositivos. El enfoque en visión cercana no debería ser nunca a menos de 40 centímetros de distancia. Y los dispositivos electrónicos se recomienda que estén a la misma altura o por debajo de nuestra cabeza. Si están más altos, se necesita abrir más los ojos y se tienen más síntomas de sequedad ocular.
  • Proteger los ojos del sol con gafas adecuadas.
  • Mantener una buena salud general (dieta equilibrada, control de enfermedades metabólicas).

El uso intensivo de pantallas 

El doctor Moreno también matiza que “el uso intensivo de pantallas no causa presbicia como tal, ya que es un proceso biológico inevitable”. Sin embargo, sí puede provocar fatiga visual y que los síntomas se manifiesten antes o que la persona sea más consciente de ellos.

“Cuando pasamos horas enfocando a corta distancia, el sistema visual trabaja sin descanso. Esto genera fatiga y hace más evidentes los primeros signos de dificultad para enfocar. Además, al usar dispositivos digitales parpadeamos menos, lo que favorece la sequedad ocular y aumenta la sensación de cansancio”, recalca el especialista.

Revisiones oftalmológicas para detectar la vista cansada

“A partir de los 40 años se recomienda realizar revisiones oftalmológicas periódicas, incluso aunque no existan síntomas”, aconseja el oftalmólogo de Quirónsalud.

Si ya existen factores de riesgo (miopía alta, antecedentes familiares de glaucoma, diabetes), “los controles deben ser más continuados y personalizados. Además, una revisión no solo detecta presbicia, sino también otras patologías oculares que pueden aparecer con la edad y pueden ser asintomáticas”, añade.

¿Qué soluciones existen?

Actualmente, existen múltiples opciones para tratar la vista cansada:

  • Gafas de lectura.
  • Gafas progresivas.
  • Lentes de contacto multifocales.
  • Tratamientos con láser para modificar la córnea.
  • Cirugía con implante de lentes intraoculares multifocales o de rango extendido.

La elección depende de la edad, estilo de vida, profesión y salud ocular de cada persona.

¿En qué casos se recomienda la cirugía?

“Antes de los 50 años, la cirugía no es lo habitual, pero puede valorarse en casos concretos: personas con alta dependencia de gafas o con altas graduaciones, pacientes con cataratas prematuras, profesionales con exigencias visuales específicas o pacientes que ya presentan otros defectos refractivos que pueden corregirse al mismo tiempo”, detalla el doctor Moreno.

En cualquier caso, la indicación siempre debe ser personalizada tras una evaluación completa por parte del oftalmólogo.