Los últimos datos oficiales del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), correspondientes al mes de noviembre sobre las listas de espera para pruebas diagnósticas y terapéuticas en la Comunidad de Madrid (CAM), confirman una tendencia positiva. El tiempo medio de espera se ha reducido en noviembre hasta los 54,99 días, lo que representa una caída del 11,6% con respecto al mes de octubre, cuando la demora se situó en 62,21 días.
Más allá de esta mejora mensual, el descenso observado en noviembre se enmarca en una evolución favorable sostenida a lo largo del último año. Los avances en la gestión y programación de pruebas esenciales para el diagnóstico y tratamiento de numerosas patologías se han reflejado tanto en el volumen de pacientes en espera como en los tiempos de demora. En términos interanuales, los datos del SERMAS confirman descensos relevantes en los indicadores que miden la presión del sistema y el acceso a una prueba diagnóstica.
En concreto, en noviembre de 2025 había 187.150 pacientes en espera estructural para una primera prueba diagnóstica, frente a los 196.639 registrados un año antes. Esto supone casi 9.500 pacientes menos en lista de espera, una reducción significativa que se produce, además, en un contexto de mayor población asignada. La mejora se refleja también en la tasa de pacientes en espera por cada 1.000 habitantes, que baja de 47,06 en noviembre de 2024 a 43,33 un año después, lo que indica una menor presión asistencial sobre el conjunto de la población.
El avance es igualmente notable en los tiempos. La demora media para la realización de una prueba diagnóstica fue de 54,99 días en noviembre de 2025, frente a los 60,77 días del mismo mes del año anterior. Es decir, casi seis días menos de espera media, un indicador especialmente relevante para pacientes pendientes de pruebas clave para el diagnóstico y seguimiento de enfermedades.
Uno de los datos más significativos del balance interanual es la reducción del grupo con esperas prolongadas. En noviembre de 2024, más de 98.000 pacientes acumulaban demoras superiores a 90 días. Doce meses después, esa cifra se redujo hasta los 85.560 pacientes, lo que supone cerca de 13.000 personas menos en el tramo de espera más crítico. Es decir, el sistema muestra una mayor capacidad para absorber retrasos acumulados y agilizar los casos más demorados.
En conjunto, la comparación dibuja un escenario de avance sostenido en las pruebas diagnósticas en Madrid: menos pacientes en lista de espera, menor presión sobre la población y tiempos más cortos, especialmente para quienes soportaban las demoras más prolongadas. Una tendencia que refuerza la idea de que la mejora no es solo puntual, sino estructural, y que marca una diferencia clara respecto a la situación registrada hace un año.
Los hospitales con menores tiempos para pruebas diagnósticas
Los últimos datos del SERMAS del mes de noviembre confirman los tiempos de espera para pruebas diagnósticas en los hospitales madrileños. Entre los centros de alta complejidad destacan por sus menores demoras el Hospital Clínico San Carlos, con 25,53 días; seguido de la Fundación Jiménez Díaz, con 37,47 días; el Gregorio Marañón, con 38,02 días; el Ramon y Cajal, 38,45 días; el Puerta de Hierro Majadahonda, 43,14 días y la Princesa 51,08 días. Superan los dos meses de espera entre los de su categoría el 12 de Octubre, con 65,81 días y La Paz con 61,19.
Entre los hospitales de media complejidad, se puede acceder en menos de un mes a un aprueba diagnóstica en el Hospital de Torrejón, 13,87 días y el General de Villalba, 25,17 días. Entre uno y dos meses en el Niño Jesús, 35,15 días; el Rey Juan Carlos, 36,25 días; Fundación Alcorcón, 42,26 días; el Infanta Leonor 43,98 días y el Infanta Sofia, 48,13 días.
En otros centros de media complejidad las demoras ya superan los dos meses. Es el caso del Hospital Universitario de Móstoles, con 61,89 días de espera media, seguido muy de cerca por el Hospital Universitario de Fuenlabrada, con 62,69 días, y el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, que alcanza los 63,59 días. Por encima de esas cifras se sitúan el Hospital Universitario de Getafe, con 67,42 días, y el Hospital Universitario Severo Ochoa, donde la espera asciende a 69,40 días. El mayor retraso dentro de este grupo corresponde al Hospital Universitario Príncipe de Asturias, con una media de 79,38 días para acceder a una prueba diagnóstica.
En los hospitales de baja complejidad, los datos muestran también una notable heterogeneidad. Algunos centros mantienen tiempos contenidos, como el Hospital Central de la Cruz Roja San José y Santa Adela, con 18,10 días, o el Hospital Universitario Infanta Elena, con 20,38 días. En un segundo escalón se sitúan el Hospital Universitario Santa Cristina, con 38,84 días, y el Hospital de El Escorial, con 39,27 días. Sin embargo, las demoras vuelven a incrementarse en otros hospitales de este nivel: el Hospital Universitario del Henares registra 55,59 días de espera media y el Hospital Universitario del Sureste eleva esa cifra hasta los 83,77 días. Los mayores retrasos se concentran en el Hospital Universitario Infanta Cristina, con 89,40 días, y, especialmente, en el Hospital Universitario del Tajo, donde la espera para una prueba diagnóstica alcanza casi cuatro meses, con 124,94 días de media.
En conjunto, los datos de noviembre del SERMAS ponen de manifiesto diferencias muy significativas entre hospitales y niveles de complejidad. También las esperas varían de forma muy notable en función de la prueba diagnóstica de la que se trate. No todas las exploraciones presentan el mismo grado de saturación y, de hecho, son las pruebas de mayor complejidad técnica y mayor demanda las que concentran los mayores cuellos de botella. Entre las más tensionadas se encuentran, de forma recurrente, las resonancias magnéticas y los TAC, seguidas de determinadas endoscopias y pruebas funcionales especializadas.