El túnel carpiano es un canal estrecho situado en la muñeca por el que pasan tendones y el nervio mediano. Cuando este nervio se comprime, aparece el denominado síndrome del túnel carpiano. Se
trata de una dolencia muy común y una de las causas más habituales de baja laboral. Algunos estudios sitúan su prevalencia entre el 4% y el 8%, aunque en determinados entornos profesionales puede ser aún mayor.
El impacto de esta afección va más allá de una simple molestia, afecta de forma notable a la calidad de vida y a la capacidad laboral, especialmente en profesiones manuales o con movimientos repetitivos. Los síntomas suelen comenzar de forma progresiva: hormigueo, adormecimiento en los dedos (especialmente pulgar, índice y medio), dolor nocturno y pérdida de fuerza en la mano.
Por ello, los especialistas insisten en la importancia de un diagnóstico precoz. Detectar a tiempo los síntomas y actuar antes de que el nervio sufra daños permanentes no solo mejora los resultados clínicos, sino que también reduce la necesidad de intervenciones más complejas. La buena noticia es que la cirugía del túnel carpiano presenta tasas de éxito muy elevadas y complicaciones poco frecuentes. En unidades especializadas, la mejoría de los pacientes puede superar el 90%.
Una cirugía frecuente, pero con demoras variables
El elevado número de afectados explica que sea una de las cirugías más realizadas en las unidades de mano y, según los últimos datos del SISLE a cierre de 2025, el tiempo medio de espera para esta intervención en el conjunto del país supera los tres meses (91 días). Frente a este escenario, la Comunidad de Madrid (CAM) reduce ese tiempo prácticamente a la mitad, con una espera media de 45 días. Es decir, un paciente madrileño tarda en operarse del túnel carpiano 46 días menos que la media nacional, una reducción cercana al 50%.
La diferencia se amplía aún más cuando Madrid se compara con otras comunidades autónomas. En regiones como Cataluña, el tiempo medio alcanza los 146 días, es decir más de cuatro meses por encima de Madrid. En Cantabria, la comunidad con mayor espera, hay 147 días, mientras que en Andalucía, la demora ronda los 70 días, también claramente por encima del dato madrileño.
Madrid no solo reduce los tiempos de espera, sino que prácticamente elimina las demoras prolongadas en este procedimiento. El porcentaje de pacientes que superan los seis meses de espera es residual: apenas un 0,1% en el caso del túnel carpiano, frente a valores muy superiores en otras regiones. En Cataluña se sitúa en torno al 35,3% y en Andalucía en el 19,6 %. Incluso en comunidades con mejores resultados globales, como Navarra, el dato asciende al 13,7%.
En conjunto, los datos reflejan que mientras que en buena parte del sistema sanitario la cirugía del túnel carpiano, pese a ser relativamente sencilla, acumula retrasos relevantes, Madrid logra mantener tiempos de resolución mucho más reducidos y, sobre todo, evita la cronificación de la espera. Un buen desempeño que consigue gracias a la labor de sus hospitales algunos de los cuales rebajan no solo la media nacional sino también la comunitaria.
Grandes diferencias entre hospitales
Entre los centros de alta complejidad, logra situarse por debajo del umbral del mes de espera, la Fundación Jiménez Díaz, con un tiempo medio de 24,75 días. El resto de grandes hospitales de referencia se mantienen claramente por encima de ese límite, como el 12 de Octubre (39,11 días), el Clínico San Carlos (54,95 días), La Paz (56,19 días), el Ramón y Cajal (62,21 días) o el Gregorio Marañón (66,77 días). En el tramo más alto, las demoras se amplían aún más en centros como el Hospital Puerta de Hierro Majadahonda (89,66 días) y La Princesa (96,17 días).
En los centros de media complejidad, la capacidad de respuesta es más amplia al tratar un menor volumen de pacientes y casos menos complejos y algunos permiten acceder a la intervención en menos de 30 días. Es el caso del Hospital Rey Juan Carlos (3,45 días), el Niño Jesús (5 días), el Hospital de Villalba (10,1 días) y el Hospital de Torrejón (22,53 días). A partir de ahí, otros hospitales de este grupo superan el mes, como el Severo Ochoa (38,19 días), el Hospital de Fuenlabrada (39,11), el Infanta Sofía (39,67 días) o el Gómez Ulla (50,35 días). Las mayores demoras se concentran en centros como la Fundación Alcorcón (52,99 días), el Hospital Infanta Leonor (80,48 días), el Hospital de Móstoles (86,31 días), el Príncipe de Asturias (93,47 días) y el Hospital de Getafe (98,95 días).
Por su parte, en los hospitales de baja complejidad, los más locales, se sitúan por debajo del mes de espera el Hospital Central de la Cruz Roja San José y Santa Adela (22,5 días) y el Infanta Elena (25,34 días). El resto de este grupo se sitúa por encima de ese umbral, aunque con diferencias notables: el Hospital El Escorial (34,86 días) y el Hospital Universitario Santa Cristina (34,92 días); el Hospital Universitario del Henares (69,66 días), el Hospital Universitario del Tajo (72,41 días) y el Hospital Universitario Infanta Cristina (77,53 días). En el extremo superior, el Hospital Universitario del Sureste alcanza los 90,76 días, lo que refleja también una variabilidad significativa dentro de este nivel asistencial.
El análisis de los datos muestra que, pese a las diferencias entre hospitales, el sistema madrileño en su conjunto presenta un desempeño mejor que la media nacional: la mayoría de los centros se sitúan muy por debajo de los 91 días y solo unos pocos superan ese umbral. De hecho, es la segunda comunidad con menor tiempo de espera, con una media de 45 días, solo por detrás de la Comunidad Valenciana (39 días), que cuenta con una presión asistencial menor.