El gasto anual en moda en España ha caído un 8,5% desde 2019, situándose en 551 euros por persona. Además, los consumidores realizan menos compras y adquieren menos prendas que antes de la pandemia, según el informe Moda y sostenibilidad elaborado por Worldpanel by Numerator.
En concreto, los españoles compran de media 34 prendas al año, seis menos que hace cinco años, y realizan 15,2 actos de compra, casi cuatro menos que entonces. Este cambio refleja una transformación en los hábitos de consumo, marcada por una mayor preocupación por la durabilidad de la ropa y su impacto ambiental.
Comprar menos, pero que dure más
El informe muestra que cada vez más consumidores prefieren pagar algo más por prendas que puedan utilizar durante más tiempo. Si en 2013 un 30,8% de los españoles afirmaba estar dispuesto a gastar más en ropa que durara más de una temporada, ahora ese porcentaje alcanza el 53%.
Este cambio de mentalidad también se refleja en otras prácticas. Cada vez más personas optan por reparar o ajustar sus prendas para prolongar su vida útil. De hecho, el 57,5% de los consumidores afirma arreglar su ropa para poder seguir utilizándola, lo que supone un aumento de diez puntos respecto a hace una década.
La segunda mano gana terreno
El auge de la economía circular también se está dejando notar en el sector de la moda. El mercado de segunda mano gana protagonismo entre los consumidores españoles, impulsado sobre todo por motivos medioambientales.
Así, el 61,5% de quienes compran ropa usada lo hacen por razones ecológicas, mientras que el 45,4% reconoce hacerlo para ahorrar dinero. Este cambio refleja una mayor sensibilidad hacia el impacto ambiental de la industria textil, considerada por muchos consumidores como un sector especialmente contaminante.
Conciencia ambiental pero con límites
La preocupación por el impacto ambiental de la moda es cada vez mayor. De hecho, la mitad de los españoles considera que la industria textil perjudica al medio ambiente, una percepción algo más extendida entre las mujeres (51,1%) que entre los hombres (47%).
Sin embargo, esa conciencia no siempre se traduce en un compromiso económico. Solo un 30,7% de los consumidores afirma estar dispuesto a pagar más por prendas fabricadas con tejidos ecológicos o sostenibles.
La paradoja del consumidor joven
El informe también detecta diferencias generacionales en la disposición a pagar más por moda sostenible. Curiosamente, las personas mayores de 55 años se muestran algo más dispuestas a asumir ese sobrecoste (31,9%) que los jóvenes de entre 15 y 34 años (29,8%).
Además, entre los consumidores jóvenes crece una práctica que genera más impacto logístico: comprar varias prendas por internet para quedarse solo con algunas y devolver el resto. Si en 2019 el 9,5% reconocía hacerlo, ahora el porcentaje se ha duplicado hasta el 20%, y entre los consumidores de 15 a 43 años supera ya el 33%.