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Modeira o cómo estafar sin devolver el dinero

La página se hace pasar por una firma española que vende ropa pero los clientes reciben productos de una pésima calidad y no recuperan su dinero

Ana Siles

Videoblog de Ana Siles sobre la tienda online fraudulenta Modeira / CG

Modeira es una de las muchas webs de moda que son una trampa para el consumidor. Al igual que Anna Barcelona, esta tienda roba imágenes a las firmas que sí son legítimas para atraer a los internautas y estafarlos. 

Consumidor Global ha recogido el testimonio de una clienta de Moderia que denuncia la pésima calidad de la prenda que ha recibido y la falta total de parecido con lo anunciado. Lo más grave no es solo el engaño inicial, sino la consecuencia: da por perdido su dinero ante la imposibilidad de devolver el producto. Ahí está la clave. Estas webs plantean soluciones que hacen inviable cualquier devolución. Por ejemplo, asumir los gastos de envío a China (pese a presentarse como tiendas españolas) o aceptar reembolsos parciales e irrisorios que nunca se efectúan. 

A esto se suma una atención al cliente que no existe. En el caso de Modeira, las respuestas son automáticas, repetitivas y sin capacidad de resolución. Cambia la firma de quien escribe el correo pero no el contenido. No hay un interlocutor real ni voluntad de solucionar el problema.

Al igual que Anna Barcelona, el modus operandi siempre es el mismo: captan a los clientes con las fotos robadas de las marcas legítimas, ponen precios ligeramente más bajos y hay una ausencia total de responsabilidad cuando surge el conflicto. En el mejor de los casos, el cliente pierde su dinero pero recibe una copia de la prenda. En el peor, no le llega nada. 

La mayoría de estas tiendas fraudulentas se anuncian en redes sociales. Esa publicidad y la apariencia fiable de la web invitan a comprar sin verificar quién está detrás, desde dónde se envía el producto o qué condiciones se aplican. Cuando los internautas descubren que se trata de una estafa ya no hay margen de reacción. Comprar online no debería convertirse en una lotería. Y mucho menos en una trampa donde recuperar el dinero es imposible.