Ignacio y Pablo, fundadores de Callnak: "El calzado tradicional no desaparecerá, pero va a migrar"
Consumidor Global entrevista a estos dos jóvenes emprendedores, que han creado las primeras deportivas diseñadas y producidas con impresión 3D en España
Escucha el artículo ahora…
En Elda (Alicante), cuna histórica del calzado español, dos amigos de toda la vida han decidido reinventar la manera de fabricar zapatillas. Pablo Jaspers Callado, diseñador de calzado, e Ignacio Español -Nacho para los suyos y experto en impresión 3D- han unido sus conocimientos para lanzar Callnak. Se trata de la primera marca española que ha creado unas deportivas diseñadas y producidas en impresión 3D.
Un proyecto que lleva dos años gestándose y que va más allá de lo puramente tecnológico. Frente a una industria de la moda que genera excedentes y residuos a gran escala, estos jóvenes emprendedores apuestan por una producción bajo demanda y local. Consumidor Global conversa con ellos sobre los retos técnicos de imprimir un zapato en TPU, la reacción del mercado ante un producto tan disruptivo y el futuro de un sector que, quizá, esté a punto de cambiar.
--¿Cómo surge Callnak?
--Pablo: Ignacio y yo somos amigos de toda la vida. Yo soy diseñador de calzado y él es experto en impresión 3D. Hace un par de años me comentó que ya se podían imprimir zapatillas en 3D y no tardamos ni 15 horas en decidir que queríamos tirar adelante con el proyecto. Somos de Elda, una zona industrial zapatera, y hemos visto cómo poco a poco se ha perdido gran parte de la industria que había aquí. Queremos contribuir a traer de nuevo actividad a nuestra zona.

--¿Cuál ha sido el mayor reto de diseñar un zapato en 3D?
Pablo: No tiene nada que ver con diseñar calzado tradicional, donde trabajas con múltiples piezas, patrones planos y mucho proceso manual. Aquí todo se hace por ordenador. Hay que diseñar pensando en los criterios de impresión para que el resultado sea óptimo.
--Desde el punto de vista técnico, ¿cuál es el principal reto de materializar un diseño digital?
--Ignacio: Producir este tipo de calzado es completamente distinto. Trabajamos con materiales técnicos y, en el caso del TPU, nos enfrentamos a varias dificultades. Es un filamento que absorbe mucha humedad y hay que secarlo previamente. También debemos decidir cómo inclinamos la zapatilla al imprimirla, qué soportes utilizamos y qué material empleamos para que no se adhiera al producto final. Todos estos factores son clave para llegar a un producto de calidad, como el que estamos ya sacando.
--¿Cuántas pruebas habéis hecho hasta llegar al modelo actual?
--Pablo: Muchísimas. Hemos trabajado no solo en el modelo, sino en diferentes formas de impresión, materiales y máquinas. Hemos dedicado un año y medio exclusivamente a I+D hasta llegar al producto actual.

--¿Cómo está siendo la recepción por parte del público?
--Pablo: Está siendo buena. Al tratarse de un producto tan innovador, requiere explicación. La gente duda sobre si será cómodo, transpirable o útil para el día a día. Y la respuesta es que sí: es igual o incluso mejor que un calzado tradicional.
--¿Este tipo de zapatos puede sustituir al calzado tradicional?
--Ignacio: No. Creemos que se está creando un nicho nuevo: un zapato funcional que puede imprimirse y adaptarse a las tendencias. No pensamos que el calzado tradicional vaya a desaparecer, simplemente va a ir migrando. Esta industria sigue siendo necesaria y muy importante. De hecho, nuestros proyectos futuros buscan unir tradición e innovación. No creemos que el calzado tradicional desaparezca; al contrario, esto puede ponerlo aún más en valor, porque es un proceso que requiere mucho trabajo.
--¿Qué es el TPU, el material que usáis, y qué ventajas ofrece?
--Ignacio: El TPU es un material que garantiza resistencia, especialmente frente a la abrasión y al desgaste propio del uso diario. Evidentemente, si lo sometes a pruebas extremas como quemarlo o cortarlo, se romperá. No es indestructible, pero sí ofrece una resistencia elevada.
--Fabricáis bajo demanda, ¿cierto?
--Pablo: Sí, pero no es por una cuestión de volumen sino de ética. La industria de la moda genera mucho desperdicio, queremos producir bajo demanda para eliminar eso.
--¿El consumidor debe asumir que equilibrar originalidad, sostenibilidad y calidad implica pagar más de 30 euros por unos zapatos?
--Pablo: No se puede todo. Estamos enfocados en producir en Elda, de manera local y con proveedores de la zona. Eso significa que tenemos ese sobrecoste que no tendrían otras empresas que externalizan la producción a países con otras condiciones salariales y medioambientales. Por algún sitio, tiene que aparecer el precio.
--¿Es más difícil desarrollar el producto o ganarse la confianza del cliente?
--Pablo: Todo, la verdad. No hay nada que haya sido sencillo. Los pasos previos han sido más encubiertos. Llevamos dos años haciendo pruebas para ver comprobar que es un producto viable y que funciona. Ahora llega el momento de transmitir los valores de la marca, conseguir que el producto se vea y queremos mostrar que se puede hacer calzado de forma distinta y más consciente.
--¿Qué expectativas tenéis con la marca en 2026?
--Ignacio: A finales de mayo vamos a presentar tres nuevos modelos unen tradición e innovación. Haremos una colección cápsula y sacaremos un modelo en verano. En septiembre lanzaremos ese mix utilizando distintas técnicas para también revalorizar el producto. Además de los lanzamientos, acudiremos a distintas ferias para ir haciendo crecer la marca. Nos interesa especialmente que la gente pueda probar el producto, verlo y tocarlo. No es algo anecdótico, es tangible y cómodo.


